Por Javier Arreola y Juan Carlos Murillo*

La revolución digital ha transformado profundamente la industria de los videojuegos, pues el gaming pasó de ser un mercado de “nicho” a uno mainstream, al grado que hoy es más lucrativo que el cine, la música o TV, o que en México ya es considerado un deporte. Su experiencia se continúa reinventando con las nuevas tecnologías, como la realidad virtual, la realidad aumentada, y el cloud gaming.

El cloud gaming o juego en la nube es una forma innovadora de usar videojuegos, principalmente high-end, distribuidos vía streaming y procesados típicamente en servidores remotos, dotados de alta capacidad de procesamiento. Puede llegar a revolucionar el gaming como Netflix revolucionó la televisión. Los gamers podrán jugar desde cualquier computadora con buen acceso a Internet y ahorrarse la necesidad de comprar consolas costosas para correr sus juegos, ya que todo el procesamiento se realizará en la nube.

Gigantes tecnológicos como Google y Microsoft tomaron la delantera en este nuevo mercado al liberar el año pasado sus propias plataformas, Google Stadia y Project xCloud (aún en beta), respectivamente. Facebook decidió no quedarse atrás y compró recientemente la startup española PlayGiga. Por último, hay rumores de que Amazon, que ya tiene presencia en la industria del gaming con Twitch, está desarrollando su propia plataforma.  ¿Será que en unos años el cloud gaming pase del mercado de “nicho” al mainstream?

Las deepfakes se volverán un problema viral

Las tecnologías de Inteligencia Artificial (IA) se están desarrollando a un paso peligrosamente acelerado. En 2014, Facebook desarrolló el algoritmo DeepFace para reconocer rostros humanos en fotografías con una precisión casi igual a la del ojo humano. En 2016, Google creó AlphaGo, un sistema de AI capaz de jugar al complejo juego de Go y de vencer a su campeón mundial. Un año después, la misma técnica de AI detrás de DeepFace y AlphaGo se usó para para manipular videos pornográficos y reemplazar las caras de sus actores con las de celebridades.

A estos videomontajes —altamente realistas— que utilizan IA para distorsionar la realidad, se les conoce como deepfakes. Los deepfakes se crean por medio de una clase de algoritmos de machine learning (aprendizaje automático) llamada deep learning, la cual emula el funcionamiento del cerebro humano con redes neuronales artificiales (ANN, en inglés). Las ANN requieren entrenarse con grandes volúmenes de datos: para generar deepfakes se necesitan miles de imágenes de un mismo rostro, por ello los famosos son blanco fácil. 

Una de las deepfakes más populares es la del episodio de Saturday Night Live en el que se reemplaza la cara del actor Alec Baldwin con la del presidente Donald Trump. En otro deepfake que se viralizó se reemplaza la cara del actor Jack Nicholson con la de Jim Carrey en una famosa escena de la película “El Resplandor”. Este año se seguirán viralizando más deepfakes; muchas con fines de engañar a las audiencas; por lo pronto, Facebook está tomando cartas en el asunto y anunció recientemente que censurará todas las deepfakes en su plataforma.

 

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*Juan Carlos Murillo es Ingeniero electrónico e informático mexicano, especialista en analítica de datos y maestro en ciberseguridad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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