Por Tomás Fernández*

Desde 2013, Deloitte realiza el estudio de Tendencias de Capital Humano para entender cuáles son las principales preocupaciones y desafíos para las áreas de Recursos Humanos en México y el mundo. Diferente a años anteriores, los resultados de la edición 2018 muestran una serie de reflexiones que amplían el espectro de gestión e impacto empresarial, no solo hacia los resultados financieros, sino también al impacto social.

En este nuevo contexto las empresas están comenzando a entender la aparición de tres fuerzas que moldean la interacción sociedad – empresa, siendo la primera el poder del individuo.

Esta fuerza evidencia un mundo híper conectado en donde los jóvenes, como protagonistas, evalúan el comportamiento de la empresa por la calidad de sus productos, la manera en que sus líderes la dirigen y la cultura de trabajo que se vive dentro de la organización.

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El resultado de esto no se limita a la elección de consumir o no los productos de determinada marca, o de expresar en redes sociales su apoyo o desacuerdo con el actuar de líderes empresariales, sino que se extiende a la decisión de pertenecer o no a una empresa como colaborador, al sentirse identificados como individuos con la manera de proceder de una organización. En una época en donde el talento es escaso fortalecer la marca de empleador al ser un buen ciudadano corporativo y entender las necesidades de los colaboradores para darles una experiencia irresistible, se convierte en una clara diferencia para atraer y retener al mejor talento.

La segunda fuerza muestra como las empresas contribuyen para llenar el vacío de liderazgo en la sociedad, ante un panorama político y social incierto en muchos países.

Esto se pone de manifiesto no solo en los programas de Responsabilidad Social Corporativa que la mayoría de empresas tienen como parte de su identidad y que son considerados como importantes por un 82% de los encuestados , si no en la manera en la que las organizaciones están invirtiendo recursos para cuidar a sus colaboradores en temas de salud, ofrecerles programas de bienestar integrales, e incluso comenzar a preocuparse por cómo aprovechar el talento de las personas mayores ante el desafío de carreras extendidas, por el aumento en la expectativa de vida.

La última fuerza tiene que ver con el aprovechamiento de la tecnología para un crecimiento sostenible, en una época en donde el “futuro del trabajo” ya es una realidad y trae consigo cambios importantes en la manera en que se realiza el trabajo.

En México 25% de las organizaciones ya completa sus tareas a través de trabajo colaborativo entre personas y máquinas, lo que lleva a la redefinición de procesos, de equipos de trabajo y de habilidades necesarias para sobresalir en nuevo ambiente complejo y demandante, apalancándose en la tecnología (IA, robótica, automatización), como un complemento de las habilidades humanas que permita incrementar la productividad.

Consideramos que la reflexión sobre estas tendencias y sus implicaciones permitirá a los tomadores de decisión priorizar esfuerzos en materia de gestión de talento, desarrollar una fuerza laboral aumentada a través del uso de nuevas tecnologías y alinear a la C- Suite para trabajar en proyectos transversales de largo plazo que causen un impacto positivo en los resultados financieros de la empresa y de la sociedad.

*Socio Líder Capital Humano, Deloitte México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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