Investing.com.- A pesar de los rebotes de estos últimos días, ha sido un mes de infarto para las bolsas. “Las caídas medias han sido del 9% en el caso del S&P 500, de entre el 6% y el 9% en los mercados europeos y del 12% en el Nikkei de Japón. El euro ha caído por debajo de 1,14 dólares. Draghi no ha anunciado ningún cambio en su política. El diferencial promedio de la deuda de los mercados emergentes se disparó en 35 puntos básicos. El endurecimiento del diferencial de Brasil no compensa la debilidad generalizada en los principales mercados (México, Indonesia, Colombia y Chile)”, explica Axel Botte, estratega de inversiones en Ostrum Asset Management, afiliada de Natixis (PA:CNAT) IM.

“A estas alturas nadie quiere entrar en detalles, ni escuchar explicaciones. Sólo quiere saber cuánto tiempo va a durar esto”, explican los analistas de Bankinter (MC:BKT). “El ajuste sufrido hasta ahora en precios/cotizaciones debería ser ya suficiente para poner las cosas en su sitio, pero el mercado continúa sobrerreaccionando sencillamente porque no tiene ninguna razón para dejar de hacerlo”, añaden.

En Estados Unidos, a los datos macro que dan una de cal y otra de arena se une “lo que parece ser un proceso de revisión a la baja de perspectivas para los próximos trimestres por parte de compañías de primera línea, como Amazon (NASDAQ:AMZN) y Google… Probablemente no pocas compañías estén cayendo en la tentación de aprovechar esta corrección de mercado para transmitir al mercado unas expectativas revisadas a la baja que resulten más fáciles de batir cuando llegue el momento, pero también tiene sentido que sean más conservadoras puesto que el contexto se deteriora”, apuntan en Bankinter.

A esto se une también, según apuntan en Link Securities, “una nueva evidencia de que la guerra comercial con EE.UU. que le está pasando factura a la economía china, aunque no sea su único problema. No descartamos intentos de ‘maquillaje’ tanto en las bolsas europeas como en la estadounidense al ser hoy el último día de un mes que ha resultado nefasto para la renta variable occidental”.

Para los analistas de Bankinter, “el principal problema de las bolsas no es el ajuste en sí mismo, sino su velocidad, demasiado rápida. Y esa velocidad genera una inseguridad que retroalimenta negativamente el proceso. Se ha extendido la sensación de que ya no hay oportunidades buenas, justo lo contrario que antes del verano. Si el ciclo y los resultados empresariales son más débiles, lo correcto es comprar más barato y eso equivale a aceptar un re-rating bajista o aceptación de multiplicadores más modestos que antes”.

Según estos expertos, “ese ajuste lleva a cambiar la anterior actitud (de inversión) proactiva/agresiva de búsqueda de oportunidades a otra mucho más defensiva. Sin embargo, los activos refugio más representativos (oro y yen) se aprecian sólo moderadamente. Y eso es bueno. Se trata, simplemente, de comprar un ciclo expansivo menos sólido a precios más atractivos porque el riesgo de equivocación es superior. La cuestión es saber hasta cuándo puede extenderse la caída del mercado”.

 

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