Crimea, una vez anexionada, formará parte integral de Rusia y el Estado que la desconozca tendrá que desconocer a Rusia misma. ¿Quién quiere jugar con Sansón a las patadas?

 

 

El 20 de noviembre del 2013, el entonces presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, descartó la posibilidad de un acuerdo de libre asociación con la Unión Europea. Dada la mala situación económica de este país, este hecho ofendió a la población, que de inmediato protestó contra la medida tomando la plaza del Maydan, y cuyo nombre tomarían para establecer su lucha contra el gobierno acusado de favorecer los intereses rusos e ignorar al pueblo.

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Durante este año, las marchas y enfrentamientos llevarían a más de 70 muertos y cerca de 500 heridos, el parlamento Ucraniano depondría a Yanukovich quien se exilió de inmediato en Rusia, su aliado natural, en tanto que Rusia incrementaría sus tropas navales en el mar negro de 16,000 a 22,000 efectivos.

Esta presencia de tropas, así como el caso generado por grupos pro rusos al interior de Ucrania, que específicamente bloquearon un aeropuerto en la ciudad costera de Sebastopol, en el Mar Negro, litoral de Crimea, arrendado en gran parte a los rusos, y que implica su salida al mar Atlántico en su conexión con el Mediterráneo, exacerbó al recién nombrado gobierno de Ucrania, encabezado por el presidente Oleksander Turchinov, quien argumentó que era una agresión por parte de Rusia. Sin embargo, se observó un ejercicio de persuasión rusa mediante este despliegue, ya que no pudo confirmarse que el aeropuerto hubiese sido tomado por tropas rusas.

La posición defensiva de Rusia se fincó en el derecho internacional, a través de una figura llamada autoprotección, donde una vez que un Estado es incapaz de otorgar protección a los connacionales de otro, admite la injerencia del otro Estado para proteger a sus ciudadanos. Sin embargo, esta figura no fue ejercitada, pues no hubo violencia contra población rusa asentada en territorio ucraniano. Pero quedó claro el mensaje intimidante del presidente ruso Vladimir Putin.

La población y su composición son importantes para comprender lo que ocurre en Ucrania: el 58% de los habitantes de la península son rusos y el resto son ucranianos y tártaros, y aunque el ucraniano es el único idioma oficial, en Crimea la constitución reconoce también al ruso y al tártaro, garantizando su uso en la vida pública. Por eso, causó enojo cuando se trató de proscribir el uso del ruso, medida que enfureció a Rusia.

Este componente poblacional se concentra particularmente en la península de Crimea, por lo cual en aras de su autonomía no sorprendió que realizaran, el pasado 16 de marzo, un referéndum que contempló dos preguntas: su anexión a Rusia o mayor autonomía para Crimea, donde el 97% de votantes decidieron la secesión del Estado, respecto de Crimea, para finalmente declarar su independencia y posibilitar con ello su anexión a Rusia.

Ucrania sostiene que el referéndum es anticonstitucional, pues el proceso constitucional del referéndum requiere que la votación se realice en todo el país, y ésta ocurrió sólo en Crimea, con serias dudas de una jornada electoral exenta de fraudes, pues no hubieron suficientes observadores, y se permitió llenar boletas en las casillas cuando no se estuviera empadronado con anterioridad.

Aún con estas dudas, el referéndum fue legitimado por Rusia, quien ha aceptado en declaraciones públicas la anexión de un territorio que dejó partir en 1954 de la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), y que ahora recibe de vuelta pese a las contramedidas impuestas por otros estados, tales como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, que coinciden en el tipo de sanciones: restricción de visado para ciertos personajes rusos y ucranianos, y el congelamiento de activos de estos en sus territorios.

En ridículo queda la ONU, que pretendía una votación para desconocer el referéndum del 16 de marzo, que pasaría por el Consejo de Seguridad, en cuyos asientos permanentes están Rusia y China, entre otros. Rusia vetó la resolución y China se abstuvo de votar, hecho que debe llevar a la reflexión y crítica sobre la composición antidemocrática de este organismo.

Hay quienes desean comparar lo ocurrido en Kósovo separado de Serbia, con Crimea separada de Ucrania. Si ha de analizarse el proceso, señalaremos que su única semejanza es el proceso de reconocimiento que obtendrá Crimea en su anexión a Rusia, pero ni ello será relevante, pues una vez anexionada, formará parte integral de Rusia y el Estado que la desconozca tendrá que desconocer a Rusia misma. ¿Quién quiere jugar con Sansón a las patadas?

Rusia se prepara para enfrentar a Occidente y a su competidor número uno, que es Estados Unidos, no cederá ni un ápice en la región que hasta por cuestiones geográficas le es de influencia natural. El sueño de una región euroasiática está por venir.

 

 

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