A estas alturas de 2013 ya había 5 discos de platino. En 2014 no ha habido uno solo. El streaming se come a las descargas y las descargas a la venta de copias físicas. Bienvenidas al futuro, disqueras.

 

By Zack O’Malley Greenburg

 

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Taylor Swift ha dado varias sorpresas últimamente: mudarse de Nashville a Nueva York, abandonar el estilo country que la elevó a la categoría de superestrella, e incluso intentar rapear en su nuevo álbum 1989.

“Me gusta ver mis discos como una especie de declaraciones”, dijo a Billboard. “Visualmente, musicalmente, emocionalmente, me gustaría que todos tuvieran su propia huella digital. Esta vez estoy haciendo lo que siento. Me dieron ganas de hacer un disco de pop, así que lo hice.”

Tal vez lo más sorprendente de todos estos desarrollos es el hecho de que Swift está a punto de vender más de 1 millón de copias de 1989, a una semana de su lanzamiento, toda una hazaña que ningún artista en solitario ha logrado desde que la misma Swift lo hizo hace dos años con Red.

La parte sorprendente no es que Swift lo esté haciendo, sino que cualquier artista lo logre. No sólo no ha habido una sola semana de apertura con disco de platino este año. No ha habido un solo disco de platino este año, a excepción de la banda sonora de Frozen.

Todo esto lleva a algunos observadores de la industria a sospechar que 1989 podría ser el último disco de platino en la historia.

“Me gustaría creer que este logro reciente pueda ser una señal de más por venir”, dice el abogado de entretenimiento Lori Landew, de Fox Rothschild. “Pero me inclino a creer que es más un récord atípico que se puede atribuir a una base de fans muy fuerte y leal.”

A estas alturas del año ya había cinco álbumes de platino en 2013. The 20/20 Experience de Justin Timberlake fue el más vendido, moviendo más de 2 millones de unidades para el inicio del cuarto trimestre.

Este año la historia es diferente, y las razones son bastante sencillas. Las ventas de música grabada han caído en picada durante la última década más o menos, en primer lugar debido a la piratería, y, más recientemente, debido al auge del streaming.

Este último, por supuesto, es una mejora sobre lo anterior: a los artistas y compositores se les paga por reproducción. Si bien las regalías dejan mucho que desear, los servicios como Spotify y Pandora son mucho mejores para los músicos que Napster. Y son igual de fáciles, si no es que más fáciles de usar, razón por la cual el streaming amenaza con reemplazar a la descarga digital.

Según el informe de la industria musical de mitad de año de Nielsen, las ventas digitales bajaron 13% en los seis primeros meses de este año y las de discos cayeron 14.3%. Por otra parte el streaming aumentó 42%.

“Dado que los sitios de streaming y de torrents hacen que sea fácil para cualquier adolescente acceder a millones de canciones de forma gratuita, no es ninguna sorpresa que los jóvenes, que son los principales consumidores de la industria musical, no están pagando por sencillos digitales ni por álbumes físicos o digitales”, dice el abogado musical veterano Bernie Resnick. “Sin el apoyo del sector más importante de la base de clientes, se vuelve extremadamente difícil vender suficientes unidades para calificar para un disco de oro o de platino.”

Swift, sin embargo, fue capaz de motivar a base de fans millennials usando astutamente una variedad de tácticas de promoción. Además de las imperdibles apariciones en talk show nocturnos, dio conciertos privados en pequeños foros e incluyó Polaroids con frases escritas a mano en cada copia física de 1989.

Ese tipo de conexión ha sido el núcleo del increíble éxito de Swift en los últimos cinco años, que han visto un aumento anual de ganancias a un máximo histórico de 64 millones de dólares en 2014. Como toda buena innovadora, no ha tenido miedo de ajustarse a un modelo de trabajo con la esperanza de mejorarlo.

La salida de Swift del country, un género comercial cada vez más viable, fue sin duda un riesgo. Y aunque algunas canciones en 1989 dieron una bofetada a otras cantantes pop como Lana Del Rey (“Wildest Dreams”) y Katy Perry (“Welcome to Nueva York”), el álbum, sobre todo el primer sencillo “Shake It Off” se sintieron como una Swift pura. Era un paso lógico para un artista que ya tenía un pie firmemente plantado en el pop.

¿Será 1989 el último álbum de platino de todos los tiempos? Ciertamente parece posible. Aún así, es más probable que la RIAA cambie sus parámetros para la entrega de un disco de platino para abarcar streamings, tal como lo ha hecho la lista Hot 100 de Billboard.

“Lo que preocupa a prácticamente todo el mundo es que este tipo de debut está más allá del alcance hoy y lo seguirá estando hasta que la RIAA empate sus criterios con la forma como la música está siendo consumida por la mayoría de los nuevos consumidores”, dice Landew. “Si bien el debut de Swift nos da la esperanza de que los amantes de la música pueden volver a buscar discos físicos, todas las tendencias de compra indican lo contrario.”

 

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