El Cidac presentó su Diagnóstico de la situación energética en la Ciudad de México, donde uno de los principales puntos fue la generación de energía a partir de recursos renovables. El tratamiento de residuos sólidos podría generar 37,500 mdp al PIB de la Ciudad de México.

 

En la Ciudad de México se generan diariamente 12,000 toneladas de residuos sólidos urbanos y cuesta 3,000 millones de pesos (mdp) al año manejarlos. Tratar esos residuos para hacer biocombustibles podría generar hasta 37,500 mdp al PIB de la Ciudad de México, según el Diagnóstico de la situación energética en la Ciudad de México del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (Cidac).

La digestión anaeróbica para tratar residuos (proceso en el cual microorganismos descomponen material biodegradable en ausencia de oxígeno) y que genera electricidad a partir de materia orgánica, se da mediante un reactor que obtiene biogás o gas natural.

“¿Qué pasa con el manejo de residuos sólidos? Es un área de oportunidad ya que el PIB de este sector disminuye 0.6% anualmente. Esto es importante en termino de costos para una ciudad de la recolección de basura para la generación de electricidad y para la salud pública”, dijo Jorge Ramírez, coordinador de proyectos del Cidac.

Esto es conveniente para la ciudad ya que, a través del tratamiento de los residuos sólidos por medio de plantas, se podrían crear 31,000 empleos directos y se tendría un potencial de generación de 3,642 megavatios, además de que se reduciría las emisiones de CO2.

“De acuerdo con la prospectiva de energías renovables 2013-2017, publicada por la Secretaría de Energía (Sener), la biomasa en México supone una oportunidad significativa de producción de electricidad competitiva y de bajo impacto ambiental. La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que, para 2050, a nivel mundial los biocombustibles participarán con un 27% del combustible total del transporte, evitando 2.1 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono por año, siempre y cuando sean producidos de forma sostenible”, señala el Diagnostico del Cidac.

En el país existen tan sólo 11 plantas de tratamiento de biogás, cifra muy por debajo a las 8,700 plantas generadoras con las que cuenta Alemania, el mayor en Europa.

La Ciudad de México es de las pocas ciudades importantes en el mundo que no tienen una infraestructura para gas natural. Con respecto al consumo residencial de combustibles, 90% de éste proviene del gas licuado del petróleo, o gas LP.

 

Área de oportunidad

En México, el 58% de los residuos sólidos se generan en siete entidades: Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Puebla y Veracruz. El 50% corresponden a residuos orgánicos.

“Tan sólo el 18% de los habitantes de la Ciudad tiene acceso al gas natural. El rezago es equivalente al de Puerto Príncipe, Haití”, dijo Jorge Ramírez.

Cómo ejemplo, si se tienen 1,500 toneladas de residuos, compuestos aproximadamente por 60% de residuos orgánicos, es posible producir gas para alimentar una planta de generación de 25 Megawatts. Equivalentes al consumo de luz de 25,000 hogares con un consumo promedio de 100 watts.

Con las 12,000 toneladas de residuos sólidos que se generan en la Ciudad, una planta generadora de energía podría abastecer al sistema eléctrico de 200,000 hogares o 200 millones de watts por día.

“En México no existen este tipo de sectores con una participación importante en la economía”, comentó el coordinador de proyectos del Cidac.

La generación de electricidad por fuentes renovables como sector prioritario para el desarrollo sustentable en México, significó solamente 11,611 mdp como valor agregado en 2012, esto es 0.09% del PIB.

“Para muchos expertos, con el propósito de impulsar la construcción de plantas, es necesario reducir los trámites administrativos. Este es un aspecto arduo de superar si se tiene en cuenta que la regulación de los procesos de digestión anaeróbica recae en diversas instituciones gubernamentales (energía, agricultura, salud, economía, medio ambiente), cuyas labores no siempre resultan fáciles de coordinar”, señala el documento del Cidac.

Ante este reto el Cidac a través de su Diagnóstico de la situación energética en la Ciudad de México, propone algunos puntos para impulsar esta industria.

  • Promover Asociaciones Público Privadas. (Como el caso de éxito del Clúster Biotecnológico Querétaro).
  • Reorganizar los fondos de aportaciones del Ramo 33 enfocadas en el manejo de residuos para que consideren financiar plantas generadoras y no sólo incineradores o rellenos sanitarios.
  • Incluir en los programas de créditos blandos del gobierno el financiamiento a este tipo de proyectos.
  • Impulsar nuevas Normas Oficiales Mexicanas (NOMs) que consideren las plantas.
  • Rescatar la iniciativa de ley para lograr promulgar una Ley General de Manejo de Residuos Sólidos.

 

Transporte público

Según el Cidac, el transporte en la Ciudad de México también contribuye a la generación de emisiones de CO2.

90% del transporte en la Ciudad de México utiliza gasolina y no gas. Asimismo, 80% del transporte se lleva a cabo en automóviles, camionetas y motocicletas, que transportan en promedio solo 1.7 pasajeros por unidad.

Asimismo, la urbe emite el 5% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), equivalentes s 31 millones de toneladas de CO2.

En la ciudad sólo 3,000 vehículos circulan con gas natural, nada comparado con los 1.1 millones de vehículos que circulan en Brasil.

“México requiere de una transición energética que permita ejecutar sus actividades productivas sin detrimento del medio ambiente. Es decir, equilibrar la producción energética entre fuentes fósiles y renovables o limpias”, dice el estudio del Cidac.

 

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