En México, 870 empresarios o compañías tienen un jet privado: 10% de los clientes son empresarios y 90% empresas o compañías que adquieren las aeronaves como un instrumento de trabajo, explica.

 

Si tu empresa tiene ingre­sos anuales desde 150 mi­llones de dólares, podría tener un jet privado.

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Breno César S. Corrêa, vicepresi­dente de Ventas y Marketing para América Latina de Embraer, afirma: “Las empresas que adquieren estas aeronaves son multinacionales o empresas regionales que tienen la figura del dueño muy fuerte y muy presente”.

En México, 870 empresarios o compañías tienen un jet privado: 10% de los clientes son empresarios y 90% empresas o compañías que adquieren las aeronaves como un instrumento de trabajo, explica.

Aunque todavía estamos lejos del mercado estadounidense, el más grande del mundo con 11,870 jets privados en operación, el mer­cado mexicanos es el más grande de Latinoamérica, superando en 20 unidades al de Brasil.

La vecindad con Estados Unidos ejerce influencia sobre el mercado mexicano, donde los jets privados son vistos como una herramienta de trabajo: “Tener un jet privado tiene un gran valor agregado, esto no lo puedes comparar con uno comercial. Obviamente un boleto de avión es más barato, pero esta no es la comparación correcta, la comparación correcta es el ahorro de tiempo que tienen los ejecuti­vos”, dice.

Se trata de generar negocios, ex­plica, y aquí queda justificada la in­versión en uno de estos artefactos.

Esa es la verdadera retribución, tener la capacidad de conectar diversas regiones del país o países vecinos: “De la manera convencional necesitarías una semana entera para visitar determinado número de clien­tes; con un jet privado, esos cinco días se convierten en dos”, asegura.

¿Qué prefieren los mexicanos? Amplias cabinas: “Les gusta viajar con mucha gente y también buscan a alguien que les pueda ofrecer so­porte en la parte de mantenimiento, que haya talleres cercanos”, dice Breno. Muy pocas veces, según co­menta el directivo, le han solicitado excentricidades.

Y aunque declinó ofrecer algún ejemplo, dice que la empresa tiene un centro de diseño en Melbourne, Florida, que ayuda a que los clien­tes tomen la mejor decisión.

Y es que al cabo de algunos años, quizá nadie quiera comprar un jet privado con interiores en rosa y moteado: “Aunque la última palabra la tiene el cliente”.

Al entrar en los aviones, lo que sí es muy fácil identificar, explica, es la cultura a la que pertenecen los propietarios: “Si entras a un avión podrías decir, casi con 100% de seguridad que se trata de un avión norteamericano, de alguien de Europa o de China, la tapicería sí cambia mucho de una cultura a otra”, dice.

Se pueden comprar naves desde tres hasta 70 mdd en México. En promedio, en este país los clientes gastan en estos juguetes entre 5 y 10 mdd. Y el más caro que se ha adqui­rido tiene un precio de aproxima­damente 25 mdd.

Ranking actual de la flota de jets ejecutivos

América Latina tiene más de 2,400 aviones ejecutivos. México tuvo un crecimiento de 5% en su flota en 2014, en 10 años debe generar una demanda de hasta 140 jets, valorados en 3,200 mdd.

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