La polémica compañía cumple cinco años, y para celebrarlo, su CEO y fundador habló sobre cómo Uber ha cambiado al mundo.

 

Por Ellen Huet

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El mundo del futuro, según Uber, es uno de horarios de trabajo flexibles y transporte eficiente, alimentados por su gigantesca plantilla de conductores.

El conductor número un millón de Uber acaba de hacer su primer viaje, y UberPool, su servicio de autos compartidos, ha hecho un millón de recorridos en San Francisco desde el lanzamiento del programa el otoño pasado, dijo el cofundador y CEO de la empresa, Travis Kalanick, en un discurso de media hora en un evento que celebró el quinto aniversario de la compañía.

Uber llenó la sala de inversionistas, periodistas y políticos en la cafetería de su sede en San Francisco, la que transformó temporalmente con cortinas negras, iluminación azul eléctrico y racimos de globos. Pantallas que recubrían las paredes mostraban un conjunto de diapositivas con los logros de Uber, incluidas las estadísticas de cómo los metros cuadrados combinados de sus 205 oficinas suman casi el área del Palacio de Versalles, la forma en que ha recibido casi 17 millones de solicitudes de servicio desde que se lanzó en 2010 y cómo una niña nació en el asiento trasero de un Uber en marzo. Kalanick abrió su discurso saludando a su madre, que estaba sentada entre el público.

Uber añade “cientos de miles” de conductores en todo el mundo cada mes, dijo Kalanick, y cuenta con 26,000 conductores activos en Nueva York, 15,000 en Londres, 10,000 en París y 22,000 en San Francisco, dijo la compañía. Cuenta con 20,000 conductores activos (de 42,000 inscritos) en Chengdu, China, una región donde recientemente se fusionaron dos principales rivales de Uber para controlar casi 99% del mercado. Uber a menudo registra muchos más conductores de los que permanecerán activos: en un estudio reciente realizado entre conductores estadounidenses, Uber encontró que casi la mitad de sus conductores deja de conducir después de un año.

Ya que Uber tiende a experimentar y explorar muchos mercados verticales diferentes –servicio de mensajería y entrega de alimentos, por ejemplo– resultó notorio que Kalanick apenas mencionara el potencial de su compañía más allá de su servicio tradicional de transporte privado. Él sólo hizo una alusión a otros servicios: “Imagínense todos los productos y servicios que se podrían entregar de manera rápida y segura con sólo pulsar un botón.” También hizo mención de los avances de Uber en el desarrollo de vehículos autónomos, que han involucrado el reclutamiento de varios ingenieros e investigadores de la universidad Carnegie Mellon al personal de su propio centro de investigación.

En cambio, el discurso se enfocó en los efectos de Uber en las ciudades, el transporte urbano y su fuerza de trabajo de conductores. Una conductora de Uber, quien también es esposa de un militar, presentó a Kalanick y habló brevemente, en ocasiones llorando, sobre cómo el horario flexible de Uber le permitió ser voluntaria en la escuela de su hijo.

Kalanick pintó un cuadro de un mundo Uber donde la capacidad de tener siempre transporte bajo demanda hace que más personas abandonen sus vehículos personales y reduzca la demanda de lugares de estacionamiento. Uber, dijo, puede constituir “una alternativa real a un mundo que parece un estacionamiento y se mueve como un atasco de tráfico.”

Al igual que su rival Lyft, a Uber le gusta mostrar su opción de compartir el coche, donde los usuarios que van en la misma dirección que otros están dispuestos a usar el mismo vehículo. Casi la mitad de los viajes en San Francisco se realizan a través de UberPool, dijo Kalanick. Lyft, cuyo servicio para compartir auto se llama Lyft Line, también ha dicho que cerca de la mitad de sus paseos en San Francisco están abiertos a compartir el coche.

A pesar de las ríspidas relaciones con el gobierno en el pasado, Kalanick también se enfocó en la capacidad de Uber para afectar el transporte de la ciudad, y sugirió que las ciudades deberían mostrarse a favor de Uber en vez de en su contra. Un mundo sin Uber es uno con “más colisiones mortales” y “más contaminación peligrosa”, dijo. Las ciudades que acogen a Uber se  convierten en “ciudades donde la gente pasa menos tiempo atorada en el tráfico o buscando un lugar para estacionarse”, las ciudades “gastar menos dinero en la construcción de estacionamientos”, son “más inteligentes, limpias y prósperas”, dijo. Al inicio del evento, el cofundador de Uber, Garrett Camp, agradeció específicamente al supervisor de San Francisco, Scott Wiener, un funcionario de la ciudad que se enfoca en los problemas de transporte, por asistir.

Kalanick también reconoció la reputación que se ha ganado en los últimos cinco años, ya que la empresa ha crecido a 3,000 empleados. “Me doy cuenta de que puedo ser un defensor algo feroz de Uber”, dijo. “También me doy cuenta de que algunos han utilizado una palabra diferente para describirme.”

 

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