Pasados los primeros 100 días de la gestión de Andrés Manuel López Obrador frente al gobierno federal es prematuro hacer un diagnóstico de cómo se comportará la economía mexicana tomando en cuenta sus planes económicos para los próximos seis años.

Sin embargo, en el horizonte económico existen señales de una posible desaceleración, advierte José Luis de la Cruz Gallegos, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

“Podemos observar que hay indicios en donde se preservan ciertos elementos de estabilidad económica, pero todavía habrá que evaluar con mayor detenimiento e información si en realidad esto permite pensar que el crecimiento económico se va a poder sostener. Desde mi punto de vista hay una desaceleración que comenzó a mediados del año pasado y en donde me parece todavía habrá que observar si las medidas que se están implementando por el gobierno son suficientes para frenar esa desaceleración”, apunta el especialista.

La moderación de la inversión pública y privada a finales del año pasado y la lenta evolución del sector industrial desde hace ocho meses, son las señales que podrían indicar esta posible desaceleración económica, que, aunque es independiente al cambio de gobierno, sí deberá enfrentar la administración de AMLO.

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“En los últimos años la ausencia de una política industrial provocó la debilidad de sectores como las manufacturas, la minería la generación de electricidad, gas y agua. Se requiere que el sector de la construcción, en el que se hayan detenido obras en materia pública y privada en materia de vivienda o de infraestructura, es algo que se puede ir avanzando y en ese sentido es lo que tendría que empezarse a establecer a fin de que el gobierno acote el alcance de la desaceleración”, apuntó De la Cruz Gallegos.

10 momentos polémicos de las políticas y decisiones económicas de AMLO

El plan de reactivación económica de AMLO descansa en buena medida en el aumento de la inversión pública con el impulso de la inversión privada a través de proyectos de infraestructura como la construcción del Tren Maya, el programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec y la concesión de 50,000 kilómetros de líneas de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Sin embargo, estos no serán suficientes si no son acompañados por un plan de mayor contenido nacional, es decir la generación de bienes intermedios hechos en México para apoyar la edificación de estos mega proyectos y la ampliación de las regiones en donde se llevarán a cabo, no sólo el enfoque en el sur sureste del país como lo ha establecido el mandatario.

Asimismo, resultará necesario impulsar un entorno positivo para la inversión privada y no sólo a través de los proyectos públicos proyectados, señaló el especialista.
Como parte del Informe de los Primeros 100 Días de Gobierni, AMLO descartó que la economía del país se está acercando a una recesión, aunque admitió que está creciendo a pasos lentos.

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