Un mexicano que vive en la capital de Ucrania cuenta cómo se vive el conflicto geopolítico y cómo lo muestran los medios de comunicación locales.

 

Hace unos días, este analista pudo conversar con un amigo mexicano que se encuentra en Kiev, la capital de Ucrania, viviendo con familiares que son ciudadanos de ese país. “Juan” –como lo llamaremos debido a que pidió omitir su nombre, conoce también de cerca la cultura e idioma rusos. Gracias a esto y a su condición de mexicano nos ofrece un panorama muy interesante que aquí compartimos.

Juan nos narra un ambiente típico de guerra en que los medios de comunicación ucranios, sin excepciones, muestran todo lo que el gobierno quiere que se sepa. Los rebeldes pro-rusos son calificados como “terroristas”. “Tratan de hacer ver que ellos no tienen el apoyo popular y que se escudan detrás de la gente como protección”, y cada vez que mueren civiles es “debido a estos terroristas”, nos comenta.

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Observa también una división en la opinión pública ucraniana entre oficialistas y aquellos que creen que fue el propio gobierno, el responsable de lo que ocurre. En este grupo están los que piensan que en primera instancia, el pueblo del Este fue puesto en situaciones de presión política extrema, y “lo único que están haciendo es defenderse.” Un tercer grupo de escépticos no apoya ninguna de las dos posiciones. En lo que todos coinciden es en que quieren que haya paz lo antes posible: “En Kiev lo que menos quiere la gente es que llegue acá (el conflicto)”, comentó.

A pregunta sobre si la crisis económica es muy notoria en la capital ucrania, opina que sí, y que se siente tan solo en la manera en que están racionando el gas y en el alza de precios. Añade que “el sueldo no se les ha subido, al contrario, están habiendo recortes.”

Juan comenta que los medios de comunicación rusos están bloqueados, y que hay temas que no abordan en la televisión local, como que parte del ejército está inconforme con sus acciones en las ciudades de “Nueva Rusia”, pues “están destruyendo edificios, hospitales, etc.”, posiciones civiles.

Llama la atención que incluso las cadenas oficialistas muestren a “gente que no quiere ir a la guerra”, pero que está siendo convocada a alistarse en las fuerzas armadas. Esto se debe a que “enlistan muchas veces a personas que de alguna manera tienen ascendencia rusa (…) y se dan cuenta que tienen que ir a combatir a su propia gente.”

A causa de esto, explica Juan, hay una gran campaña propagandística para convencer a los jóvenes de que su reclutamiento es “para defender a la patria”, y que su participación es “necesaria, digna de alabanza y orgullo”. Asimismo, comenta que la gente sabe que los grupos mejor equipados militarmente, son los contratados por oligarcas ucranianos con intereses económicos en el Este, por encima incluso de los alistados en el ejército, que no estarían recibiendo armamento ni equipo suficientes.

Juan expresa su preocupación porque existen testimonios de personas provenientes de la región en conflicto, que afirman que las ciudades rebeldes están siendo destruidas a causa de bombardeos “con artillería y misiles que son prohibidos desde hace muchos años. Pero en una guerra sabemos que las normas internacionales no importan”. Abunda en que en principio los ahora rebeldes solo querían lograr un sistema político más justo y una independencia relativa, para tener mayor poder de decisión, y “en vez de eso les enviaron al ejército.”

Juan confirma que allá se sabe de la existencia de “grupos armados extranjeros que están apoyando al gobierno actual ucraniano, y pagados no forzosamente por los oligarcas ucranianos.” Esto sin duda sugiere una encubierta participación de fuerzas occidentales a favor del gobierno de Kiev.

Por otro lado, nos dice que en principio los separatistas tienen toda la razón en desear su independencia. Ellos no comenzaron con la idea de romper con Ucrania, pero cuando ocurrió el cambio de poder en Kiev –auspiciando por Occidente, no estuvieron de acuerdo. Del mismo modo, asegura que hubo ciudades del Este que no se levantaron en armas por distintos motivos, pero que también están en desacuerdo con las políticas anti-rusas del gobierno central. “No todo Ucrania es Maidán”, sentenció.

Algo no dicho por los medios occidentales, es que ha habido una especie de “lavado de cerebro” para convencer a los ciudadanos de que lo “mejor” para ellos es aliarse con Europa y EE.UU. Juan narra que hubo una “dosis de publicidad tremenda, y mientras esto se mostraba trabajaban para que la gente viera a Rusia como su enemigo. Para algunos eso es fácil, pero para los rusos que viven en Ucrania no es tan sencillo.”

Juan lamenta que haya intereses económicos ocultos que lo que menos buscan es que se alcance la paz en el país, “porque sus propios intereses ya están muy ligadas a los intereses de EE.UU. y algunos países europeos”. En este sentido, considera que Kiev con el apoyo occidental no dejará perder la zona del Este, porque en esa región “hay algo muy importante, que es gas.

Ojalá que Juan estuviera equivocado, pero si no lo está, debemos estar listos para un conflicto que será largo. En todo caso, esperemos que las potencias en conflicto tarde o temprano se sienten a negociar. Una Tercera Guerra mundial, no conviene a nadie.

 

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