Los videojuegos modernos, sobre todo las grandes producciones multimillonarias, están típicamente diseñados para funcionar y cumplir diversos objetivos en un creciente número de niveles. En el centro tenemos sus mecánicas, que son el sistema de juego en sí, y que determinarán si el juego es divertido o no. Por otro lado, también tenemos la narrativa, que puede ser un punto de interés para las personas interesadas, en la historia. Existen incluso los juegos con la función del realismo, lo cual puede extenderse en una infinidad de manera, desde los gráficos, hasta el diseño de su mundo. Uno de los mejores ejemplos que combinan estas funciones en los videojuegos es Tom Clancy’s The Division 2, que fue lanzado globalmente el pasado 15 de marzo.

The Division 2 (PlayStation 4 / Xbox One / Windows) es la secuela al shooter de mundo abierto con elementos de rol desarrollado por Massive Entertainment, el estudio sueco propiedad de Ubisoft. A su estreno original en 2016, el primer juego de esta franquicia se colocó como el más exitoso lanzamiento de Ubisoft, rompiendo varios récords de venta de la industria, por lo que esta esperada secuela cuenta con gran potencial comercial, ya que además está diseñada con base en la retroalimentación de los usuarios del primero.

Esta secuela nos pone en el mismo mundo de la primera entrega, y nos ubica en un futuro cercano donde una pandemia conocida como Green Poison arrasó con los Estados Unidos, dejando al país en un estado de anarquía donde ya no existe el gobierno, y la población sobreviviente es aterrorizada por diferentes bandas de merodeadores que harán lo que sea por sobrevivir. El jugador toma el lugar de un agente de la Strategic Homeland Division (SHD), mejor conocida como The Division, que es un grupo elite del gobierno, activado para ayudar a recuperar el control, asistiendo a la población civil e investigando el problema.

El primer juego de la serie se ubicaba en Nueva York, pero ahora la historia se desarrolla siete meses después en la ciudad de Washington D.C., a donde son llamados los agentes de The División tras una señal de alerta. Como es de esperarse, nos encontraremos con diferentes facciones con sus propios intereses, con quienes tendremos que lidiar para sobrevivir y salvar la ciudad: desde criminales anarquistas hasta paramilitares con entrenamiento y equipo.

El sistema de juego es el de un shooter bastante refinado e intuitivo que además puede alcanzar profundidad. Ya que controlamos a un agente elite con preparación militar, tiene sentido que el control de las armas sea preciso y de reacción inmediata. A diferencia de otros títulos similares, The Division 2 se siente un poco más accesible, al tener enemigos que mueren fácilmente cuando damos el disparo correcto, lo cual crea una sensación de fuerza y precisión que ayuda a la trama.

Uno de los elementos de rol más importantes es que nosotros creamos a nuestro personaje: al principio del juego decidimos los aspectos básicos como el género, complexión, color de piel, estilo de cabello, ropa, etc. Éste es uno de los sistemas de creación de personajes más exactos y minuciosos que hay en los juegos modernos, con la capacidad de colocar rasgos como la forma de los ojos, las cejas e incluso las proporciones mínimas del rostro, haciéndolo perfecto para crear un avatar de nosotros mismos o de alguien específico. Por el otro lado, a lo largo del juego tenemos que elegir una clase para nuestro personaje, lo que nos dará especialización en distintas habilidades.

Otro de los aspectos más importantes del diseño es que se trata de un juego cien por ciento en línea, hecho para jugar de forma competitiva o cooperativa con otros usuarios. Entiendo que esto es resultado del estudio de los hábitos de los usuarios, y de su retroalimentación, pero a nivel personal me parece completamente innecesario, ya que existimos muchos jugadores que buscamos experiencias personales narrativas. Para jugar es necesario tener una cuenta de Ubisoft (que se puede hacer al momento) y contar con una conexión estable y veloz.

Además de la personalización, otro de los elementos de rol en The Division 2 es la recolección de ítems que son clave para la progresión. Más allá de ser un sistema de juego, esto encaja conscientemente con la sensación de desastre y desabasto que transmite la historia, al encontrarnos en un mundo donde el orden de la sociedad ha colapsado, y todos los recursos que encontremos se hacen invaluables.

Un videojuego podría tener sólo tener las mecánicas de juego y ser completamente efectivo, lo cual pasaba con los clásicos, que tendían hacia la abstracción. Una de las más grandes apuestas en The Division 2 es alcanzar un nivel de realismo jamás visto en el medio. Si bien su aspecto visual es de última generación gracias al motor gráfico Snowdrop, desarrollado por el equipo de Ubisoft para ser estrenado con la primera entrega de The Division, el elemento de realismo más impresionante aquí es la representación de la ciudad y del mundo.

Ubisoft como casa productora es famosa por publicar juegos con espacios masivos y profundos, como los que hemos visto en las últimas entregas de Far Cry, Watchdogs, The Crew, o Assassin’s Creed. Ahora The Division 2 no es la excepción, ya que su representación de Washington es extremadamente detallada, al punto de que hay áreas donde están respetando los árboles que hay en el mundo real. Podemos ver un arduo y e interesante trabajo en cómo le dieron vida a la ciudad después de la caída del gobierno, donde hay zonas que fueron abandonadas, otras tomadas por campamentos y muchas más destruidas o reclamadas por la naturaleza. Aunque no hayan tomado calle por calle de la ciudad completa, el tamaño y densidad de ésta es absolutamente impresionante.

Este nivel de realismo crea una de las sensaciones más anheladas a las que pueden aspirar los videojuegos: el hacer creer al jugador. Más allá de jugar un título de disparos, con una historia de acción típica del escritor Tom Clancy, con The Division 2 nos estamos adentrando a una versión híper verosímil de cómo sería el mundo si ocurriera un cataclismo como éste, desde cómo se verían los monumentos históricos como el Capitolio o el memorial a Lincoln, hasta cómo se vivirían los grupos de sobrevinientes y cuáles serían las dinámicas de poder entre éstos.

Aquí es donde reside el mayor atractivo de The Division 2, en la innovadora forma en que nos da acceso a un rato de fantasía fincada en la realidad, pero con una buena dosis de acción y adrenalina. Además de esto, el rato de fantasía se puede extender por mucho tiempo, pues de acuerdo con sus creadores se requieren más de 40 horas para terminar la campaña principal del juego, y a eso se pueden sumar muchas otras más para completar las opciones extra disponibles.

En resumen, The Division 2 es un gran ejemplo de un juego categoría AAA balanceado y con grandes cantidades de contenido, con un sistema diseñado con precisión, pero lo suficientemente accesible para atrapar al jugador promedio. La historia no es lo más original, ya que se trata de Tom Clancy, y quienes no tengan tolerancia para clichés del tipo, no la disfrutarán tanto.

 

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