Por Nicko Nogués

Quienes me conocen me habrán escuchado decir varias veces que “somos las historias que nos contamos”. Nuestra vida es un cúmulo de historias y hay que saber qué tipo de historias nos estamos contando porque esas son las que estamos viviendo.

Las historias que nos contamos desde niños nos han llevado a construir y vivir una realidad donde pareciese que sólo hay una forma de “ser hombres”. En esa historia, carecemos de una identidad propia porque lo que se cuenta y a lo que se aspira, está basado en un guion muy limitado y estereotipado que ha construido una “única” manera de entender la masculinidad.

Un claro ejemplo: el cine más taquillero hoy en día es el superheroico, nutrido de personajes con atributos hiper machistas que exaltan la masculinidad más estereotipada y tóxica: veamos qué tienen en común Batman, Superman, el Capitán América, Thor; personajes entendidos como role models que han construido una idea general de cómo es un superhombre, una manera de definir la mejor versión masculina.

Todos ellos son racionales al extremo. Partiendo de lo que consideran es el bien, cada uno tiene una ética a partir de la cual desarrollan todo lo que hacen, racional y calculada.

Todos ellos tienen (o buscan) el control absoluto de la situación.

Todos tienen una inmensa fortaleza física, condición sine qua non para ser un superhéroe. Personajes como el Capitán América, Thor, cuyos cuerpos reflejan el arduo entrenamiento que conlleva ser parte de “hacer el bien”.

En definitiva, que el cine que más se consuma sea el superheroico, cuyos personajes replican atributos de la masculinidad más tóxica, significa que las historias que más se consumen hoy son también las más tóxicas. Como parte esencial de la cultura global, el cine representa una gran herramienta para desafiar los estereotipos y contar otro tipo de historias, que inspiren transformaciones positivas.

Por fortuna, algo está cambiando. Las últimas películas taquilleras de Hollywood dan cuenta del esfuerzo por generar cine más diverso: en 2017, Wonder Woman recaudó 821 millones de dólares. Black Panther, en 2018, recaudó 1,344 miles de millones de dólares; Spider-Man: Into the Spider-Verse, también en 2018, alcanzó los 372 mil millones de dólares. Capitana Marvel, a su vez, superó los mil millones de recaudación en taquilla. Protagonistas lejanos al mundo blanco, heroínas consagradas y superhéroes de ascendencia latina, han demostrado que también se puede romper la taquilla contando otro tipo de historias.

Como hombres y como sociedad, urge empezar a contarnos otras historias, es necesario darnos cuenta de que existen tantas posibilidades de ser hombres como hombres existimos y que todas ellas pasan por explorar la infinidad de matices que alguna vez nos contaron que no eran propios de “hombres”. En esta exploración hay mucho que aprender de las mujeres, que llevan cuatro olas de feminismos rompiendo el estereotipo impuesto de lo que significaba ser mujer.

La historia de los hombres que queremos ser mañana tenemos que empezar a escribirla desde ya, tanto por nosotros como por todos los hombres del futuro, que son los niños del presente.

Desafiemos juntos al machismo.

*Consultor estratégico y fundador del Instituto #demachosaHOMBRES y MIRACLE, consultora experta en activismo empresarial.

 

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