Reuters.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía programado para estas horas su examen físico anual, que determinará si la orden de su médico de seguir una dieta más saludable ha dado frutos.

Hace poco más de un año, el médico de Trump lo declaró con “excelente salud” pero se indicó al mandatario de 72 años que tratase de perder entre 4,5 y 7 kilogramos a través de una dieta más sana y haciendo ejercicio.

Asesores dijeron que ahora el republicano come más pescado, pero que aún disfruta de los filetes -bien cocidos y con ketchup- y de las papas fritas preparadas por los chefs de la Casa Blanca y del Trump International Hotel.

Trump ha reconocido que no ha sido tan estricto con la dieta. Tampoco se sabe que entre al gimnasio de la Casa Blanca para hacer ejercicio.

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En el examen físico del año pasado, Trump pesó 108 kilos. Su ritmo cardíaco en reposo fue de 68 latidos por minuto (lpm), su presión arterial fue de 122/74 y su colesterol total fue de 223 (HDL 67, LDL 143), lo que no es tan saludable si tomamos en cuenta que la recomendación de colesterol total es de 200.

En ese examen de 2018, una prueba de esfuerzo encontró una capacidad de ejercicio superior a la media y una evaluación cognitiva normal.

Trump toma diariamente una dosis de 10 miligramos (mg) de Crestor para reducir el colesterol, 81 mg de aspirina para la salud cardíaca y 1 mg de Propecia para la prevención de la pérdida de cabello.

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