El día comenzó sencillo. El plan era que no habría plan. Caminar y comer como lo importante, llenarnos los ojos del mar y su vaivén, reír descalzos mientras la lluvia caía como la sinfonía del momento en Tulum.

 

 

Los viajes nos hacen regresar distintos. Son imágenes, sonidos y pensamientos renovadores que uno empaca en la memoria. Esta vez, Tulum fue la plataforma para regresar siendo otros. Cielos estrellados, frutos del mar, la contemplación de distintos azules y música fueron elementos suficientes para causar emociones desde adentro. Postales atemporales que engrandecen al corazón e invaden la memoria del olor a la brisa y besos de tierna sal.

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El día comenzó sencillo en Playa del Carmen. El plan era que no habría plan. Caminar y comer como lo importante durante la tarde, llenarnos los ojos con el mar y su vaivén, reír descalzos mientras la lluvia caía como la sinfonía del momento.

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El primer sitio a conocer fue Elemento, una cocina joven que habita dentro de Casona, una tienda de diseño que bien podría estar en la colonia Roma o la Condesa. Pavel e Isabel son una pareja que ya conocía hace unos cinco años cuando estudiábamos cocina juntos y que ahora, desde su nuevo hogar en la playa, tienen una propuesta madura y honesta, en la cual se involucra no sólo la experimentación de ingredientes sino también la música, el arte y los amigos, quienes de vez en cuando forman parte de este espacio contribuyendo con algo: Marcelo, con su pan hecho con masa madre, o Gibrán, con su pasta casera.

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Los menús de Elemento son creativos, hechos para un comensal local mas no turístico; cambian cada semana según sea el humor, los antojos y la temporada. Para nuestra fortuna, el apapacho fue con una ensalada de queso de cabra con betabel, además de láminas de pepino con mousse de marlín ahumado como bienvenida. La lluvia hizo que la sopa tarasca fuera la joya del día, con julianas de tortilla frita, pasilla, aguacate, para continuar con una chuleta de cerdo en salsa de tocino, puré rústico de papa y nopalitos con queso.

The Smiths / “Please, Please, Please, Let Me Get What I Want”

Blue Sky sería nuestro próximo punto, un lugar de Hoteles Boutique de México para terminar el viernes. Una palapa en medio del mar que en instantáneo nos hicieron caminar hacia ella y meter los pies al agua mientras el sol se desvanecía. Oscuro, unos minutos para acostumbrarse a la luz de las estrellas. Hay un punto en donde el mar y el cielo se juntan y se diluyen uno con el otro.

Marta Topferova / “Grano de arena”

Una cena sencilla de pizza al horno y cerveza; de fondo, una luna menguante antes de ir a dormir, mientras conocíamos a Efraín, Willbert y Luis, tres hermanos que trabajan en Blue Sky, quienes con su plática y atenciones nos hicieron sentir en casa; ya nadie es extraño en este lugar. Al día siguiente, el amanecer siempre causa asombro cuando se está en el mar; uno se despierta gustoso a ese encuentro que dura unos cuantos minutos. Mala suerte y lluvia, mucha lluvia que azotaba la ventana. ¿Qué se hace en la playa en días nublados? Érick nos dio los buenos días, café y huevos rancheros para desayunar. El día comenzaba a despejarse con cada sorbo de café.

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Érick es un chico inquieto y ávido de aprender; le gusta escuchar, tiene gusto por los idiomas y el servicio. Aunque es bartender de profesión, por ahora lo que le gusta es atender en el Blue Sky por las mañanas y apapachar a sus visitas. Y vaya que lo logró. El día se compuso y fuimos a las ruinas de Tulum, la zona política y ceremonial de los mayas. Es un privilegio y sentimiento de riqueza el que después de conocer los templos y casas se pueda bajar al mar y desde ahí contemplar las ruinas.

Una recomendación para comer son los mariscos de El Camello, con ceviches, empanadas y pescados al gusto. Un sitio austero del que sólo importan el sabor y la frescura de los mariscos, sin olvidar porciones abundantes a precio justo.

Aarón Cruz / Eco (David Aguilar)

La lluvia persistió durante la tarde, y en la playa el destino dentro de Tulum fue Ziggy Beach, para después regresar a Blue Sky a cenar las especialidades de la casa, lo cual comenzó con un coctel estilo Margarita con tequila Tres Generaciones y Curaçao. En la cocina de Blue Sky, además de una carta de mar ofrecen platillos locales para que los visitantes tengan una experiencia diferente a la del turista promedio.

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De botana, Efraín ofreció una especie de recaudo de semilla de calabaza y tomate asado, además de una espléndida charola de camarones al mojo de ajo, pulpo al guajillo y pescado poquinete en hoja de plátano a las hierbas, para terminar con un postre tradicional de Mérida, las marquesitas, unos cilindros de masa dulce similar a un cono de helado con relleno de queso de bola rallado, el cual se derrite en el interior de la pasta. En este punto de nuestro encuentro con el mar hay un sentimiento de satisfacción y abundancia.

James Blake / “Life Round Here”

El último día decidimos empezarlo en el Mercado de Valladolid, para conocer la comida local, de la cual encontramos pepinos de cáscara verde claro y pepino kat de piel rugosa y estrías pronunciadas, además de tamales rellenos de pepita con frijol, nances encurtidos y chiles habaneros.

Después fue Chichen Itzá, el centro sagrado de los mayas, justo donde Hunahpú e Ixbalanqué se enfrentaron a seres de oscuridad durante una batalla y que gracias a ellos hoy tenemos al Sol y la Luna, que por la mañana y la noche tocan el majestuoso mar turquesa abrazado por la costa. En lo personal, el área de juego de pelota, llamado pok a pok, de acuerdo con el Popol Vuh, además del Observatorio, bastaron para regresar renovados a la ciudad, tener una sensación de ligereza.

David Bowie / “China Girl”

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Blue Sky
Fraccionamiento TanKah III, Mz. 3, lote 35, 77780
Quintana Roo, Yucatán, México

 

Elemento
Av. 25, entre 26 y 28, Playa del Carmen

 

El Camello
Av. Tulum & Luna Sur, Tulum, México

 

Gracias a José Peraza de Pau, gerente de Blue Sky; a Miguel Andrés y Mary Carmen López, de Hoteles Boutique de México, por todas sus atenciones.

 

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Raquel_Pastel

Blog: GastronAutas

 

 

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