Por Mtro. Enrique de la Madrid Cordero*

Hoy el turismo es una de las grandes historias de éxito de las que los mexicanos podemos estar orgullosos. El sector ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años y ya representa 8.7% del PIB de nuestro país, además se ha convertido en un motor de crecimiento al sumar 9 trimestres consecutivos creciendo por arriba de la economía en su conjunto.

Con el decidido apoyo de la administración del presidente Peña Nieto y el esfuerzo de todos los trabajadores y empresarios del ramo, México ha ido escalando lugares hasta ubicarse como el octavo país más visitado del mundo, con más de 35 millones de turistas de acuerdo con los rankings de la OMT.

El desarrollo de la industria turística ha reportado mucho más que buenas cuentas a nivel macro, las familias mexicanas se benefician con los 10 millones de empleos directos o indirectos que dependen del sector, así como de la infraestructura, servicios y bienestar que llegan a las comunidades junto con las inversiones turísticas.

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Son precisamente los beneficios sociales del turismo los que están en el centro de la estrategia del Gobierno de impulso al sector. Estamos convencidos de que aún podemos avanzar mucho en ese sentido si apostamos por desarrollar productos turísticos con mayor valor agregado.

Una clara oportunidad de incrementar la derrama económica del turismo está en el gasto promedio por visitante. Mientras que en el número de visitantes hemos logrado escalar hasta el octavo puesto a nivel global, aún estamos en la posición 14 por ingreso de divisas en el ranking de la OMT con aproximadamente 20,000 millones de dólares al año.

Para emparejar nuestra posición en divisas con la de visitantes y con ello multiplicar los beneficios que deja el turismo para la población, requerimos elevar el gasto promedio de cada turista que nos visita, que el año pasado fue de 505 dólares de acuerdo con cifras de Banxico.

Es en el logro de este objetivo donde el turismo de negocios, y en particular el de reuniones y convenciones, debe de jugar un papel mucho mayor. En México se calcula que cada año hay más de 265,000 eventos de todo tamaño que en conjunto convocan a 29 millones de participantes y generan derrama económica equivalente a 1.5% del PIB.

Incrementar dicha participación es crucial pues, de acuerdo con la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), el gasto promedio de un viajero de reuniones es de cuatro a seis veces más que uno de sol y playa. Para un evento internacional, el gasto promedio es de 560 dólares por día y en un congreso latinoamericano es de 370 dólares, con una estadía promedio de 3.5 días.

Los reportes de ICCA indican que anualmente se realizan en todo el mundo unos 12,000 eventos internacionales grandes entre ferias, exposiciones, congresos y convenciones con sedes itinerantes. Además la tendencia a generar reuniones sigue creciendo a nivel mundial y en México lo hace a un ritmo promedio de 12% anual.

La gran oportunidad radica en que la región latinoamericana sólo capitaliza el diez por ciento del mercado global. El año pasado México logró ascender un lugar, pero aun así se ubicó en el sitio 21 del ranking global por número de eventos albergados. La Ciudad de México ocupó el sitio 34 en el listado de ciudades.

Nuestro país tiene argumentos para competir pues cuenta con una variedad de Centros de Convenciones y Exposiciones, con espacios que van de 13,000 hasta 960,000 pies cuadrados en más de 56 destinos que incluyen grandes ciudades, playas y ciudades coloniales.

Para aprovechar esta capacidad, el CPTM cuenta con un área especializada en turismo de reuniones, así como estrategias para incrementar la competitividad y visibilidad del producto a través de la coordinación de esfuerzos de los actores públicos y privados que intervienen en la cadena productiva.

Dos estrategias que han probado ser exitosas para la atracción de eventos han sido, por un lado el impulso y el apoyo para la obtención por parte de prestadores de servicios de certificaciones internacionales que otorgan organismos y asociaciones de profesionales del ramo, y por el otro una estrategia bien integrada de “branding” o marca-destino, para la cual el propio CPTM colabora con entidades locales y regionales en adaptar el exitoso modelo de promoción de México a través de campañas, alianzas estratégicas y organización de eventos.

Si logramos ser exitosos en ganar participación en este mercado, estaremos no sólo contribuyendo a dinamizar la economía, sino a que el sector turismo obtenga al menos dos beneficios adicionales: disminuir la estacionalidad de los destinos y convertir a los participantes en las reuniones en embajadores y promotores de nuestro país. El esfuerzo lo vale.

*El Mtro. Enrique de la Madrid Cordero es el Secretario de Turismo de los Estados Unidos Mexicanos.

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