Te costó mucho trabajo y disciplina apartar esa cantidad de dinero hasta que por fin tienes algo guardado. Sientes orgullo de haberlo logrado y de haber tenido la disciplina de mostrarte como una persona bien administrada. Ahora no sabes qué hacer con ese dinero porque podrías gastarlo en un montón de cosas que necesitas, podrías comprar todo eso que te gustaría, podrías pagar algunas deudas y hasta te viene a la mente prestárselo a alguien “para tenerlo lejos de tu alcance y no tocarlo”; pero mientras tanto, decides dejarlo en el banco o esconderlo en un cajón.

Si eres como el promedio de las personas, lo que quizá no se te ocurrirá en primer lugar es invertirlo. No me refiero a esos negocios dudosos a los que quizá te han invitado porque algún familiar o algún conocido decidieron emprender, ni a esas redes de mercadeo que te prometen independencia financiera y ser tu propio jefe si te afilias. Me refiero a invertirlo en algún instrumento financiero.

¿Qué estoy diciendo? ¿A qué locura suena eso? Muchas personas piensan que esas opciones sólo son para las personas “que saben del tema”, para los grandes inversionistas o para los expertos financieros. ¿Qué es eso de la Bolsa de Valores? ¿Es tan arriesgado cómo suena? ¿Qué cosa tan rara es una Casa de Bolsa? ¿Lo hicieron tan sofisticado a propósito? “Todo eso suena más complejo que un postgrado en biología molecular, así que mejor dejo mi dinero en el banco”.

No tiene que ser así. Aquí te voy a dar cinco pasos preliminares como guía por si quieres aprender a invertir en instrumentos financieros más poderosos que tu colchón.

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Antes de hablar de eso, déjame decirte que si trabajas en una empresa seria y formal, quizá ni siquiera tengas que voltear hacia afuera para invertir. Si la compañía te ofrece prestaciones de ahorro e inversión, podrían ser mejores que cualquier instrumento financiero en el mercado. De hecho, no existe nada fuera de la organización que le compita a un plan de pensiones de los que se conocen como “de contribución definida”; en este caso, primero averigua si hace una contribución “match”, que significa que por cada peso que pongas, la empresa pone otro peso, o un 50% o un 25%. Ningún instrumento financiero te dará ese rendimiento de inmediato. El único reto es que no podrás sacar ese dinero sino hasta que salgas de la compañía y cumplas las condiciones que ésta diseñó. Otra opción es una Caja de ahorros. Si tu organización tiene una, los rendimientos serán bastante buenos porque incluyen los intereses que pagaron las personas que pidieron préstamos. Por último, también un plan de acciones dentro de la firma podría ser, si existiera, una buena opción, pero aquí requieres un poco más de asesoría de alguien interno que conozca del tema.

Si no trabajas en una organización que ofrezca estas prestaciones, tendrás que buscar opciones externas de inversión y aquí es donde la cosa parece complicada, pero no lo es tanto para alguien que quiere comenzar.

  • Primero, elige a la empresa que te va a ayudar a invertir; aquí te dejo una liga en la que puedes ver a todas las que existen.
  • Segundo, acude con los documentos necesarios como son tu credencial del INE, tu comprobante de domicilio y el número de cuenta de donde tienes tu dinero.
  • Tercero, firma el contrato cuando esté listo.
  • Cuarto, traspasa los recursos a la cuenta que te indiquen
  • Quinto, comienza a aprender.

Todas estas firmas tienen asesores que saben cuáles instrumentos financieros existen y cómo invertir en ellos; te asignarán a uno en cuanto llegues y digas que quieres abrir una inversión (en el segundo punto que te mencioné); no se necesitan enormes cantidades de dinero para invertir. Quizá el asesor te pregunte cosas complejas como, por ejemplo, si vas a querer operar tus inversiones tú mismo. La clave es que seas muy honesto en decir que nunca has invertido en instrumentos financieros, que no sabes del tema y que necesitas su ayuda.  Dile que estás buscando a una compañía y a un asesor que te tenga mucha paciencia y te brinde las más sencillas explicaciones. Recuérdaselo cada vez que te diga un término técnico o algo que no comprendas, generalmente estas personas están entrenadas para ayudarte, pero a veces creen que todos son muy conocedores del tema. Como sucede con los médicos, tendrás que buscar quizá tres o cuatro opciones antes de decidir quién te explica mejor.

Siguiendo sus recomendaciones, quizá termines invirtiendo en Bonos (si no eres tan arriesgado o piensas invertir de corto-mediano plazo) o en acciones (si te gusta el riesgo o si piensas invertir de muy largo plazo) o quizá una combinación. Tu asesor te puede ayudar a elegir la opción adecuada dependiendo de tu perfil y quizá te de la opción de participar en un fondo de inversión, que es un fondo colectivo en el que muchas personas como tú, tienen puesto su dinero. Los expertos ayudan al fondo a comprar los bonos o acciones adecuados y tú no tienes que preocuparte de esa labor.

En el último punto que mencioné, acerca de comenzar a aprender, tienes que entrar a la página de internet para ver que tus recursos ya estén invertidos, ver en qué cartera quedaron invertidos (o sea, qué nombres tienen los bonos, acciones o fondos de inversión) y darle seguimiento a través de internet o del periódico pidiendo siempre a tu asesor que te aclare tus dudas. Poco a poco, irás aprendiendo y te darás cuenta de que no es tan exageradamente difícil como parece. El primer paso es el más importante: elegir a la institución financiera que tenga al asesor que explique mejor. El segundo paso es el más difícil: ir a platicar con él y recordarle a cada momento que necesitas ayuda para entender; pero una vez que logres estos dos pasos, lo demás te sorprenderá y cuando menos lo pienses ¡ya estarás invirtiendo tu dinero en el mercado financiero! Espero estos comentarios te motiven a hacerlo, vas a sentir mucho orgullo de ti.

 

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