Por Julio César Briseño Cruz*

Nuevas tecnologías como la computación en la nube, Inteligencia Artificial (IA), el Internet de las cosas (IoT), la impresión 3D y la cadena de bloques, entre otras, desarman las industrias a gran escala del siglo XX y las reinventan. Así aparecen soluciones más ligeras, personalizadas, mejor distribuidas y resistentes. Esta tendencia de “personalización” es inevitable en todos los sectores y reinventa industrias como salud, educación y fabricación.

Vivimos un cambio histórico en la forma de trabajar. Los mercados masivos y la producción en masa, perderán las ofertas que están centradas y personalizadas. Ya no más mercados y producción masificadas.

Esta personalización, incluso, también ocurre en empresas que ya eran de pequeña escala antes del Covid-19, lo que genera oportunidades impensadas a los innovadores, tanto negocios como nuevos participantes.

Por ejemplo, se reduce la escala de la medicina al sacarla de los hospitales y consultorios médicos y convertirla en un software de IA y dispositivos móviles.

La inteligencia artificial busca patrones que sugieran un problema en desarrollo, y guía al usuario para que no se vuelva lo suficientemente grave como para requerir un médico. Así, los usuarios evitan el enfoque costoso, frustrante y de mercado masivo de la enfermedad de una manera fácil de usar, personal y menos onerosa.

La telesalud, por ejemplo, ya es una realidad y la atención virtual está a punto de convertirse en la corriente principal. No hay vuelta atrás.

Otro sector que ejemplifica una nueva era, lejos de la masificación, es la educación. Compañías que ofrecen clases en línea, ahora brindan a los estudiantes una forma de aprender a su propio ritmo donde sea que se encuentren. Otros servicios permiten a los maestros una forma de interactuar con los estudiantes y sus padres fuera del horario escolar.

Ahora es posible obtener una educación universitaria más flexible de una manera menos costosa. La escuela puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier momento. Aunque los padres, los maestros y los niños pierden muchos aspectos de sus experiencias tradicionales, podría haber mejores formas de aprender que obligar a todos los estudiantes a estar en clase todos los días escolares.

Pero no sólo el sector de servicios evoluciona. Existen cambios notables en la fabricación.

En los últimos años, las compañías preuban un tipo diferente de fabricación. Todo radica en una pregunta: “¿Por qué pondrías mil máquinas en un lugar cuando puedes poner una máquina en mil lugares?”

El Covid-19 se convierte en un punto de prueba de cómo la fabricación distribuida, personalizable y flexible puede reaccionar mejor a los cambios en el mercado y producir y distribuir algunos productos más rápido respecto a la fabricación tradicional que cada vez está más y más desplazada.

El teletrabjo que se prolonga a lo largo de cuarentenas postergadas, asimismo, parece terminar también la vieja idea de que una empresa sin una oficina no lo es.

Es verdad que todos queremos reunirnos con otros “como antes”. Sin embargo, algunas de las versiones personalizadas, flexibles y sin escala de estos y otros servicios seguramente se volverán lo suficientemente prominentes en la era posterior a Covid-19, al grado de alterar enormes industrias. Por ahora, esas soluciones ayudarán a las empresas y a las personas del mundo a sobrevivir este momento difícil y superarlo.

Contacto:

Julio César Briseño Cruz, CEO de Cenit Consultoría, Banca de Inversión.*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

autoridades-giovanni-lópez-fuerza-excesiva
La inteligencia policial y las brumas de la corrupción
Por

La implicación de policías de alto perfil en una trama de corrupción no debe hacer perder de vista el análisis de lo que...