*Por Rodrigo de León González
Después del segundo debate presidencial estadounidense, ahora entre el expresidente Donald Trump y la vicepresidenta demócrata Kamala Harris, nos enfrentamos a un escenario de alta incertidumbre. Una elección muy cerrada y de pronóstico reservado.
Aunque en la mayoría de las encuestas nacionales va ganando la demócrata, hay que recordar que Estados Unidos tiene un sistema de colegio electoral y un sistema de voto directo. Así, en 2016 hubo alrededor de 107,000 votos en tres estados claves que definieron la elección (en votos de colegio electoral) a favor de Trump sobre Hillary Clinton, quien había “ganado” por millones de votos populares de diferencia. Y dado que, en 2024, en todos los estados clave, las encuestas marcan empate técnico: el 5 de noviembre cualquiera de los dos, Donald o Kamala, podría ganar.
Ante este panorama incierto, conviene analizar los desafíos particulares que enfrentaría México en caso de ganar Trump o Harris, y que se pueden agrupar en tres categorías:
1. TMEC y economía
Como sabemos, el tratado de libre comercio México-Estados Unidos-Canadá se revisará en 2026. Muchos podrían pensar que el regreso de Trump podría ser de mayor perjuicio para México, por su personalidad agresiva y su constante amenaza de imponer aranceles. Sin embargo, hay que analizar más allá de eso, ya que el tratado actual se puede decir que es el tratado de Trump. Naturalmente, tendría modificaciones para cuidar o restringir la participación de China en México. Sin embargo, me atrevo a decir que difícilmente tendría cambios drásticos. Además, Trump se ha caracterizado por ser un político entusiasta del fomento económico. Mientras que, con Kamala, esto es una incógnita, porque ella vota en contra cuando se firma el TMEC y, si bien Donald Trump tiene fama de proteccionista, los demócratas lo son más por la razón de que buena parte de su voto duro proviene de los sindicatos, lo que los compromete a mantener una política económica proteccionista. Si bien existe la posibilidad de que Kamala no haga grandes cambios, también podría querer poner su firma en el tratado para reorganizarlo de una manera mucho más contundente, lo cual podría provocar una incertidumbre más grande en México.
2. Migración
Sin duda, en términos migratorios, ambos escenarios se vislumbran complejos, y de alta presión e incertidumbre para nuestro país. Como recordamos, los demócratas, con Obama especialmente, tienen una historia de deportaciones. Sin embargo, hay que decir que la amenaza de Donald Trump de una deportación masiva es un tema mayor que, de suceder, generaría un grado de inestabilidad importante en México. Digamos simplemente que, si las promesas de Trump se cumplieran, son de mayor envergadura que las de Kamala.
3. Democracia
Como todos sabemos, Trump tiene inclinaciones autoritarias, aunque no puede llevarlas a cabo en un país donde las instituciones son sumamente sólidas. Sin embargo, en este momento en el que el mundo está cada vez más en la sombra del autoritarismo, sería no nada más riesgoso para México, sino para el mundo que el presidente de Estados Unidos entrara con nuevos bríos despóticos. En el caso de Kamala, en contraposición, podría retomar la bandera de la democracia y posicionarse como la nueva defensora del mundo libre; quizás en ese sentido, México tendría beneficios en términos de influencia y negociaciones a la luz de la democracia.
Es preciso decir que para Donald Trump es muy fácil entenderse con partidos o con presidentes que concentran del poder político, porque le es más fácil gestionar uno a uno, llegar a acuerdos y que luego ese alguien no tenga que conciliar con otras partes dentro de su país. En ese sentido, a Trump probablemente le agradará un modelo de mayor concentración política en México, mientras que a Kamala probablemente le generaría conflicto ese modelo porque va contra los principios democráticos.
Por otro lado, también es oportuno señalar que, si Kamala gana, podría facilitar una alianza entre las dos primeras presidentas de países de Norteamérica, que fortalecería a Claudia Sheinbaum para enfrentar los contrapesos internos de Morena y así poder llevar a cabo un proyecto de nación que sea propio y no heredado.
Sin duda, frente a ambos candidatos se ciernen incertidumbres distintas. Y hoy no sabemos precisamente cuál podría ser más conveniente para México. Esta complejidad regional se suma a nuestra incertidumbre doméstica. A partir de octubre, cuando empecemos a ver a nuestra presidenta dando sus primeros pasos, las interrogantes se irán revelando. A partir de enero, cuando el nuevo (a) presidente de Estados Unidos pronuncie su juramento, veremos converger las primeras respuestas.
Contacto:
*Rodrigo de León González es profesor del área de Entorno Político y Social de IPADE Business School.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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