Sin duda alguna, todos podemos ser agentes de cambio, contribuyendo a liderar la innovación y el cambio social que tanto queremos y merecemos.

 

Por Diego Díaz Martín

Nunca antes ha sido tan importante que cada uno de nosotros asuma su propia responsabilidad con el presente y futuro de la sociedad. El mundo está cambiando y los retos sociales, económicos y ambientales son cada vez mayores.

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Las 30 promesas presentadas por Forbes México son un claro ejemplo del emprendimiento local, líderes comprometidos con el presente y futuro de México en diversas áreas y con distintas motivaciones.

A escala mundial también existen emprendedores que buscan resolver los problemas sociales más apremiantes de la humanidad de forma innovadora, pragmática y a través de lograr un alto impacto positivo. Éste es el caso de la red de Ashoka, la organización de emprendimiento social más grande del mundo, con más de 3,200 emprendedores sociales en 86 países; de los cuales, 198 están en México.

Un emprendedor social tiene la motivación, el conocimiento, la pasión, creatividad y determinación de una persona de negocios; sin embargo, su enfoque y orientación buscan solucionar problemas sociales en su comunidad, ciudad, país o en el mundo, incluyendo desafíos ambientales, educativos, deportivos, culturales, económicos y de salud, entre otros.

A veces incomprendidos, los emprendedores sociales comparten la visión de un mundo diferente, más justo y positivo, y están convencidos de su poder para transformar la realidad. En sus inicios, la incertidumbre puede aturdir su cotidianidad; sin embargo, son capaces de crear las condiciones para encaminar sus pasos rodeándose de aliados que comparten su causa y acompañan sus primeras acciones para avanzar con mayor seguridad.

Por la naturaleza de sus causas sociales, los emprendedores comparten la perseverancia, rebeldía y terquedad de cumplir sus propósitos. Sin dejar de ser soñadores, suelen lograr lo que se proponen, con el desafío de profesionalizarse cada día más, a fin de crecer y desarrollarse de manera sustentable, logrando mantener su liderazgo e impacto positivo en un mundo cada vez más exigente.

Ashoka tiene tres paradigmas fundamentales para impulsar el cambio:

  1. La importancia de la empatía como habilidad emprendedora fundamental. A través de ella se valoran y comprenden los sentimientos propios y los de otras personas, y sus perspectivas. Asimismo permite generar otras habilidades emprendedoras basadas en el respeto y la colaboración. Mediante su práctica, los seres humanos se sintonizan con los demás, fortaleciendo su capacidad para observar, escuchar y comunicarse de mejor manera.
  2. La autoidentificación como agente de cambio, impulsando a las personas a percatarse de sus propias habilidades para realizar un cambio social positivo. Al hacerlos consientes de que tienen la capacidad de cambiar su entorno, los seres humanos obtienen las habilidades y entendimiento que les serán de gran ayuda en su vida personal y profesional.
  3. Impulsar el trabajo fluido de equipos que promueven el liderazgo colaborativo y el cambio social. La base de esta nueva forma de trabajo está en el valor de unir esfuerzos más allá de un sector, a través de tender puentes entre los miembros de una misma organización y entre otras afines o distintas, evitando el trabajo aislado e individualista poco eficiente, tejiendo redes de cooperación intersectorial, tumbando paredes que dividen y dejando de lado modelos obsoletos de colaboración.

El poder de la gente para cambiar a fin de mejor la realidad social, económica y ambiental del mundo es extraordinaria.

La visión de Ashoka es un mundo pleno de actores de cambio, en el que todas las personas se sientan con la capacidad, apoyo y libertad de abandonar la indiferencia y actuar en forma ejemplar para mejorar su entorno y ofrecer respuestas a los problemas sociales más urgentes.

La construcción de un ecosistema para el emprendimiento social que sea profesional, justo y competitivo es uno de los fines más nobles de la misión de Ashoka, integrando a la ciudadanía, las instituciones públicas y privadas, las escuelas, preparatorias y las universidades, los medios de comunicación, los grupos organizados y tantos otros grupos de interés.

Sin duda alguna, todos podemos ser agentes de cambio, contribuyendo a liderar la innovación y el cambio social que tanto queremos y merecemos.


Diego Díaz Martín (@DDiazMartin) es director de Ashoka para México, Centroamérica y el Caribe.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Facebook: AshokaMX

Twitter: @ashoka_mx

Página web: Ashoka México y Centroamérica

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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