MÚNICH, Alemania.- Raymond Witmann todavía no habla español del todo bien, pero planea mudarse a México en octubre para seguir de cerca la evolución de la planta que BMW pondrá en operación en 2019 en San Luis Potosí.  La empresa automotriz estima una inversión de 1,000 millones de dólares (mdd) para producir 150,000 unidades al año. El plan, afirma Witmann, aún no se ve ensombrecido por la posibilidad de que Donald Trump llegue a la candidatura para la presidencia estadounidense por el Partido Republicano.

“Creo que Donald Trump no es una preocupación hasta que la gente vote por él”, dice en una charla informal con medios de comunicación en el centro de exposiciones BMW Welt, en Múnich.

Para el ejecutivo, los principales retos a los que la construcción de la nueva planta podría enfrentarse son una eventual dificultad para encontrar fuerza de trabajo calificada y el estrés al que puede verse sujeta la economía mexicana.

Y aclara que aunque deben mantener en el radar la política comercial de Estados Unidos, el precandidato Donald Trump aún no implica un riesgo para la industria automotriz.

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En los últimos días, Trump ha hecho comentarios en contra de marcas como Ford, que recién anunció una inversión para su planta en México. Uno de los puntos centrales de la plataforma política del aspirante a la presidencia es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, en inglés) para imponer impuestos a las exportaciones mexicanas.

“Los principales destinos de los vehículos de exportación son aquellos países con los que México tiene tratados internacionales, principalmente el NAFTA. También exploramos las oportunidades que implica el TPP”, dice Raymond Witmann.

BMW tiene un proyecto de inversión de más de 2,000 millones de dólares para la región del TLCAN hasta el año 2019,  invertirá 1,000 millones de dólares en la planta estadounidense de Spartanburg, en Carolina del Sur. La fábrica tendrá una capacidad de 450,000 vehículos al año, y con ello será la más grande de la red de producción internacional de BMW Group.

En el joint venture de la planta de fibra de carbono en Moses Lake (Washington) se invertirán adicionalmente 200 millones de dólares con el fin de ampliar las instalaciones y triplicar a largo plazo la capacidad de producción de esa planta.

 

¿Un auto ecológico en México? 

En la planta baja del edificio construido por la firma Coop Himmelb(l)au se alojan los más recientes modelos de dos de las marcas de BMW: Rolls Royce y Mini. La sala del edificio tiene en el centro al E3, el vehículo con el que BMW se suma a la oferta de autos eléctricos.

“México es ciertamente un mercado interesante para los autos eléctricos, pero la producción no está orientada a este tipo de vehículos. Aún no podemos dar información sobre qué modelos se van a producir en la planta de San Luis. Lo que es un hecho es que no serán Rolls Royce y no serán Mini”, explica entre risas.

La construcción de la nueva planta en San Luis Potosí se anunció oficialmente el 3 de julio de 2014 en la Residencia Oficial de Los Pinos en la Ciudad de México. Se prevé que el proyecto genere 1,500 empleos directos e indirectos.

 

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