Por Pierre-Claude Blaise*

Hemos dejado atrás los tiempos en los que los consumidores eran receptores pasivos de las nuevas tecnologías; hoy en día, la acelerada evolución de la innovación ha hecho a los usuarios agentes más activos, capaces de ejercer presión hacia los gobiernos y las empresas para mejorar la oferta de productos y servicios que nacen de la tecnología e innovación.

Esto ha impactado en el universo del comercio electrónico de manera importante ya que, para empezar, los internautas demandan un ancho de banda óptimo y, sin duda, esto y una mayor cobertura de internet en el país continúan como tareas pendientes para gobierno y proveedores de internet.

Por otro lado, opciones como las aplicaciones móviles, computación en la nube, Inteligencia Artificial y blockchain —todas opciones con una base tecnológica— han puesto de manifiesto la necesidad de apostar con mayor énfasis a la innovación tecnológica para dar un mejor servicio a los consumidores en línea.

Ninguna nación puede ignorar la relevancia del comercio electrónico, una industria que suma al desarrollo económico de un país, el cual, a su vez, está sumamente ligado a la innovación. No es extraño que naciones como Alemania y Finlandia, de las naciones más innovadoras del mundo según el Bloomberg Innovation Index, también destaquen por su competitividad económica, según el IMD World Competitiveness Ranking.

Sin embargo, en México aún falta robustecer las iniciativas enfocadas a desarrollar las áreas de tecnología e innovación. Según un estudio de 2016 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México registró un gasto interno bruto en investigación y desarrollo de 11,683 millones de dólares, lo que representa apenas 1% del total invertido en los 37 países que integran la organización.

De acuerdo con el análisis del organismo, México mantiene una intensidad baja en cuanto a la inversión local en tecnologías de la información y comunicación, mientras que existen pocas iniciativas del gobierno en la materia. Sobre esta misma línea, la OCDE resalta que una de las medidas que en otros gobiernos han funcionado para impulsar la inversión en investigación y desarrollo son los incentivos fiscales a nuevos emprendedores con proyectos tecnológicos de alto impacto, con el fin de que puedan sobrevivir una curva de adaptación y sus negocios alcancen la madurez.

Las naciones más preparadas en este aspecto también resultan ser las mejor preparadas para el comercio electrónico. De acuerdo con el ranking sobre la materia elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ocho de los 10 países mejor preparados para el e-commerce se ubican en Europa.

Los factores que colocan a estos países a la vanguardia son aspectos como los altos niveles de acceso a internet, como ocurre en Islandia, donde el 98% de la población se encuentra en línea. En tanto, los Países Bajos destacan particularmente por contar con servidores seguros, los cuales son empleados como un proxy para las tiendas de comercio electrónico, lo cual resulta más que conveniente dado que la nación cuenta con la segunda proporción más alta de compradores en línea en el mundo (76% de la población de 15 años en adelante).

Apostar por la tecnología e innovación no sólo mejora la vida de los negocios, sino beneficia a los consumidores, quienes se favorecen de la competencia entre negocios de e-commerce que adoptan las nuevas tecnologías más rápido, lo que obliga al resto a mejorar su servicio y precios.

*Director de la Asociación Mexicana de Venta Online.

 

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