La cifra de empresas que han sido víctimas de fraude en México pasó de 37% en 2016 a 58% este año, donde los mismos empleados son los principales defraudadores, de acuerdo con el reporte Fraude y corrupción, un análisis de su impacto en las organizaciones. Encuesta de Delitos Económicos 2018-Edición México de la consultora PWC.

Lo anterior significa un aumento de 21 puntos porcentuales, lo cual va en línea con la tendencia global, de 36% a 49% en el mismo tiempo.

Por otra parte, para el 13% de los encuestados por PwC, las pérdidas en 2018 van entre uno y cinco millones de dólares (mdd) en los últimos 24 meses, mientras que para un 8% está entre 5 y 100 mdd en igual lapso, y un 69% de las compañías perdieron hasta un millón dólares.

Según el reporte, al igual que hace dos años, en 2018 el personal interno es el principal responsable de los delitos económicos y fraude dentro de las empresas, 63% en comparación con el 64% de 2016.

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Sin embargo, la cifra de los defraudadores externos aumentó considerablemente del 25% en 2016 al 32% en 2018.

“El aumento que muestra nuestra encuesta en la tasa de delitos económicos en 2018 es, sin duda, muy importante. Aunque, surge la pregunta de si podría ser aún más alto, considerando que una gran mayoría de las organizaciones en México (87%) afirma contar con programas formales de cumplimiento. Además, el 41% de éstas confirma que ha incrementado su inversión en prevención en los últimos dos años”, dice Alfredo Hernández, socio de Forensic Services en PwC México.

El 71% de los encuestados indicó que el motivo principal de los fraudes es la oportunidad y facilidad para el acceso, pocos controles o falta de segregación de funciones, seguido por la capacidad para racionalizar el delito (12%) y los incentivos o presiones para cometerlo (10%).

Hernández agrega que los delitos económicos son cada vez más sofisticados, lo que dificulta identificarlos y prevenirlos.

“Los avances tecnológicos, los nuevos modelos de negocio, la globalización o la mayor conciencia en cuanto al derecho a la intimidad y la protección de datos, entre otros factores, han generado una mayor presión sobre gobiernos y compañías, a quienes cada día se les exige una mayor rendición de cuentas y ser más transparentes y éticos. No se trata sólo de las organizaciones, sino también de los mercados y de los inversionistas”, añade Alberto Jaquez, Socio de Forensics Services en PwC México.

 

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