En los últimos 30 años, México ha tenido cambios importantes en su estructura económica.

Entre 1930 y 1990 se consolidó como una economía mixta, con una fuerte intervención estatal. Pero desde la década de los noventa se implementó una serie de reformas que abrieron su economía.

Esto ayudó a que la inversión nacional y extranjera ahora participen en prácticamente todos los ramos productivos.

Pero con ello no se ha logrado erradicar un gran problema, que podría acabar con la lentitud con la que crece la economía mexicana: los bajos niveles de productividad en las últimas dos décadas.

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¿Por qué? Florian Misch y Christian Saborowski, economistas del Fondo Monetario Internacional, proponen un modelo que podría explicar la problemática.

“México no ha crecido con la misma rapidez que otros países de la región en las últimas décadas y, de hecho, ha sufrido una disminución de la productividad”, explican en un documento de investigación.

Para los especialistas el problema es la ineficiente distribución de los recursos económicos (capital y trabajo), que se concentran en las empresas más ineficientes en términos de productividad.

Los analistas hacen una alegoría con la industria tortillera del país: los productores de tortillas más eficientes en México utilizan las mejores tecnologías y prácticas comerciales, pero aún así el ramo podría ser 150% más eficiente.

Esto ocurre por que a nivel industria, algunas empresas menos productivas “desvían recursos” que pudieron haber llegado a los emprendimientos óptimos.

¿Por qué pasa esto?

Hay varios factores que podrían explicar el problema. En primer lugar, se podría mencionar la informalidad.

“Por ejemplo, la informalidad laboral está asociada con niveles más altos de mala asignación. Las empresas informales logran ventajas desleales en términos de costos al no pagar la proporción que les corresponde de los impuestos”, señalaron.

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Pero los problemas más importantes están dentro del actuar gubernamental: la corrupción y el crimen.

Si un empleado estatal otorga un contrato por un acto de corrupción, ignorando los proyectos más productivos y relativamente más baratos, se genera una mala distribución de recursos de manera inmediata”, escribieron los economistas.

Y, dado que el rol del gobierno es el mayor consumidor de bienes y servicios del país, los actos de corrupción tienen un efecto muy profundo.

Esto explica por qué hay empresas poco o nada productivas que siguen siendo muy rentables.

Por lo anterior, plantearon la necesidad de afianzar el Estado de derecho para eliminar la corrupción y el delito.

Además sugieren reducir la informalidad laboral y promover el acceso a una infraestructura de transportes nueva, así como a servicios financieros y de telecomunicaciones.

 

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