Por John Nosta

México es un país con una población de más de 120 millones de personas. Los desafíos que enfrenta el país para crecer y desarrollarse son enormes, especialmente en el cuidado de la salud. La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas representan importantes preocupaciones para la salud pública y privada.

El país tiene uno de los índices de esperanza de vida más bajos en la OCDE, en parte debido a los recursos limitados disponibles para la salud, que impacta en todos los aspectos de la sociedad. Sin embargo, México se está moviendo hacia una moderna y tecnológica solución para este problema: la salud digital.

Recientemente, el Digital Health Forum Mexico (DHFM) tuvo lugar en la Ciudad de México, donde fui ponente y recibí honorarios. Fue el primer evento de este tipo en el país y reflejó el fuerte compromiso de México para transformar el sistema de salud a través de tecnologías disruptivas y desafiar al sector privado como socio para desarrollar atención médica en el futuro cercano.

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DHFM proporcionó las voces de científicos, expertos en salud digital, empresarios y funcionarios del gobierno para apoyar colectivamente una amplia discusión desde la innovación hasta la implementación. Capturado en la misión de la reunión, el objetivo era claro: encontrar las mejores estrategias para incorporar la tecnología en el sector público para que más mexicanos tengan acceso a servicios de salud de calidad. Además, una perspectiva clave fue cómo la tecnología puede ayudar a “dar un salto” sobre los problemas existentes para crear soluciones nuevas e innovadoras a problemas que podrían parecer insuperables.

Uno de los principales participantes del gobierno, Julio Sánchez y Tepoz, comisionado general de la Oficina Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el organismo regulador de la tecnología de la salud. Él dejó en claro que la oficina ya está trabajando para contribuir a formas más rápidas y efectivas de liberar permisos para nuevos dispositivos digitales y médicos que resulten seguros y adecuados para su uso en necesidades privadas y públicas:

“Hemos desarrollado el marco legal y regulatorio de dispositivos médicos, que incluye dispositivos digitales. Esto ha permitido un mejor uso de los recursos financieros y también hacemos más eficiente la autorización de dichos dispositivos médicos. Esa es la forma en que contribuimos y apoyamos la transición de México a la atención médica digital”, dijo el comisionado.

Además, el sector de educación médica apoyó esta iniciativa para unirse al esfuerzo de México para avanzar hacia una transformación del sistema de salud.

El alemán Fajardo Dolci, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que la universidad continuará entrenando a los mejores médicos y especialistas del país con un enfoque en nuevas tecnologías, herramientas en la práctica clínica y la educación.

“México cuenta con la universidad para proporcionar al país los médicos e investigadores más capacitados. Al mismo tiempo, los programas de la facultad se revisan continuamente, incorporando siempre la educación líder y las tecnologías médicas innovadoras. Recientemente hemos incorporado el uso de la realidad virtual y la ciencia aplicada similar a nuestros departamentos de tecnología de la información y seguiremos trabajando para proporcionar a nuestros estudiantes las mejores herramientas para su educación”, mencionó Dolci.

Además, la estrategia juega un papel en la adopción de la tecnología. Héctor Valle, Socio Fundador de INNOVASALUD y uno de los organizadores del DHFM, junto con la Facultad de Medicina de la UNAM presentaron su visión de cómo el país requiere más que solo una comprensión de la innovación:

“La atención médica en México y en todas partes debe ser predictiva, preventiva, participativa y personalizada para obtener los mejores resultados para las personas y el sistema. Necesitamos establecer una hoja de ruta hacia el éxito”.

México enfrenta muchos desafíos en el cuidado de la salud. Desde el acceso simple a las opciones avanzadas para intervenciones más complejas, parece que la tecnología será parte de la solución. A medida que el gobierno, la educación y el sector privado unan sus fuerzas, México puede convertirse en un “colaborador” único donde la innovación puede abordar necesidades sociales críticas y urgentes. Y cuando este nivel de urgencia se combina con iniciativas innovadoras, los resultados pueden ser transformadores.

 

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