Por Joan Muller

Hay que reconocer el mérito del CEO de Tesla, Elon Musk: su misión de electrificar la industria automotriz mundial está empezando a tener éxito. Pero, irónicamente, cumplir esa misión podría ser una mala noticia para su propia compañía automotriz.

Una oleada de vehículos de batería eléctrica llegará al mercado a partir de este año, muchos de ellos de fabricantes establecidos de autos de lujo, que compiten por los mismos compradores ricos y conocedores de la tecnología como Tesla, y que han superado desafíos que el recién llegado de Silicon Valley aún no ha enfrentado.

“Tesla verá una seria competencia por parte de fabricantes de automóviles con redes mucho más sólidas, fabricación exitosa a escala, mayor alcance y una presencia más robusta en el mercado global”, dijo Stephanie Brinley, analista de la industria automotriz de IHS Markit. “Esto no significa que Tesla fracasará, pero ya no será una propuesta única y su panorama competitivo cambiará drásticamente”.

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Esta nueva ola de competencia surge en un momento en el que Tesla continúa luchando con el lanzamiento de su primer producto de alto volumen, el Model 3. Y luego de firmar un inusual plan de compensación a 10 años para Musk que está vinculado al crecimiento en capitalización de mercado y los ingresos por ventas, pero no a los objetivos de volumen de producción.

Algunos ejemplos: el I-PACE de Jaguar, un SUV con batería, saldrá a la venta este otoño, seguido por el Audi e-tron quattro y el EQ C de Mercedes en 2019 y un BMW X3 enchufable en 2020. Mientras que algunos son más grandes que otros, todos estos crossovers de lujo proporcionarán alternativas al modelo X de Tesla, su primer SUV con batería.

Pero estos son solo el comienzo. Bajo la presión de cumplir con los estándares de emisiones cada vez más estrictos en todo el mundo, y enfrentando las amenazas de que pronto se prohibirán los automóviles de gasolina en muchas ciudades, prácticamente todos los fabricantes de automóviles se esfuerzan por sacar a flote nuevos vehículos eléctricos, incluyendo más híbridos, híbridos enchufables y automóviles con batería completamente eléctricos. Muchos están destinados a China, el mercado más grande del mundo, donde el gobierno está presionando más hacia la electrificación. Pero las regulaciones en los Estados Unidos y Europa también requerirán vehículos eléctricos.

El reciente Auto Show Internacional de América del Norte en Detroit estaba inundado de noticias de los fabricantes de automóviles sobre las inversiones intensificadas en vehículos eléctricos. Ford Motor, por ejemplo, invertirá 11,000 millones de dólares para 2022 para lanzar 40 nuevos vehículos electrificados en todo el mundo, incluidos 16 vehículos eléctricos de batería (VEB). General Motors ya había anunciado planes para lanzar al menos 20 VEB para 2023, y los dos primeros se realizarán en los próximos 18 meses. Volkswagen, Nissan, Infiniti, Volvo, Toyota y otras marcas también están electrificando sus alineaciones y agregando VEBs puros también.

No es que los consumidores se estén volviendo locos por los vehículos eléctricos. El costo total por unidad es aún más costoso que el de los automóviles convencionales, el rango de batería para la mayoría de los vehículos eléctricos (excepto Teslas y Chevrolet Bolt) es insuficiente y no hay suficientes estaciones de carga para que las personas se sientan cómodas comprando uno de estos modelos. Hoy, los VEB representan menos del 1 por ciento del mercado global. Aún agrupando todas las variedades de híbridos, la proporción global de vehículos electrificados es menor al 5 por ciento.

Pero, el cambio está a la vuelta de la esquina, de acuerdo al Boston Consulting Group, que dice que la tendencia se acelerará después de 2020. Las regulaciones impulsarán el mercado hasta 2025. Es entonces cuando los menores costos de la batería combinados con el crecimiento de los servicios de ride-sharing harán que los vehículos electrificados sean más económicos para los consumidores. Para el año 2030, BCG pronostica que los autos híbridos y eléctricos representarán la mitad de todas las ventas mundiales de vehículos.

Aunque es reducido en este momento, el número de VEBs en este grupo crecerá a más de 15 millones de vehículos, o alrededor del 14% de todos los vehículos globales, para el 2030. Y muchos apuntan directamente a Tesla.

Entre las marcas de lujo, IHS Markit pronostica que la producción mundial de VEB (excluyendo a Tesla) crecerá de aproximadamente 48,000 unidades en 2018 a más de 409,000 unidades en 2021. Para 2026, esto excederá las 922,000 unidades. (En comparación, Tesla vendió aproximadamente 103,000 VEB en 2017, y con un lanzamiento exitoso del Model 3, podría alcanzar casi 600,000 para el 2021) Las opciones premium provienen de Aston Martin, Audi, Bentley, BMW, Cadillac, Genesis, Infiniti, Jaguar, Land Rover, Mercedes-Benz y Porsche. Y Brinley dice que hay una “gran posibilidad” de que esas cifras aumenten, ya que los fabricantes de automóviles están acelerando sus planes para crear vehículos eléctricos.

¿Tesla será capaz de sobrevivir al ataque de estos fabricantes de automóviles premium que tienen un mayor financiamiento y más experiencia?

Para entonces, el panorama competitivo lucirá muy distinto.

 

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