El eufórico apoyo a Uber germina en medio de bajos salarios en México y de sistemas de transporte ineficientes e inseguros. Y sí, #UberSeQueda y los opositores lo saben.

 

Uber es una de las empresas privadas de tecnología más valiosas en el mundo. En abril (de 2015) buscó una vez más recursos entre inversionistas para continuar su expansión. El resultado superó las expectativas, y consiguió 5.9 millones de dólares (mdd). El hecho la convirtió en la empresa tecnológica privada mejor valorada de todos los tiempos, con un valor cercano a 50,000 mdd.

Mike Novogratz, presidente de la firma de inversiones Fortress Investment Group, que maneja más de 70,000 mdd en fondos de inversión, fue preciso al destacar con un dato el éxito de la app para servicio de transporte: “Su valoración saltó 15,000 mdd en sólo una semana.” Un nivel de financiamiento nunca visto.

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“Uber es la compañía de más rápido crecimiento. Quizás en la historia del planeta. Y es una idea brillante”, agregó Novogratz.

 

Los inicios

En 2009, un par de empresarios estadounidenses, Travis Kalanick y Garrett Camp, encontraron el oro en San Francisco. Desarrollaron una aplicación para smartphones que podría llamar a un taxi privado con sólo apretar un botón. Un año después nació Uber.

El inicio fue meteórico. Incluía autos Lincoln negros y choferes con guantes blancos. Los jóvenes de la ciudad geek de EU cayeron rendidos. El suceso convenía a todos los involucrados. Los pasajeros encontraban un servicio de lujo a un precio accesible, los choferes hallaban una fuente extra de ingresos y Uber construía un negocio que les representa 20% de cada viaje.

En pocos meses, la compañía saltó de San Francisco al resto de EU, y de ahí al mundo entero. Hoy tiene presencia en más de 270 ciudades. El rápido ascenso, en sólo cinco años, ha traído consigo imitadores, como Lyft y Sidecar, pero también férrea oposición de sindicatos de taxistas y gobiernos. Incluso, el servicio ha sido prohibido en ciudades de EU, como Portland, y en el estado de Nevada, y en otras partes del planeta, como India, China y Tailandia.

Pese al enfrentamiento de la empresa con sindicatos de taxis y gobiernos, los inversionistas han levantado el pulgar y le han inyectado fuertes cantidades de dinero. Hace un año, Uber valía 18,000 mdd, hoy ya tiene 178% más de capital.

Con el costal lleno de dinero, una extensa red de abogados, grupos de presión y excelente prensa de los usuarios, Uber luce imbatible. Pero no todo es perfecto.

 

La economía compartida

Poco después de iniciar el servicio en Nueva York, Uber calculó que sus choferes ganaban alrededor de 90,000 dólares anuales, es decir, 7,500 dólares mensuales (110,000 pesos). Luego de meses de investigación, la periodista estadounidense Alison Griswold no conoció a un solo chofer que ganara tal cantidad. Incluso, después de nuevos cálculos, y tras el rechazo de Uber por realizar una nueva estimación (y realista), no ha habido acuerdo, pero sí se sabe que es mucho menor a la primer cifra.

“El significado de todo esto es simple: ‘Uber y empresas como Lyft, que es más generosa con sus conductores pero que tiene un modelo de negocios parecido, son unas máquinas extremadamente eficientes para crear puestos de trabajo prácticamente de sueldo mínimo. Uber no es un servicio de taxis, sino de empleos de baja remuneración”, publicó recientemente el diario financiero The Wall Street Journal.

En cuanto a México, los medios y los twitteros, e incluso los que no han usado el servicio, se han lanzado en su defensa. Hace poco, un diario local tituló un texto que decía: “Conductores de Uber ganan más que psicólogos, dentistas y contadores”. La frase es “sexy”, pero tricky. En su explicación matiza el número. Indica que la jornada laboral diaria para obtener un ingreso de 10,000 pesos mensuales es de 12 horas.

En teoría, un profesionista no trabaja 12 horas diarias de lunes a domingo. Pero la idea es clara: los bajos salarios en México dan margen a la proliferación de choferes Uber. Por su parte, el dueño del vehículo recibe un poco menos, y carga con los gastos de gasolina y mantenimiento del auto. De esos hipotéticos 20,000 pesos al mes (entre chofer y dueño del taxi), Uber se lleva alrededor de 4,000 pesos. Economía compartida en que el usuario gana.

 

La información personal

Existen temores y cuestionamientos sobre si Uber hace lo suficiente para proteger los datos privados de transporte de sus usuarios.

“La aparición de Uber como útil repositorio de datos que ningún urbanista quiere perderse se encuadra en la ideología del solucionismo que postula Silicon Valley. Las empresas tecnológicas, después de hacerse con uno de los recursos más preciosos de la actualidad –los datos–, ahora tienen capacidad para presionar a gobiernos cortos de fondos y de imaginación, presentándose como algo inevitable, como salvadores y benefactores ante los grises burócratas de las administraciones locales”, publicó el escritor bielorruso Evgeny Morozov en el diario español El País.

Los temores no son fortuitos. Edward Snowden exhibió hace poco que las grandes empresas tecnológicas entregaron sus bases de datos al gobierno de Barack Obama para vigilar a los ciudadanos de ese país y a muchos otros alrededor del mundo. Y, seguramente, la tentación existe en otros gobiernos.

 

¿Y el transporte público?

La solución a la movilidad en las grandes metrópolis no pasa por el automóvil, sino por sistemas de transporte público eficiente y seguro. Quienes hemos visitado Londres o Tokio sabemos que el Metro es igual o más funcional que cualquier taxi. Y la movilidad no pasa por tener más automóviles, sino por reducirlos e incentivar al ciudadano a usar el transporte público y otros medios como la bicicleta.

El eufórico apoyo a Uber, que creció 800% en sus descargas el lunes 25 de mayo, cuando cientos de taxistas protestaron en su contra en la Ciudad de México, germina en medio de sistemas de transporte ineficientes e inseguros. Parecería ser más fácil tomar un auto con aire acondicionado que surfear entre lamentables sistemas de transporte. Sin embargo, tomemos la euforia con calma. La app de Uber requiere de una tarjeta de crédito, y menos del 40% de los mexicanos tienen una, sin hablar que a más de la mitad le resulta casi imposible costearlo. El servicio es muy bueno, pero no es para todos.

#UberSeQueda y los opositores lo saben. Toca a éstos decidir si siguen el ejemplo del Sindicato de Taxista de Toronto, Canadá, quienes decidieron enfrentar a Uber con imaginación, mejorando sus aplicaciones de servicio y agregando pago PayPal, o quedarse a protestar porque los usuarios usan internet, smartphones y apps.

 


Memoria RAM: El Departamento de Salud de Rhode Island, EU, asegura que las enfermedades de transmisión sexual han aumentado en el estado por culpa del creciente uso de aplicaciones para ligar y encontrar pareja como Tinder. Informó que entre 2013 y 2014 las infecciones por VIH se incrementaron 33%, los casos de sífilis se elevaron 79% y los de gonorrea en 30%. Para algunos, sin duda, las nuevas tecnologías implican riesgos.


 

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