The Hunger Project México es una organización que ayuda a mujeres a convertirse en líderes  para terminar con el hambre en sus comunidades y desarrollar proyectos de vivienda y acceso a la educación.

 

 

 

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Juana Ruiz Pérez, madre de un pequeño de un año, buscaba una oportunidad laboral que le permitiera obtener un ingreso para alimentar a su hijo en la comunidad de San Andrés Larráinzar .

Al ver que en esa localidad de Chiapas no existían las condiciones necesarias para generar empleos o abastecer del alimento necesario a los habitantes, la mamá de 25 años decidió acercarse a un taller de administración impartido por The Hunger Project México (THP México), y así poder ayudar a su comunidad a terminar con el hambre.

Hoy trabaja en conjunto con las mujeres, líderes de familia de Larráinzar, para impulsarlas a construir un futuro autosustentable para sus hijos.

Desde hace 30 años, la organización THP México se ha dedicado a luchar contra la pobreza en las comunidades más vulnerables de México, a través de programas impartidos de manera gratuita a los habitantes de zonas rurales y población indígena, principalmente mujeres, priorizando la nutrición, vivienda y acceso a agua potable.

“Muchas veces resulta un poco complicado entrar en una comunidad que se rige bajo usos y costumbres y motivar a las mujeres a empoderarse; sin embargo, durante 13 años hemos logrado hacer grandes cambios, empezando por crear espacios críticos de reflexión, hasta acciones que han favorecido a comunidades enteras”,  cuenta en entrevista con Forbes México, Lorena Vázquez Ordaz, presidenta ejecutiva de THP México.

 

La visión humanitaria

Cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) muestran que en México existen al menos 53 millones de personas en pobreza, de las cuales 11.5 millones viven en pobreza extrema y 28 millones sufren de inseguridad alimentaria, quienes se concentran principalmente en zonas rurales. Los niños y las mujeres son los más vulnerables.

THP México creó un modelo para sus programas de desarrollo basados en el empoderamiento y la equidad de género, en que las mujeres se convierten en las principales promotoras de los proyectos.

La sede en México trabaja en  Chiapas, Oaxaca, San Luis Potosí y Zacatecas. Lorena revela que, aunque la cifra pareciera baja, estas entidades se encuentran entre las más pobres y con mayor concentración de población indígena.

The Hunger Project tiene presencia en 12 países distribuidos en África, América y Asia, entre los que destacan Australia, Bangladés, Estados Unidos, Etiopía, India y México.

La historia de la organización a nivel internacional se remonta a 1977, en la primera Conferencia Mundial sobre la Alimentación de Roma, en la que se estableció que, a raíz de la creciente demanda sobre el hambre a nivel mundial, un organismo debía ayudar a erradicar este problema social.

Algunas de las acciones en las que THP México trabaja son el empoderamiento económico, que consiste en crear bienes y servicios socialmente útiles y ambientalmente sustentables.

Asimismo organiza juntas de acción comunitaria con el propósito de generar una alianza efectiva entre los ciudadanos con sus gobiernos municipales. Promueve con talleres la soberanía alimentaria y adecuada para los niños menores de dos años.

También crea alianzas con otras organizaciones para desarrollar proyectos de educación, vivienda y capacitación para la agricultura. Desde 2012, THP México ha desarrollado con las comunidades estufas ecológicas, que tienen el propósito de incrementar la salud de las familias, así como su calidad de vida.

Algunos de los proyectos que han desarrollado son los talleres de alfabetización y cooperativismo agropecuario, que les ha permitido consolidar la exportación de productos a Estados Unidos a través de una alianza de comercio justo.

Asimismo, se les ha enseñado a construir huertos familiares y comunitarios, a fin de que las comunidades siembren su propio alimento, además, se ha trabajado con los gobiernos locales para gestionar proyectos de llevar luz a las comunidades y el desarrollo de sistemas sustentables para la captación de agua de lluvia.

La participación de las mujeres no sólo incentiva la integración de las familias, sino que también ayuda a tener un mayor control de los ingresos familiares.

“Al empoderar a las mujeres, no sólo las convertimos en  agentes de cambio; también ayudamos a reducir la inequidad de género, que es la raíz de que existan el hambre y la pobreza. Al empoderarlas cambiamos a México”, explica Vázquez.

 

La mujer del cambio

 

Lorena-Vázquez

 

En 1996, Lorena Vázquez Ordaz se convirtió en voluntaria e inversionista en THPM, pero fue hasta el año 2000 cuando abandonó su trabajo en sistemas computacionales para entrar de lleno  a la organización, y un año después asumió la dirección nacional.

Desde entonces, la egresada del Tec de Monterrey ha dedicado su vida a trabajar de la mano de  mujeres rurales en sus ambientes familiares y sociales.

México enfrenta un doble reto: la inseguridad alimentaria y la obesidad. Por un lado existen 3.4  millones de mexicanos en situación de desnutrición, de acuerdo con la Asociación Mexicana de  Bancos de Alimentos (AMBA); por el otro, el país ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, y el segundo en obesidad en adultos, según datos de la Encuesta  Nacional de Salud y Nutrición (Enasut).

Aunque las cifras son poco alentadoras, Lorena sabe que para ganarle la guerra al hambre aún tendrá que enfrentar muchas batallas, pero tiene la certeza de algo y sabe que no desistirá hasta concretarlo: terminar con el hambre en México en 2030.

 

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