Idea millonaria: dar un servicio en línea que permita la gente ofrecerse o contratar a alguien para hacer esos encargos que no quieres o puedes hacer.

 

Imagínate que un día estás en casa con muchas tareas y quehaceres pendientes, pero con poco tiempo para completarlas porque, además, tienes una reunión en la noche. Entonces sacas tu teléfono celular o tu tablet, abres una aplicación, solicitas ayudantes y en diez minutos empiezan a llegar a tu puerta todas las personas que necesitas para terminar tus tareas.

En poco tiempo tienes a una persona que va a pasear a tu perro, a otra que va a lavar tu carro, a la señora que te va a preparar la cena para la reunión que tienes esa noche, al adolescente que te va a llevar la ropa a la tintorería, al que va a ir a hacer la despensa por ti, a la niñera que cuidará a tus hijos mientras tienes la reunión, al señor que va a pintar la puerta de la cochera, al que va a lustrar tus zapatos y a la persona que te ayudará a lavar y planchar.

Por supuesto, esas personas son desconocidas, pero todas han sido calificadas por quienes las han contratado anteriormente. Así que para ti ya fue fácil encontrar a esa gente dispuesta a trabajar y con un grado de confianza respaldado por la opinión de otras cientos de personas como tú.

Y lo mejor de todo es que ellos aceptaron el pago que tú ofreciste por cada una de las actividades en las que te están apoyando.

¿Interesante, verdad? Pues se trata de una idea que desarrolló Leah Busque, una joven estadounidense que trabajó durante siete años como ingeniera en software para IBM. Ella diseñó un portal al que llamó TaskRabbit, que opera bajo el principio de las redes sociales para formar precisamente una “red” de personas que están dispuestas a hacer tareas, quehaceres y mandados que otras personas no quieren o no pueden hacer por falta de tiempo.

Pensando en que actualmente ya no es fácil encontrar en las calles del barrio a los niños o jóvenes que hace unos años te hacían los mandados o tareas por unos cuantos dólares, Leah desarrolló esta página donde personas que desean hacer esos trabajitos pueden darse de alta para ser contratados por quienes los requieran.

Tanto las personas que los contratan como los interesados en trabajar ofrecen  un precio por la tarea a realizar. Si al contratante le parece bien el costo, le da clic en aceptar, de la misma forma en que se acepta a un contacto en una red social, e inicia el trato. El sitio cobra el 15% de todas las transacciones.

TaskRabbit ha tenido una enorme variedad de tareas o mandados requeridos. Desde recoger prendas de la tintorería y reparto de comestibles, hasta ayuda para hacer una broma a alguien o escribir una carta a una ex novia.  En todas las tareas, el contratante pone el precio que quiere pagar, el sistema de TaskRabbit alerta a toda la red en tiempo real. Los  interesados hacen una oferta y tú decides con quien quieres trabajar.

Antes de contactar, puedes revisar sus calificaciones, perfiles, especialidades y otros trabajos que hayan realizado.  Si te convence le das aceptar y listo, están conectados.

Este negocio, que inició como una idea en 2008, logró obtener capital semilla por 1.8 millones de dólares, lo que le permitió operar año y medio en la ciudad de Boston (Massachusetts), en Estados Unidos. Tres años después de iniciar actividades, llegó a San Francisco (California) y actualmente prepara su expansión a Seattle (Washington) y Chicago (Illinois).

Los usuarios que acceden a esta red son personas que buscan un ingreso extra y aunque se pensaba en un inicio que los estudiantes universitarios serían los principales usuarios, estos únicamente alcanzan el 10%. El sector que más ingresa es el de hombres jubilados con 25%, le siguen mamás con 15% y 12% mujeres jóvenes y profesionistas.

Esta  página es una de las tantas ideas que han surgido en los últimos años como parte de la llamada “economía del compartir” (share economy), una tendencia que actualmente está de moda en los Estados Unidos y que consiste en compartir, por unos cuantos dólares, tiempo, bienes y servicios en lugar de comprar. Un tema del que ya hablaremos a profundidad en este espacio.

Por lo pronto, quise compartir esta historia con ustedes.

 

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