Para la mayoría de las PyMEs en México, adaptarse a convivir con el Covid-19 ha sido el requisito para asegurar su supervivencia en uno de los panoramas económicos más complejos que el mundo haya visto. De acuerdo con datos de la consultora KPMG, 1 de cada 5 empresas en México cerrará definitivamente sus puertas tras los primeros meses de la contingencia sanitaria en el 2020, y es probable que muchas otras enfrenten complicaciones serias debido a la falta de ingresos y la disminución drástica en el número de clientes.

Ante esta situación, es muy importante que las empresas no sólo se pregunten cómo sobrevivir, sino también, cómo seguir siendo exitosas aprovechando este momento de transformación global. Si bien no existen respuestas sencillas sobre cómo conseguirlo, estamos convencidos de que cualquier estrategia con posibilidades de éxito, debe incluir la adopción de soluciones tecnológicas que habiliten la continuidad de las operaciones, y le permitan a la empresa un crecimiento sostenible, e inclusive incrementar, a la tendencia de ventas que traía antes de la pandemia.

Y es que a pesar de las muchas complicaciones que ha traído esta pandemia, también ha servido como un catalizador para la transformación digital del país. Esto brinda a muchas empresas que hoy enfrentan el potencial cierre definitivo de sus operaciones, la opción de una nueva visión y un sinnúmero de posibilidades para incorporar una estrategia digital que entregue beneficios a corto, mediano y largo plazo. Sin duda, la pandemia ha obligado a muchos microempresarios a hacer uso del mismo ADN creativo que los llevó a emprender en sus inicios, pero esta vez, para realizar cambios estructurales que les permitan seguir operando.

Una de las mayores oportunidades para las PyMEs es el crecimiento del comercio electrónico, impulsado por los cambios de hábitos provocados por la pandemia. Tan sólo en México, la consultora IDC espera que esta industria tenga un crecimiento de hasta un 60% para el cierre de 2020, y de acuerdo con un estudio de Kantar, en tan solo unos meses, este rubro ya creció 387% en toda América Latina.

Estos son sin duda datos impresionantes, sobre todo si se piensan en términos de la cantidad de nuevos clientes potenciales a los que se puede llegar en un universo en línea. Una pastelería, por ejemplo, que solía tener clientela en su propio barrio, ahora puede recibir pedidos de forma digital y realizar entregas en toda la ciudad. Al tener digitalizada su base de nuevos clientes, puede incorporar herramientas de inteligencia de negocio para evaluar tendencias; por ejemplo, esto le permitiría saber qué productos se venden más, en qué horarios y/o en qué lugares, y de esta forma, podría tomar decisiones basadas en datos sobre productos y líneas de negocio más rentables. Incluso, a través de redes sociales podría crear una comunidad para sus clientes existentes, así como para los nuevos, y de esa forma construir una marca progresivamente, pensando en crecer su negocio cada vez más.

Pero un gran desafío para la transformación digital de las PyMEs es la probabilidad que muchas de ellas perciban a la tecnología como un gasto y que no consideren que sea el mejor momento para digitalizarse. Este puede ser uno de los errores más grandes que los empresarios puedan cometer, ya que al no considerarlo como una inversión que les permitirá tener una mejor optimización de su negocio, podrían estar dejando pasar la oportunidad de ampliar su base de clientes y seguir ofreciéndoles un servicio oportuno, y a la vez procurar hacer más eficientes sus procesos.

Priorizar la resolución de problemas de la operación diaria es necesario – y más aún en la contingencia a la que nos enfrentamos – pero al mismo tiempo es una decisión muy riesgosa si no se cuenta con la perspectiva para seguir impulsando planes de crecimiento a largo plazo. Es aquí donde la tecnología puede hacer su mayor aportación: invertir en la tecnificación de una empresa, sin importar su tamaño, es una apuesta por permanecer vigentes e, incluso, alcanzar el potencial de convertirse en una referencia dentro del mercado.

Este proceso puede parecer muy complicado, especialmente para aquellos empresarios que dedican la mayor parte de sus recursos para resolver diariamente problemas de gestión, pero la realidad es algo mucho más sencillo. La clave está en identificar cuáles son las necesidades, actuales y a futuro de sus negocios, y encontrar la mejor opción que les permita aumentar su productividad y ganancias.  

Hoy, estás pequeñas y medianas empresas tienen a su alcance toda clase de herramientas y conocimientos necesarios para llevar a cabo la mejor estrategia digital y sumarse a las grandes tendencias que están redefiniendo al mundo, y contar con el conocimiento de empresas especializadas en este tipo de consultoría digital. Y lo pueden hacer de diferentes formas: la compra o renta de una o varias PCs, mejorar la conectividad de la empresa, adquisición de soluciones de software de gestión para logística, producción o finanzas, y todo bajo el modelo de device as a service y así evitar costos de capital.

El reto más grande para las PyMEs hoy es mantener la confianza en que pueden seguir creciendo y ganando cuota de mercado. Para Andrew Grove, autor del famoso slogan de “Intel Inside”, “las buenas empresas sobreviven una crisis y las grandes mejoran con ellas”.

Contacto:

*Santiago Cardona, director general de Intel México

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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