Por Carlos Zegarra*

La adopción de tecnologías emergentes dentro de las empresas tiene el objetivo de generar valor a una escala no vista con anterioridad, a diferencia de las tradicionales que permiten obtener mayor eficiencia en los procesos ya existentes. Entendiendo que este valor se obtiene mediante la creación de modelos disruptivos de negocio en las empresas.

Para lograr este cometido, lo más importante es reconocer que las tecnologías –emergentes o tradicionales– son herramientas que demandan tener muy claro el objetivo por el que se les empleará. Esto parece obvio, pero uno de los principales errores es ubicar a la tecnología por encima de la estrategia. No elijamos las herramientas sólo porque nuestro competidor las está empleando: tomar la decisión de implementarlas requiere colocar en el centro la estrategia de negocio, así como definir objetivos funcionales, operacionales y comerciales que deseamos alcanzar. Una vez establecido el modelo de operación, entonces sí busquemos las más adecuadas.

La elección de las herramientas no deberá quedar sólo en manos del área de sistemas, sino que se espera el involucramiento de las áreas de negocio que efectivamente las utilizarán. En este sentido, el área de sistemas se deberá centrar en la prospección de tecnologías, con los ojos puestos en el mercado para observar cómo evolucionan los proveedores de estas soluciones.

El mayor valor de las tecnologías emergentes es la transformación de nuestros modelos de operación, creando disrupción en las estrategias de negocio, siempre y cuando exista un enfoque integral de las soluciones. Por ejemplo, utilizar la impresión 3D sólo para disminuir costos en la producción es subutilizar la herramienta. Pero si antes determino que mi ventaja competitiva estará basada en un modelo de negocio de personalización de productos y de mayor velocidad en el proceso- desde el diseño hasta la entrega de mis productos-, entonces su aplicación será un habilitador fundamental. Por otro lado, el utilizar una tecnología emergente en forma integrada con otra genera beneficios exponenciales: combinar Internet de las Cosas con Inteligencia Artificial, me permitiría, por ejemplo, no sólo identificar cuándo una máquina requiere mantenimiento predictivo, si no también activar los procesos necesarios para que dicho mantenimiento se genere con la menor intervención humana.

Pese a que la adopción adecuada de tecnologías emergentes puede impulsar a las compañías a que sigan siendo relevantes en el mercado, existen profundas preocupaciones en los CEO de las empresas en México. Y una se encuentra asociada al cibercrimen. Así lo reveló nuestra reciente edición del estudio Digital Trust, donde 47% de los participantes expresaron que ésta es una de las mayores inquietudes. No es para menos, ya que las tecnologías emergentes demandan gran cantidad de información, lo que pone de manifiesto la necesidad de estructurar y proteger aquellos datos que alimentarán nuestros modelos de decisión.

El tren no se detendrá. Así que debemos encarar diferentes desafíos, tales como incrementar las habilidades y conocimiento en nuestra fuerza laboral para que puedan aplicar estas tecnologías en la transformación de los modelos de operación actual. Por otro lado, deberemos incrementar la confianza, a través de mecanismos transparentes de gobierno, para que los procesos que operan estas herramientas sean comprensibles. Esto, sumado a una estructura de datos de buena calidad que permita la identificación de patrones en la información, logrará mayor competitividad y probabilidad de éxito.

 

Contacto:

*Carlos Zegarra es socio líder de Management Consulting en PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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