Por Carlos Millán*

La Inteligencia Artificial (IA) es una colección de múltiples tecnologías que permiten a las máquinas comprender, aprender y actuar en escenarios que impactan directamente la eficiencia y el crecimiento rentable de las compañías. En este sentido, la disrupción de la IA ha llegado para transformar los negocios de formas que no habíamos visto desde la incursión masiva de las computadoras en los ambientes de trabajo y los modelos de negocio de finales del siglo XX. El efecto combinado de esta herramienta, con otras tecnologías como cloud computing y analytics, está impulsando acciones para transformar y preparar al talento con un fuerte énfasis en sincronizar el valor de su conocimiento con el de las tecnologías inteligentes.

A medida que la IA va madurando, se posiciona como un factor de crecimiento económico. De acuerdo con el estudio “Artificial Intelligence is the future of growth”, publicado por Accenture, la IA tiene el potencial de duplicar las tasas de crecimiento económico anual para 2035, y al cambiar la naturaleza del trabajo, prevé que el impacto de las tecnologías inteligentes en las empresas aumente la productividad laboral hasta en un 40%.

La IA como el nuevo factor que acelera la producción, puede impulsar el crecimiento en por lo menos tres formas importantes: Automatización Inteligente, a diferencia de las soluciones de automatización tradicionales, la innovación impulsada por la IA automatiza tareas físicas complejas que requieren adaptabilidad y agilidad, el autoaprendizaje es el factor diferenciado. Colaboración humano-máquina, que impacta en la habilidad de implementar tecnología inteligente y al mismo tiempo aprovechar el talento, la calidad, el conocimiento y la experiencia de las personas en todos los ámbitos de su negocio para asegurar el crecimiento y finalmente el factor innovación.

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Ya existen en el mercado casos que demuestran como las empresas pioneras en esta tecnología están aprovechando la combinación humano-máquina, que no solamente mejora la eficiencia de una organización, sino que también impulsa el crecimiento a través de experiencias de servicio para nuevos clientes. Por ejemplo, una marca de zapatos deportivos alcanzó un nuevo nivel en el área de personalización y velocidad en el mercado, al alinear sastres de alta habilidad e ingenieros de procesos con robots inteligentes para diseñar y fabricar en mercados locales.

Una industria que ya está viendo resultados contundentes es la de servicios financieros, que utiliza la AI en áreas clave del negocio como la identificación de fraudes, lavado de dinero, y la implementación de robo-advisors para ofrecer consejos financieros personalizados que atienden las necesidades únicas de los inversionistas.

Ahora los bancos pueden aprovechar la Inteligencia Artificial para desarrollar plataformas que les ayuden a contestar más de 10,000 preguntas diferentes en muy poco tiempo, lo que se traduce en una mayor agilidad para resolver los problemas de sus clientes y al mismo tiempo obtener información que les ayude a mejorar sus servicios. ¿Cuál es el factor común? El desarrollo de un conocimiento profundo de usuarios y sus necesidades, llevando a un crecimiento de ventas y una mejora en general de retención de clientes.

Gracias a este tipo de ejemplos que demuestran como la implementación de AI ofrece oportunidades importantes en temas de agilidad, crecimiento y mayor productividad, veremos que en 2018 y los próximos años, los diálogos de negocios enfocados en AI ganarán más atención por parte de los consejos de administración que busquen convertirse o mantenerse como líderes de industria.

*Director de Operaciones Accenture México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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