Reuters.- El presidente estadounidense Donald Trump aseguró este viernes que utilizó lenguaje áspero en una reunión con legisladores sobre inmigración, pero no las palabras referidas por reportes de prensa.

Según dos fuentes familiarizadas con los comentarios durante una reunión el jueves en la Casa Blanca, Trump cuestionó por qué Estados Unidos querría recibir inmigrantes de Haití y naciones africanas, refiriéndose a algunos como “países de mierda” (“shithole countries“).

El presidente pronunció esa frase durante un encuentro con el senador demócrata Dick Durbin y el senador republicano Lindsey Graham, quienes le informaban de un nuevo proyecto de ley de inmigración promocionado por un grupo de legisladores de ambos partidos, según las fuentes, que pidieron no ser identificadas.

Hoy, el mandatario rechazó además el plan propuesto por el grupo de senadores estadounidenses, argumentando que no financiaba correctamente su prometido muro en la frontera con México. Trump calificó el proyecto como “un retroceso”.

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“El llamado acuerdo bipartidista del DACA que me presentaron ayer a mí y a un grupo de congresistas y senadores republicanos era un gran retroceso”, escribió Trump en Twitter, un día después de que legisladores dijeran que habían logrado un acuerdo tentativo para proteger de la deportación a los inmigrantes dreamers.

Bajo la propuesta, Estados Unidos “se vería obligado a recibir grandes cantidades de personas de países con altos niveles de delito”, agregó Trump en un tweet.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) de Naciones Unidas calificó como racistas las presuntas declaraciones de Trump.

“Estos son comentarios impactantes y vergonzosos del presidente de Estados Unidos. No hay otra palabra que se pueda usar sino ‘racista'”, dijo el portavoz del OACDH, Rupert Colville, durante una rueda de prensa en Ginebra.

“No se puede descalificar a países y continentes enteros como ‘países de mierda’, cuya población completa, que no es blanca, y por lo tanto no son bienvenidos”, agregó.

En noviembre, el gobierno de Trump decidió poner fin al estatus para inmigrantes de Haití y Nicaragua. Dio plazo hasta julio de 2019 para que aproximadamente 59,000 inmigrantes haitianos a los que se había dado el estatus vuelvan a su país o legalicen su presencia en Estados Unidos. A los nicaragüenses les dio plazo hasta enero de 2019.

“El futuro de los dreamers no debería ser usado como moneda de cambio para negociar la inmigración y medidas de seguridad más restrictivas y severas posibles. Estos son seres humanos, no materias primas”, sostuvo Colville.

 

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