Los emprendedores tienden a ser excesivamente más optimistas, ése es un rasgo positivo que puede volverse tóxico si se aferran a una idea sin futuro. He aquí una breve guía para salir avante.

 

Por Karsten Strauss

 

PUBLICIDAD

Podría decirse que nuestras vidas no son más que una serie de decisiones vinculadas por la contemplación, la emoción y el sudor. Cuando tus decisiones implican otros —especialmente aquellos cercanos a ti— la elección de un camino puede ser todo un viaje.

Los emprendedores enfrentan decisiones difíciles todos los días, dice Sebastian Bailey: sicólogo, escritor, colaborador en Forbes y cofundador de la consultora Mind Gym. “(Los emprendedores) se enfrentan a decisiones en torno a cómo evalúan las oportunidades, cómo toman decisiones de entrada, cómo van a aprovechar esas oportunidades y cómo las convertirán en salidas.”

Cada dueño de un nuevo negocio debe buscar dentro de sí para tomar las decisiones difíciles y algunos emprendedores podrían descubrir que sus espíritus se interponen entre ellos y la decisión correcta en un momento importante.

“Los emprendedores tienden a ser excesivamente más optimistas que los directores generales en las organizaciones”, dice Bailey. “Sobreestiman su capacidad de ser buenos para predecir el futuro, generalizan en exceso la información, tienden a poner un gran énfasis en sus propias habilidades frente a los factores externos, son propensos a la expansión de sus organizaciones a pesar de retroalimentación negativa del mercado y son también propensos a manifestar un exceso de confianza.”

Estos rasgos pueden ser positivos: los emprendedores encuentran energía para hacer el trabajo duro y se vuelven implacables en su búsqueda del éxito. El lado oscuro es que tienden a aferrarse más a una empresa perdedora al creer que habrá un cambio en la marea y que al final saldrán victoriosos.

Contemplación (sueñas con lo que puede llegar a ser)

Posiblemente la decisión más importante que un emprendedor o un profesional de los negocios puede tomar es poner o no en marcha ese nuevo negocio que tiene en mente. Según Bailey, hay etapas que tienes que atravesar para recorrer ese importante camino.

Antes de siquiera pensar en iniciar un negocio hay que reconocer una necesidad de lo que sea que estés vendiendo y esto ocurre en la etapa de contemplación. Ya sea tomando una copa con tus amigos, platicando con agentes del sector en una conferencia o simplemente pensando en lo que los consumidores parecen querer o necesitar, la idea se presenta y no te la puedes sacar de la cabeza.

También piensas en cómo sería tu vida, como cambiaría si persigues tu idea. ¿Cuánto tiempo requiere? ¿La puedo hacer como un proyecto paralelo? ¿Tengo lo que se necesita?

Preparación (Si tuviera que hacerlo, ¿cómo se vería? ¿Cómo funcionaría?)

Aquí es donde se sientan las bases para una nueva empresa. Inviertes esfuerzo y sudor en averiguar la logística que implica abrir un nuevo negocio. ¿Cómo es el mercado? ¿Hay fondos disponibles? ¿Quién es la competencia y cómo puedes superarla? ¿Necesitas un cofundador?

Entusiasmo y confianza ilimitados son las marcas de muchos emprendedores que alcanzaron fama pública y riqueza, pero enfrentar la dura realidad y hacer un verdadero análisis de ti mismo es esencial en la preparación, dice Bailey. “Los buenos emprendedores estarán rechazando sus propias ideas casi tanto como optarán por saltar al vacío que implica abrir su negocio.”

Éste puede ser el último momento en que puedes oprimir el botón de cancelar relativamente sin dolor, así que haz tu mejor autocrítica. Bailey dice: “Un buen plan no va a salvar una mala idea.”

Experimentación/Ejecución (Abandonas la teoría y te aventuras a la práctica.)

La fase de experimentación puede implicar un par de estados diferentes para probar las aguas de una nueva empresa. Podrías iniciar un emprendimiento de una manera pequeña, manteniendo otras fuentes de ingresos para no perderlo todo en caso de que el nuevo emprendimiento no tenga éxito. Éste es también el escenario donde es posible hacer pruebas beta de tu producto desarrollado en mercados limitados.

En esta etapa también debes ser hiper crítico de tu empresa: ¿Qué necesita ajustarse? ¿Pueden ciertos errores arreglarse? ¿Todos los cálculos realizados durante la etapa de planeación resultaron acertados en la ejecución? A estas alturas te estás jugando la vida. Actúa en consecuencia.

 

Siguientes artículos

6 consejos para cambiar tu destino financiero en 2015
Por

OK: ahorrar, hacer presupuestos, recortar gastos, todo se vale en los propósitos de año nuevo, pero ¿qué tal te caería u...