Para que la ocupación hotelera y las ciudades turísticas sobrevivan a las temporadas bajas, desde hace años los argentinos han impulsado la atracción de congresos internacionales y los viajeros de negocios que los acompañan.

 

Por Pierre-Marc René

 

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Buenos Aires.- El gobierno de Argentina apuesta por el turismo, especialmente en el segmento de los congresos y reuniones, para impulsar su economía afectada por una inflación que ya supera el 27% y un default a finales de julio.

“Para la economía de Argentina, el turismo es el 8% de su PIB. Es un rubro importante”, dice Diego Gutiérrez, presi­dente de la Asociación Argentina de Orga­nizadores y Proveedores de Exposiciones, Congresos y Eventos (AOCA).

Por esta razón, explica, se ha imple­mentado una importante política nacional de promoción turística que involucra al gobierno federal y al de las 24 provincias, en particular para la región de la Patagonia, en el sur del país, donde este sector com­plementa la industria petrolera, eléctrica, agropecuaria y pesquera.

Bariloche, por ejemplo, es una ciudad al pie de la Cordillera de los Andes que atrae miles de turistas anualmente por sus paisa­jes espectaculares, sus montañas, bosques, campos de golf y sus centros de esquí. El Instituto Nacional de Estadística y Censos prevé que para el 2020, más de 125,000 personas vivirán en este centro turístico de la provincia de Río Negro.

Para aumentar el flujo turístico en la temporada baja, en 2003 el gobierno de Néstor Kirchner promovió el turismo de reuniones con la organización de congre­sos y convenciones al crear la Secretaría de Turismo, la cual se transformó en Ministerio de Turismo al asumir Cristina Fernández de Kirchner la presidencia en 2010. Óscar Ghezzi, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAC), dice a Forbes México que Argentina comenzó a ponerse de moda por sus congresos.

Recuerda que el turismo en Argenti­na se incrementó de manera importante luego de la crisis del 2001. Ese año se registró una fuerte fuga de capitales que ascendió a 81,800 millones de dólares (mdd), la tasa de desempleo alcanzó 21.5% y las políticas tomadas en ese momento para enfrentar la crisis resultó en un amentó del gasto público y de la inflación que creció un 40.9% en 2002.

Todos estos factores, al que se agrega una deuda difícil de pagar que representaba 150% del PIB, provocaron el colapso de la economía y miles de argentinos huyeron hacia otras naciones para buscar trabajo y nuevas formas de subsistir.

El turismo creció de manera impor­tante en los últimos años y la llegada de turistas extranjeros se duplicó entre 2003 y 2011, año en el que más de 5.8 millo­nes de viajeros internacionales visitaron Argentina, de acuerdo a la Organización Mundial del Turismo. En 2012, ingresaron al país 5,211 mdd gracias a los visitantes.

Ante la importancia que genera el tu­rismo en la economía del país, el ministro de Turismo, Enrique Meyer, desarrolló una política para incentivar este sector y optó también para el segmento tu­rístico de reuniones al crear en 2010 el Observatorio Económico de Turismo de Reuniones de Argentina.

En un discurso en el marco de la ExpoEventos 2014 que se llevó a cabo a mediados de agosto en Buenos Aires y a la cual asistió Forbes México, el ministro Meyer afirmó que desde 2003, año en que se creó la Secretaría de Turismo, el turis­mo de reuniones se incrementó 1,300% en el país. Y desde la creación del Observato­rio Económico de Turismo de Reuniones de Argentina, en 2010, el segmento se incrementó 178%.

Hoy en día, este segmento representa un negocio de más de 18 mil millones de pesos argentinos (2,144 mdd). Esto repre­senta el 3.39% del PIB que tuvo el país el año pasado.

“Este sector representa un ingreso im­portante para la economía del país”, dice Ghezzi, especialmente cuando Argentina sufre una nueva crisis económica provo­cada por un fuerte gasto público y una inflación que ya alcanza más de 27% y que podría llegar a 40% para finales de este año, según analistas económicos.

De abril a junio y de septiembre a no­viembre se concentran el 85% de las ac­tividades de este segmento turístico. Esto permite a las ciudades turísticas como Bariloche, Iguazú o Ushuaia incrementar sus ingresos y mantener los empleos en temporada baja.

El presidente de ICCA, Arnaldo Nardo­ne, destaca que el turismo de reuniones representa el 22% de los ingresos del sector turismo a nivel mundial, pero si bien Estados Unidos, Alemania, España, Francia y Reino Unido encabezan la lista de este segmento, América Latina ya está también tomando cada vez más fuerza.

Hoy, Argentina se ubica en el lugar 17 del mundo según el ranking de ICCA. En 2013, se realizaron 4,824 reuniones y congresos en 271 localidades del país. De estos eventos, 223 fueron congresos internacionales. A nivel latinoamericano, Argentina se consolida en el segundo puesto detrás de Brasil en cantidad de congresos interna­cionales registrados. México, se encuentra actualmente en el lugar 25, Colombia en el 28 y Chile en el 36.

Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Provincia de Córdoba, considera que gracias al trabajo en conjunto entre el gobierno nacional, el de las 24 provincias y el sector privado, se han podido descen­tralizar los congresos y convenciones de Buenos Aires hacia otras ciudades.

“Las personas que participan en estas actividades, gastan más dinero que los tu­ristas tradicionales, ya que muchas veces son las empresas las que pagan sus viajes, lo que les permite gastar más”, recuerda Diego Gutiérrez de la AOCA.

El directivo también señala que en muchas ocasiones un turista que participa en congresos vuelva al lugar con su familia para visitar la ciudad.

Para poder impulsar el turismo nacio­nal e internacional, Argentina tuvo que desarrollar su infraestructura terrestre en los últimos años para facilitar el flujo de personas y también de mercancías.

Con el objetivo de seguir incrementan­do el flujo de turistas, el gobierno trabaja ahora en la implementación de su política para mejorar la conectividad aérea del país a fin de aumentar la oferta y las rutas de las aerolíneas.

“Uno de los distinguidos logros que he­mos alcanzado en 2014 es la recuperación de la conectividad aérea entre todas las capitales y provincias argentinas por parte de nuestra aerolínea de base (Aerolíneas Argentinas)”, explica el ministro de Turis­mo Enrique Meyer.

Aerolíneas Argentinas desarrolló nue­vas rutas para operar vuelos a 35 destinos en el país, dice Javier Vázquez, director corporativo de la compañía aérea estatal.

“El programa de renovación de la flota también permitió aumentar a 18 los destinos internacionales que la compañía cubre en América, Europa y el Pacífico Sur”, agrega, lo que permite a Argentina impulsar el turismo de reuniones.

“Esto ha colaborado mucho a que nuestro segmento se haya desarrollado. La conectividad aérea interna ha generado el desarrollo de corredores que permiten conectar distintas ciudades de nuestro país sin necesariamente pasar por Buenos Aires, como era anteriormente, y esto tam­bién ayuda a que este desarrollo se vaya consolidando”, explica Diego Gutiérrez, presidente de la AOCA.

También para el turismo de reuniones, el gobierno y el sector privado han traba­jado en el desarrollo de la infraestructura hotelera y en la construcción de centros de convenciones para poder atraer mayo­res eventos para la temporada baja.

“Este segmento tiene necesidades particulares, requiere profesionalismo, requiere de gente capacitada para llevarlo adelante, requiere de infraestructura ade­cuada para albergar los eventos de todo tipo, centro de convenciones, hotelería, equipamiento. Claramente eso tiene que darse y tiene que ir de la mano del desa­rrollo de adaptación para los eventos”, agrega Gutiérrez.

Además de la construcción de nuevos hoteles en varios destinos del país en la última década, se han renovado muchos otros para adaptarse al turismo de reunio­nes e incluir salones para los eventos, congresos y convenciones.

Verónica Marquina, coordinadora del Bariloche Bureau, que promueve el turismo de reuniones en este centro turístico de la Patagonia, señala que en esa ciudad como en muchas otras municipalidades del país, se ha invertido mucho dinero para capacitar los hoteles, los centros de convenciones y al perso­nal para adaptarse a este segmento que requiere necesidades particulares.

“Nuestro personal ha sido capacitado para atender a los hombres de negocios y a los turistas que vienen a los diferen­tes eventos, porque no se puede atender a esas personas igual que a los turistas convencionales. No tienen las mismas necesidades”, señala Clara Colombo, del departamento comercial del Hotel Cate­dral de Bariloche.

“Por ejemplo, en el hotel Llao Llao, en Bariloche, se han incluido espacios y salones durante la ampliación de las instalaciones hoteleras en 2007 para poder atender el turismo de reuniones”, explica Pablo Hofmann, gerente de Ali­mentos y Bebidas.

En ese hotel, se pueden llevar a cabo congresos y eventos que pueden recibir hasta 1,100 personas en los cinco salones que cuenta.

Para la provincia de Córdoba, el turismo es uno de los cuatro pilares de la economía local junto con la agroindustria, la industria automotriz, así como la tec­nología y la educación, pues representa el 10.6% de los empleos de la entidad.

Gustavo Santos, ministro de Turismo de la entidad, dice que en el momento en que Argentina vive una nueva crisis eco­nómica, el turismo internacional, así como los congresos y convenciones organizados por empresas son importantes para incre­mentar los ingresos e impulsar la econo­mía y la creación de empleos.

No obstante, solamente es una parte de la solución para enfrentar los problemas económicos que el país vive de manera cíclica, reconoce por su parte Carlos de la Vega de la CAC.

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