Hay un tema en que los medios han reparado poco y la Academia apenas empieza a notar. Se trata de la narrativa, es decir, de la forma en la que los medios nos cuentan una historia.

 

Una pregunta que nos hacemos a diario los comunicólogos es hacia dónde se dirigen los medios de comunicación. Y si antes era una pregunta obligada por la forma en la que los medios intervenían en la cultura, el consumo, la economía y la política, con la irrupción de los medios digitales y las redes sociales, esa cuestión tiene más pertinencia que nunca.

En los círculos académicos, la atención se ha centrado en el papel del consumidor de medios. De ser un simple espectador pasivo, se ha transformado paulatinamente en un creador de contenidos. Aquel individuo que se sentaba frente al televisor, cambiando frenéticamente de canal para encontrar un buen programa, empieza a ser sustituido, lentamente, por el adolescente hebefrénico equipado con un dispositivo móvil dispuesto a compartir en las redes hasta el plato de sopa que come.

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La figura del prosumer (contracción del inglés “consumidor” y “productor”), es la estrella de los medios digitales. Y tal parece que el análisis de especialistas se centra en la manera en que este personaje cambiará a los medios masivos. Cuando uno lee los reportes y las ponencias, tal parece que llegará un momento en que el único contenido de la red serán las copias de Werevertumorro o Yuya. Por fortuna, eso no será así: los prosumers son sólo una pequeña parte de la convergencia entre medios digitales y diversión.

No obstante, hay un tema en que los medios han reparado poco y la Academia apenas empieza a notar. Se trata de la narrativa, es decir, de la forma en la que los medios nos cuentan una historia. Vamos, si nos ponemos exigentes, lo que realmente hacen los medios de comunicación no es otra cosa sino contar historias. En forma de noticias, de series, de películas o programas, los mass media hacen narrativa.

Durante mucho tiempo estuvimos acostumbrados a la narrativa mediática. Nos contaban una historia dividida en varios episodios. O una película que tenía varias secuelas (o precuelas). O bien, esperábamos con impaciencia el estreno de la nueva temporada de nuestra serie favorita. Prácticamente, esa era la única manera de contar historias. Pero cabe hacernos aquí la pregunta: ante el acceso de cada vez más gente a las tecnologías de información y comunicación y a la tendencia de la tecnología hacia la movilidad, ¿la narrativa de los medios se va a mantener igual que hasta ahora?

La respuesta es no. Y todo parece indicar que la tendencia va hacia un fenómeno conocido como “Transmedia Storytelling” o narrativa transmedia; que es la forma de contar una historia a través de diferentes soportes tecnológicos, de tal manera que la experiencia del espectador no se limita únicamente a “ver un programa”, sino a construir un universo desde diferentes puntos de vista, haciéndola más inmersiva y participativa. Una nueva manera de entretenimiento.

Por ejemplo, Matrix es un caso. En realidad la complicada historia de la saga no sólo fue la trilogía que vimos en cine, sino también 9 cortometrajes animados, un portal de internet y 2 videojuegos. Todos contaban la misma historia, todos eran parte del mismo universo, pero desde diferentes ángulos. Así, algunos personajes que en las películas sólo veíamos un momento, en otros soportes contaban su propia historia, aclarando algunos puntos de la historia que parecían oscuros o bien que aparentaban ser sólo caprichos de los directores, haciendo que la experiencia del espectador fuera mucho más intensa y profunda.

El concepto de narrativa transmedia se usa desde 2003, fecha en que Henry Jenkins, profesor del MIT, lo utilizó para referirse a la forma en que una historia podría contarse desde diferentes plataformas tecnológicas, haciendo que la experiencia del usuario fuera más participativa, al tener que buscar información sobre la historia en medios diferentes.

Los japoneses lo entendieron muy bien desde principios de los 90, pues era común que un manga se transformara en serie, películas y videojuegos, todos lanzados casi al mismo tiempo y contando una misma historia en un universo narrativo ampliado por la experiencia del usuario. Tal es el caso de fenómenos mediáticos como la saga Ghost in the Shell (94) o la famosa serie Evangelion (95).

La narrativa transmedia empieza a usarse con más frecuencia en campañas publicitarias en donde el consumidor es llevado a diferentes plataformas para completar una historia y ganar un premio o bien como parte de una campaña integral de marketing que busca sensibilizar al público objetivo respecto de un nuevo producto o servicio.

Con la inclusión de medios digitales y redes sociales, la manera en que puede contarse una historia, se amplía enormemente. Los medios de comunicación deben atender que la nueva postura de los consumidores es todo, menos pasiva. Y quizá la narrativa transmedia se convierta en la regla dentro de algunos años.

Para saber un poco más:

Transmedia Storytelling: Building Worlds For and With Fans

 

Contacto:

Twitter: @sincreatividad

 

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