Los 28 ministros de Relaciones Exteriores de la UE se reunieron en medio de presiones crecientes de Estados Unidos y Reino Unido para incrementar las sanciones después del derribo de un avión de Malaysia Airlines

 

Reuters

BRUSELAS- La Unión Europea amenazó a Rusia con aplicar sanciones más duras por el conflicto de Ucrania, pero la advertencia podría quedar en sólo palabras después de que el presidente francés dijera que la disputada entrega de un buque de guerra a Moscú seguía adelante.

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Los 28 ministros de Relaciones Exteriores de la UE se reunieron en medio de presiones crecientes de Estados Unidos y Reino Unido para incrementar las sanciones después del derribo de un avión de Malaysia Airlines la semana pasada en una zona del este de Ucrania, controlada por separatistas respaldados por Rusia.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, dijo que aunque Berlín aún tenía la voluntad de hablar con Rusia, se necesitaba una mayor presión económica para hacer que Moscú cambiara su curso.

“Digo que seguimos abiertos a apaciguar la situación con todos los medios políticos y diplomáticos pero será necesario acompañar esta voluntad con una presión más alta, que también supone medidas más agudas”, dijo a periodistas a su llegada.

Otros ministros que entraron en la reunión pidieron un embargo de armas a Rusia para intentar detener el flujo de armamento que está dando fuerza al conflicto, incluidos misiles tierra aire sospechosos de haber derribado el avión.

La dureza de la respuesta de la UE podría depender de Holanda, país de origen de la mayoría de las víctimas que iban a bordo del vuelo MH17, en ruta desde Amsterdam a Kuala Lumpur, que se estrelló el jueves. Un total de 193 de las 298 víctimas eran holandeses.

Washington dice que el avión fue derribado por un misil tierra-aire disparado desde el territorio del este de Ucrania en manos de los separatistas prorrusos.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha incrementado las presiones sobre Europa para una respuesta más contundente, y las tres potencias de la UE, Reino Unido, Francia y Alemania, dijeron que estarían listas para intensificar las sanciones.

Pero no había signos de que hallar un consenso fuera fácil, con muchos gobiernos europeos preocupados con proteger el crucial abastecimiento de energía rusa y los vínculos empresariales con Moscú.

Las diferencias entre Reino Unido y Francia se hicieron patentes el lunes cuando el presidente galo, François Hollande, dijo que la entrega de un primer portahelicópteros construido para Rusia saldría adelante, horas después de que el primer ministro británico, David Cameron, dijera que la entrega sería “impensable” en su país.

Hollande señaló que la entrega de un segundo barco, con un contrato de 1,200 mde firmado en 2011 por su predecesor, dependería de la actitud de Rusia.

 

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