La concentración  plena es imprescindible para obtener los mejores resultados en las más diversas áreas de la vida. La doctora Verena Steiner, enseña como optimizar el enfoque mental a pesar del ajetreo cotidiano.

 

EFE

 

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En los estudios, el trabajo y el deporte. En la lectura, en las tareas domésticas e incluso en el disfrute de las actividades recreativas. En estas y en muchas otras tareas y situaciones necesitamos concentrarnos mentalmente para sacar el máximo provecho y lograr el éxito.

“Concentrarse es reunirse con uno mismo y, por un instante, orientar la atención de forma intencionada hacia un tema, ligarse a él e ignorar todo lo demás. La concentración es, sobre todo, una cuestión de adiestramiento mental”,  señala la doctora suiza Verena Steiner experta en estrategias y técnicas para mejorar la forma de estudiar, pensar y trabajar.

Para la experta, autora de ‘Concentrarse mejor’, “una inteligencia poco entrenada es como un mono excitado que grita y salta de rama en rama y, en ocasiones, la falta de concentración es solamente una mala costumbre y es posible ejercitarnos para conseguir que ese mono solo salte en la dirección que nosotros queramos”.

¿Y cómo se consigue mejorar la concentración? Para lograr aplicarse por completo a un solo tema hay que cultivar ciertas condiciones previas, como alcanzar el sosiego interior y procurarse quietud exterior, no dejarse interrumpir, hacer una cosa después de otra y organizarse de forma inteligente, según esta  bioquímica que ha trabajado en la industria farmacéutica y ha sido profesora en diversas instituciones.

Según Verena Steiner, que ha saltado del mundo de las fórmulas y la investigación científica, al de las emociones y la psicología humanas, para concentrarse mejor también hay que “mantener la cabeza fría y la mente flexible, aprovechar las horas en que tenemos más energía, desarrollar la perseverancia y  permitirse una pausa de tiempo”.

La doctora Steiner , que ahora trabaja de forma independiente como asesora, ponente y responsable de cursos  sobre estrategias de concentración y aprendizaje optimizado, ha compartido algunas de sus claves para enfocar la atención, desactivar la “mente de mono” y evitar las distracciones, en una diálogo mantenido con Efe, desde Zurich (Suiza).

 

Si tuviera que elegir tres recomendaciones para conseguir el máximo de concentración, ¿cuáles serían?

Hoy día, el mayor enemigo de la concentración son las interrupciones y distracciones, seguidas de los ruidos. Es una situación paradójica, porque la mayoría de estas molestias las podemos evitar. A menudo una interrupción o un sonido pueden resultar más interesantes que la tarea que tenemos entre manos, o convertirse en un rescate muy oportuno, o un buen justificante para aplazar una tarea difícil. Mi regla clave es simple: apague el teléfono móvil, olvídese de internet, póngase tapones en los oídos y ¡comience a trabajar!

 

Ejercitando el enfoque mental

 

─ ¿Qué ejercicios prácticos podemos realizar en nuestra vida cotidiana para reforzar nuestra capacidad de concentración?

El primer paso es aprender a observar nuestro comportamiento sin criticarnos, es decir sin valoraciones, como un zoólogo observaría a sus elefantes o tiburones. Así tomamos más conciencia de nuestro nivel de concentración. Desde el momento en que nos damos cuenta de que nos falta la concentración, nuestro comportamiento ya mejora.

 

─ ¿Y qué hay que hacer a continuación…?

El segundo paso consiste en intentar mantenernos concentrados el mayor tiempo posible. Para ejercitar este paso conviene limitar el tiempo de concentración o fijarse un objetivo inmediato. Así, nuestra mente estará ocupada de tal forma que no le quede más tiempo para distraerse.

 

─ ¿Podría darnos algunos ejemplos de este ejercicio?

La idea es plantearse objetivos como “dentro de diez minutos quiero tener preparada una buena respuesta, precisa y cordial, para la reclamación que ha planteado este cliente”; o “dentro de 15 minutos quiero aprender estas frases en inglés y poder recitarlas completamente de memoria como si estuviera en una situación determinada”. En general, si  damos instrucciones claras y concretas a nuestro cerebro, es más fácil concentrarse.

 

─ ¿Cómo podemos recuperar la concentración de forma rápida  cuando nos desconcentra una situación estresante e inesperada?

En una situación de este tipo hay realizar unas respiraciones tranquilizadores  y aprender de los actores y otros profesionales, que tienen que concentrarse en su papel sean cuales sean las circunstancias. Ellos actúan como un joven que participó en una de mis encuestas en la cual quise saber cómo mis estudiantes manejaban sus preocupaciones y emociones fuertes cuando  tenían que concentrarse en sus libros de texto. Este encuestado escribió: “Si tengo mal de amores, lo pongo en otro lugar y vuelvo a sacarlo durante las pausas…”.

 

La perseverancia conduce al éxito

 

─ ¿Qué aconseja conseguir mejor concentración y transformarla en un hábito?

Cuando estamos entusiasmados, con frecuencia queremos superar o alcanzar todo a la vez. Pero, al igual que no se puede comer un pavo en un solo bocado, no se puede desarrollar la habilitad mental de la concentración en un solo día. Es más bien un adiestramiento similar al de aprender a tocar el piano o jugar al tenis. Para alcanzar un nivel elevado, hay que practicar día tras día y continuar paso a paso, lo cual conduce al éxito.

 

─¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos  a que aprendan a concentrarse mejor?

Concentrarse nunca ha sido una tarea fácil, pero hoy en día es más difícil porque hay muchos elementos que atraen nuestra atención. La queja que se oye de una madre de su hijo de 14 años es típica: “Si está delante de la pantalla jugando con videojuegos puede concentrarse durante horas, pero si tiene que hacer sus deberes, ¡no es capaz de concentrarse ni cinco minutos!”. A esa madre le respondo que concentrarse en una cosa tan seductora como un videojuego, no es en absoluto lo mismo que concentrarse en los deberes del colegio.

 

─ ¿A qué se debe esta diferencia?

Tareas como los videojuegos, Internet o los programas en la televisión atraen nuestra atención con una fuerza muy poderosa y, concentrarnos en tales cosas, no implica ningún esfuerzo por nuestra parte. La situación es totalmente diferente en el caso de los deberes escolares y las tareas difíciles, las cuales requieren esfuerzo y voluntad de nuestra parte. Esta fuerza de voluntad es el punto decisivo; ¡y  no se desarrolla frente a una pantalla!

 

─ Entonces, ¿qué deben hacer los padres?

R.- Tienen que adiestrar la constancia infantil. Los niños tienen que aprender a acabar con las cosas sin dejarse distraer. Por ejemplo, elogiar la perseverancia y la aplicación con la cual el niño está dibujando, más que elogiar el dibujo en sí, también puede tener efectos positivos, y ayudar a la concentración.

 

 

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