“Estamos muy enfocados en cooperar con la investigación de NHTSA y el Gobierno estadounidense”, dijo el portavoz de Takata en Estados Unidos, Alby Berman, en un correo electrónico.

 

Reuters 

La polvorienta e industrial Ciudad Frontera en México se ha desplazado desde los márgenes de la cadena global de autopartes al centro de una investigación sobre por qué los airbags de la japonesa Takata Corp están inflándose con una fuerza letal en algunos accidentes automovilísticos.

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Se ha confirmado que la planta de Takata en la ciudad mexicana fue el origen de las bolsas de aire defectuosas fabricadas entre el 2001 y el 2002, y de nuevo alrededor del 2012, según datos de fabricantes de automóviles, reguladores y casos de llamados a revisión.

En el 2006, la fábrica estalló, trayendo a la mente de trabajadores y residentes la volatilidad del compuesto explosivo que está en el centro del caso de las bolsas de aire.

Ahora la Administración Nacional de Seguridad del Tránsito de Autopistas de Estados Unidos (NHTSA, por sus siglas en inglés) ha ordenado a Takata Corp, que tiene su sede en Tokio, que entregue amplios registros, incluyendo las referencias a los controles de manufactura de la planta mexicana.

Los documentos son parte de una investigación de por qué las bolsas de aire han disparado fragmentos de piezas a conductores en cinco accidentes fatales desde Oklahoma hasta Malasia.

Las cinco víctimas, incluyendo tres en los últimos 14 meses, sufrieron el impacto de fragmentos de bolsas de aire en vehículos Honda. Al menos otros 160 reclamos de lesiones con vehículos de varios fabricantes han sido presentados a la NHTSA, según cálculos de Reuters.

Entrevistas con 21 trabajadores, ex trabajadores y consultores de Takata, así como presentaciones y correos electrónicos a los que accedió Reuters revelan la presión al interior del proveedor japonés para aumentar la producción y bajar los costos de los infladores, la pieza que despliega en una fracción de segundo los dispositivos de seguridad tras un choque.

Los testimonios incluyen la preocupación de gerentes sobre trabajadores que violaron reglas de calidad para aumentar la producción. No está claro que las presiones de productividad y los asuntos de calidad que describen hayan provocado accidentes específicos.

Pero describen un escenario que sugiere que altos ejecutivos de la firma no estaban del todo al tanto de lo que ocurría en las plantas en el extranjero que producían millones de bolsas de aire. Hasta el momento, el asunto ha provocado el llamado a revisión de unos 16 millones de vehículos en todo el mundo.

“Estamos muy enfocados en cooperar con la investigación de NHTSA y el Gobierno estadounidense”, dijo el portavoz de Takata en Estados Unidos, Alby Berman, en un correo electrónico.

Como parte de la investigación, Takata debe entregar documentos y responder bajo juramento a preguntas sobre los problemas en la producción de infladores. La orden fue alentada en parte por un reporte de Reuters de octubre sobre problemas de producción y calidad en la planta mexicana. La empresa tiene hasta el 1 de diciembre para dar cumplimiento al pedido.

Además del escrutinio del regulador, Takata enfrenta una investigación criminal en Estados Unidos, que surge mientras la planta mexicana se prepara para suministrar partes para reemplazar millones de bolsas de aire debido a las revisiones.

 

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