Uno de los aspectos que viene a modificar el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, es una mayor contribución de componentes regionales a los productos que se manufacturen en la zona, lo que algunos vislumbran como una oportunidad para modificar las cadenas de valor y, con ello, generar un posible reacomodo en las operaciones de las empresas exportadoras.

Dicho reacomodo podría traducirse en traslados de oficinas y naves industriales o en aperturas de las mismas en cualquiera de los tres países que conforman el T-MEC. “No estamos seguros qué tanto afecte (el tratado al sector bienes raíces), lo que es un hecho es que con las reglas claras que ya existen se favorecerá la prospección de clientes, usuarios e inversionistas, para comenzar a tomar decisiones de inversión, crecimiento y localización”, comentó a Forbes Chuck Scott, CEO de Canadá y Latinoamérica de Cushman & Wakefield.

Para Chuck Scott, México representa una oportunidad porque el costo del espacio es menor al de Estados Unidos y Canadá. Incluso, considera, para el país el actual contexto regional puede representar una oportunidad para bajar y mejorar sus costos de operación en el sector inmobiliario y volverse aún más competitivo. “Sea para instalar back office o áreas de call center, por ejemplo, México puede representar una buena optimización de recursos”.

Las plazas en México donde Cushman & Wakefield observa potencial de crecimiento para la industria de bienes raíces en 2019 y 2020 son la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, la frontera norte (específicamente Ciudad Juárez y Tijuana) y la península de Yucatán (principalmente Mérida).

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“Nosotros mismos estamos explorando cada vez más trabajar de manera unificada para proveerles a nuestros clientes oportunidades, tendencias y lugares donde invertir en la región norte. Tenemos muchos fondos canadienses y estadounidenses para ello”, dice Chuck Scott.

Sin embargo no se debe descartar el potencial de otros sectores no industriales como el turístico, dice Víctor Lachica Bravo, Presidente y CEO de Cushman & Wakefield México y Centroamérica. Por ejemplo, la Riviera Maya, explica, es muy importante para el ecosistema inmobiliario vinculado al turismo y la vivienda.

“Además de un buen clima y condiciones excepcionales donde se desarrolla el turismo —señala el CEO de Cushman & Wakefield México y Centroamérica —, tenemos costos competitivos, y es muy fácil venir para canadienses y estadounidenses antes que elegir otra opción turística, de ahí que observemos potencial para el sector en este nicho de negocios”.

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Hace unos días atrás, la firma de servicios inmobiliarios inauguró oficinas de inmuebles y espacios interiores en México, “toda vez que los clientes piden más estos servicios porque ellos solo quieren pagar la renta y focalizarse en lo que es realmente su negocio. Es por ello que nosotros administramos estos edificios y ayudamos a optimizar sus costos”, dice Víctor Lachica Bravo.

En este mismo sentido de ofrecer servicios integrales de oficina a las empresas que les permitan no distraerse de su core business, los ejecutivos observan una gran oportunidad de crecimiento en coworking; en su caso, dando asesoría para sus operaciones y analizando que los espacios y la localidad les funcione.

“(El coworking) llegó para quedarse. Ya existía pero no le habían dado nombre. Nosotros tenemos dos grupos de usuarios: nuestros clientes, que necesitan una oficina corporativa y requieren más espacios y, por otro lado, asesoramos a nuestros inversionistas, a los desarrolladores de edificios, a las firmas que se dedican a hacer coworking. Es un sector que observamos con un importante crecimiento en el futuro”, añade el CEO de Cushman & Wakefield México y Centroamérica.

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