La empresa austriaca presentó su tecnología de recarga solar para wearables. Toma eso, Silicon Valley.

 

Por Parmy Olson

En 2009, no mucho después de que Apple presentara su primer iPhone, la empresa joyera Swarovski lanzó un reloj LED con incrustaciones de cristal. Era lindo y nada parecido a la tecnología que se enlata en los relojes inteligentes de hoy en día, pero sufría de un problema que sigue acosado a muchos de ellos: la duración de la batería era terrible. Tenía que ser recargado por lo menos una vez al día. Joan Ng, vicepresidenta de marketing de Swarovski, cuya labor incluye crear diseños de joyas innovadores, le dijo a su equipo de investigación y desarrollo en Austria que tenían un problema. ¿Cómo podían evitar recargar el reloj todos los días? Resultó que la respuesta estaba en sus propias narices: cristales.

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La capacidad de los cristales para concentrar la luz los hace conductores perfectos para recargar los paneles solares colocados en ángulos estratégicos debajo de ellos.

Durante los siguientes cinco años, el equipo de I+D de Swarovski trabajó en el desarrollo de nuevos cristales recolectores de energía que podrían integrarse en los relojes LED de la empresa. Entonces los wearables comenzaron a tener éxito en 2013 y Ng notó que los cristales de Swarovski podrían alimentar más que sólo una pequeña pantalla electrónica, sino procesadores y componentes más complejos.

En 2014, su equipo llevó a cabo una encuesta entre mujeres en una universidad en Suiza y les preguntó acerca de los monitores de actividad. ¿Los usarían tan fácilmente como lo hicieron con los relojes? Sólo 27% dijo que estaba interesado en la compra de uno, pero la cifra se elevó a 50% si podían conseguir un monitor que luciera elegante.

Cuando se trata del desarrollo de tecnología portátil, otras empresas de tecnología han “intentado pensar como un hombre”, dice Ng en el Consumer Electronics Show en Las Vegas, donde Swarovski muestra su prototipo de energía solar por primera vez. “Nuestra empresa está dirigida hacia las mujeres y sabemos lo que ellas quieren.”

Se dice que nuestro amor por la conveniencia es el principal motor de la innovación, y que ése fue en parte el caso de Swarovski. Las mujeres en la encuesta de Swarovski no sólo quieren un monitor de actividad con estilo, querían uno simple y fácil de cargar. Eso era más importante para ellas que las aplicaciones y otras características adicionales.

El equipo de Ng sumó dos más dos y abandonó la idea del reloj LED. En su lugar, trabajó en aplicar su naciente tecnología de cristales recolectores de energía a un monitor de actividad.

No mucho tiempo después de la encuesta, en agosto de 2013, uno de los miembros del equipo de Ng se topó con Sonny Vu, fundador y CEO de Misfit, en un encuentro de tecnología portátil en Nueva York. Vu ni siquiera había lanzado su Misfit Shine original aún, pero cuando le mostró a su colega el elegante prototipo, las dos compañías decidieron asociarse.

Durante los siguientes 17 meses los equipos de I+D de Misfit y Swarovski trabajaron juntos a ambos lados del Atlántico para combinar los componentes del Shine con los cristales recolectores azules; azules, dicen, porque ése es el mejor color para la recolección eficiente de luz.

Los paneles solares suelen necesitar luz perpendicular para cargar sus celdas y los cristales son algunos de los materiales raros que pueden hacer eso. Swarovski, que está “en el negocio de la luz”, según Ng, cortó sus cristales para que capturaran la luz de tal forma que un panel solar absorbiera más de ella. El cristal es esencial para la tecnología renovable, y no hay necesidad de una batería, los usuarios sólo tienen que asegurarse de exponer su banda a la luz del sol entre 10 y 15 minutos cada día, o a una “fuerte luz interior”, dice Ng. Swarovski aún no ha puesto precio al Shine Swarovski con energía solar.

“Recuerdo cuando mencionamos este tema por primera vez a otras personas, nadie creería que habíamos desarrollado esta tecnología”, dice Ng.

No se les puede culpar. La duración de la batería ha sido uno de los mayores dolores de cabeza para los fabricantes de wearables en Silicon Valley. Apple ni siquiera mencionó la duración de la batería cuando anunció su Apple Watch a finales del año pasado. Según algunos reportes, también ha estado experimentando con la tecnología de recarga solar, pero aún no ha hecho ningún anuncio en concreto. Ayuda que el Shine de Swarovski no tenga una pantalla táctil y así no requiera ni de lejos tanta energía como el Apple Watch o el Samsung Gear.

Sin embargo, el producto sigue siendo una referencia para la tecnología vestible que otros desarrolladores podrían tratar de emular, a pesar de venir de un sitio sorprendentemente improbable desvinculado del mundo tecnológico.

Ng dice que por el momento Swarovski no tiene planes para asociarse con otros fabricantes de wearables. “Estamos muy contentos con Misfit. Son una empresa muy amable y aterrizada. Estoy seguro de que después de esta semana vamos a atraer a muchas otras empresas interesadas en platicar con nosotros, pero queremos dar pequeños pasos y estar seguros de que tenemos la colección perfecta”, afirma.

 

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