Para que la industria automotriz en México no se frene, hay que ensamblar en el territorio nacional autos eléctricos y vehículos que se manejan solos, y aprovechar el boom de servicios como Uber y Cabify.

Las anteriores macrotendencias deben ser afrontadas por el sector automotriz en la próxima década, revela Arturo Orozco, profesor y director del área de operaciones del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE).

“Se ven tres cosas interesantes que son los llamados ’Tres ceros’: cero accidentes, que tiene que ver con la tecnología y desarrollo de conducción autónoma; cero emisiones, relacionado con la electrificación del vehículo o las filas de combustible hidrógeno; y cero propiedad, que tiene que ver con la llegada de Uber y Cabify y cualquier otra opción de movilidad futura”, dijo el especialista del organismo, que realizó su primer Auto Summit este mes.

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El directivo indicó que el reto más inmediato es el de cero propiedad, que abarca la llegada de servicios de transporte privado, pues la gente joven ya no querrá comprar un automóvil.

“Ello significa que los clientes ya no serán las personas de treinta años, sino quizá las compañías que compran flotillas para meterlas a Uber y a ellos les interesa otras cosas, ya no tanto el diseño sino la funcionalidad y la duración”, dijo.

Las armadoras tendrían que pensar en otra forma de hacer vehículos, y éste es el impacto más inmediato por la proliferación del transporte privado, ya que la base de usuarios de ese tipo de servicios está creciendo más del 30%.

Actualmente, empresas como Nissan y Volkswagen ofrecen tarifas y programas de financiamiento especiales para conductores de Uber.

De igual manera, el país requiere de cierta infraestructura para hacer frente al desarrollo de autos eléctricos. El año pasado había entre 200 y 300 autos importados de ese tipo en México.

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Arturo Orozco indicó que, para evitar perder la ventaja competitiva en ensamble de autos, es necesario adaptar ciertas tecnologías.

Édgar Estrada, director de Seat México, agregó en pasada entrevista con Forbes México que el crecimiento de la industria depende de factores como infraestructura y el apoyo del gobierno, e indicó que el futuro es generar mayor eficiencia respecto a la reducción en la emisión de contaminantes.

“Mi perspectiva es que, en unos años, las energías alternativas serán la mayoría para México y el mundo, y será una tendencia global”, comentó.

En el acumulado de enero a septiembre de este año, la producción llegó a 2.57 millones de unidades, lo que significó un aumento de sólo 0.9%, tasa menor al 6.5% y 7.5% del mismo periodo de 2015 y 2014, respectivamente, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

A su vez, las exportaciones disminuyeron 1.5% al noveno mes del 2016, en tanto que en 2015 había crecido 6.7 en el mismo periodo y 8.7% en 2014. Las ventas llegaron a las 1.1 millones de unidades en el acumulado a septiembre de este año, lo que implicó un incremento de 18%, y en 2015 aumentaron 20%, también con datos de la AMIA.

Sin embargo, Orozco señaló que sí será posible alcanzar la meta de ensamblar 5 millones de vehículos en México para el 2020, como se lo ha propuesto la industria, debido a las inversiones de empresas como Ford, Nissan, BMW, Audi, entre otras.

Por su parte, Juan Francisco Torres Landa, socio director de la consultora Hogan Lovells México, comentó que es complicado pensar en que seguiremos con el mismo ritmo de apertura de plantas, aunque no es imposible.

Afirmó que el gran reto es enfrentar un proceso de retransformación profunda de la industria automotriz, debido a la revolución tecnológica que está impactando al sector y el tipo de productos que se generan.

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“Hay una importante oportunidad para México, para que seamos un destino natural para esa otra ola de modificaciones en el tipo de vehículos, relacionados con digitalización, electrificación y automatización”, aseguró.

Por el momento, veremos dos años más de crecimiento sostenido en el sector automotriz en el país. Sin embargo, en ese tiempo la industria debe ser capaz de atraer inversiones adicionales para su reconformación.

“La industria seguirá existiendo, pero requerirá de un rediseño en función de los avances tecnológicos”, indicó.

En el momento en que la automatización sea un hecho, el número de unidades circulando y las ventas de autos disminuirán, por lo cual la lucha en el mercado se generará más por la tecnología, calidad y precio.

 

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