Por Nicko Nogués*

 

El 14 de Febrero es la cúspide del amor romántico. Una manera de entender el amor como un intercambio de transacciones comerciales, que acaba reforzando apegos y dependencias emocionales, donde quien tiene más poder adquisitivo se cree con más derecho de poseer a quien, siguiendo esta lógica, menos puede “dar” al otro.

En este sentido, ¿en qué momento empezamos a construir y a potenciar una forma de entender el amor como sinónimo de comprar, o dicho de otra forma, el “Te compro” como sinónimo de “Te quiero”?

Amar no es poseer

Desde esta perspectiva, la asociación entre amor romántico y transacción/posesión, es un potenciador de estereotipos de género y de desigualdades, así como de algunas de las numerosas formas de violencias que sufren las mujeres.

“Quien te ama te hará sufrir” repite el “saber popular” o, sin menos romanticismo, la inconsciencia colectiva. En efecto, en el imaginario social, el amor romántico suele estar conectado al sufrimiento, al dolor y en definitiva, al drama y a la peligrosa idea de que si estás enamorado de alguien, esa persona te pertenece y te tiene que completar.

Así pues, en nombre del amor romántico se renuncian a metas, desarrollo y aspiraciones personales, potenciando las desigualdades y sosteniendo la dependencia emocional de una de las dos partes (o de las dos) hacia la otra, en un intercambio de apegos que además de tóxico, limita el potencial y las posibilidades tanto de la relación, como de cada una de las personas que la componen, anulando al individuo. En términos de pareja, bajo esta concepción se replican desigualdades que derivan en cifras de violencia intrafamiliar. Según INEGI, el 43.9% de las mujeres en el país ha enfrentado agresiones del esposo o pareja actual o la última a lo largo de su relación.

 Romper corazones literalmente mata

Desde una perspectiva de las masculinidades, la dependencia emocional tiende a potenciar una fragilidad masculina donde como hombres no solemos saber cómo relacionarnos con nuestras propias emociones y sentimientos, lo que tiende a una incapacidad de cuidarnos en el sentido más íntimo del concepto, es decir, cuidarnos a nosotros mismos tanto a nivel emocional, como físico, sexual y reproductivo; y también a no saber cómo conectar con un cuidado que englobe a nuestras relaciones personales, entiéndase familia, parejas, amistades y/o [email protected] Esta asociación del amor romántico al apego, a la dependencia y al dolor, perpetua una incapacidad de lidiar con nuestros propios sentimientos y emociones, borrando de un plumazo y a base de corazones, chocolates y regalos, la responsabilidad y la obligación que tenemos todos y todas de cuidarnos, sostenernos y completarnos cada uno de nosotros a nosotros mismos, para a partir de allí, compartirnos con quién nos dé la gana.

Especialmente en el caso de los hombres, es necesario empezar a observar y darnos cuenta de cómo esa dependencia emocional nos lleva en numerosas ocasiones a frustraciones, fracasos relacionales o depresiones, y en el peor de los casos, a una explosión irracional de conductas violentas que terminan en estadísticas terribles e incontestables, como el que un 81% de los suicidios en este país son masculinos, que el 99.6% de las agresiones sexuales en México las cometen hombres, o que cada día mueren más de 10 mujeres a manos de hombres.

Para Coral Herrera, experta en género, doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual, el amor romántico, como lo concebimos actualmente, es violento y se basa en una forma de relación sadomasoquista. Para ella, hay un vínculo entre el amor y el sufrimiento que surge a partir de la religión. De acuerdo con la socióloga Carmen Ruiz Repullo, desde pequeños se nos enseña que para conseguir el amor verdadero hay que sufrir, hay que aguantar y entender que “el amor lo supera todo”.

San Valentín es un negocio, amar es gratis.

Sin duda San Valentín es una fecha que exprime la parte más inconsciente de quienes somos. Es evidente que el amor romántico o esa ilusión de encontrar a tu media naranja o a esa persona que te complete, vende. En 2019, México se encontraba entre los 15 países que gastan más dinero en San Valentín, con un promedio de $1,100 mxn gastados por hombres y $853 gastados por mujeres. Durante 2019, se calcula que la derrama económica en México alcanzó los 22 mil 195 millones de pesos.

Con la excusa el amor, se vende de todo y a pesar de todo lo que compramos en nombre de San Valentín, las cifras indican que la forma en la que estamos construyendo nuestras relaciones amorosas, no funciona. En México los divorcios han aumentado y en 2018 se registraron un total de 156 mil 556, un aumento de aproximadamente 6% respecto al año anterior. En paralelo se registraron un 4.7% menos matrimonios. Eso sí, tanto matrimonios y divorcios, suponen también un auténtico negocio donde una boda puede oscilar entre los 108 mil y los 250 mil pesos, y los divorcios entre 5 mil y 30 mil pesos, esto sin contar el reparto de bienes ni el daño psicológico ni emocional que implica.

Desafiar al amor romántico es aprender a AMAR

Por todo esto, es imprescindible transformar nuestra forma de entender el amor y dejar de conectarlo exclusivamente al mito del amor romántico. Algunos puntos claves:

 

  • Conocer que existen otras formas de amor, como el amor propio (amor y respeto hacia uno mismo), el amor Storgé (amor fraternal, comprometido y duradero), el amor Philia (Solidaridad, hermandad y amor por el prójimo), el amor Ágape (amor y respeto incondicional por todo lo que nos rodea).

 

  • Reivindicar estas otras formas de entender el amor, más allá del mito romántico, especialmente en fechas claves como San Valentín, para ayudar a generar más conciencia al respecto.

 

  • Saber que no hay una sola forma de amar y entender el amor como una fuerza que nos permite relacionarnos con nosotros mismos y con las demás personas de una forma sana y expansiva.

 

  • Trabajar en nosotros mismos para romper con el binomio y asociación amor = dolor.

 

  • Si eres de los que encadena una relación tras otra, date la oportunidad de enamorarte de ti mismo y de pasar una temporada solo o sola.

 

  • Asumir nuestra responsabilidad para desafiar los estereotipos en torno al amor romántico, estereotipos que señalan que los hombres no sabemos o no somos capaces de amar, o como apuntaba Kate Millet en una entrevista en 1984, que el amor es el opio de las mujeres, como la religión lo había sido de las masas.

 

 

Contacto:

 

@nickonogués es Activista defensor de los Derechos Humanos y Medioambientales, divulgador creativo, consultor estratégico y fundador del Instituto #demachosaHOMBRES y MIRACLE, consultora experta en activismo empresarial.

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