En noviembre el país suspendió una semana antes de la cumbre de la Asociación Oriental celebrada en Vilna el proceso para la firma del convenio, desde entonces la Unión ha ofrecido una serie de acuerdos a fin de obtener una respuesta positiva.

 

Reuters

BRUSELAS  – Si hay un mensaje coherente que la Unión Europea (UE) ha querido transmitir desde que Ucrania rechazó en noviembre el Acuerdo de Asociación con el bloque a favor de unos lazos más fuertes con Rusia, éste es su deseo de que el tema no derive en un enfrentamiento con Moscú.

Sin embargo, eso es precisamente lo que ha ocurrido.

En un discurso dado en una conferencia de seguridad realizada en Múnich el pasado fin de semana, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, explicó la naturaleza de esta pugna en términos sencillos.

La UE, dijo, ofreció a Ucrania un acuerdo de libre comercio y asociación para ayudarla a construir puentes con sus vecinos occidentales y esa oferta sigue en pie mientras se cumplan las condiciones acordadas entre Kiev y Bruselas.

Entre los delegados a la conferencia estaban el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y el líder del movimiento opositor ucraniano.

“Es una mala idea dejar que el juego sucio mine los valores que constituyen nuestro poder de atracción, un poder que derribó el Muro de Berlín”, dijo Van Rompuy.

Los destinatarios de las palabras de Van Rompuy, sin ser mencionados, eran el presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario ucraniano, Viktor Yanukovich, quien abruptamente desestimó el acuerdo con la UE y confió su suerte a Moscú.

Posteriormente, las fuerzas de seguridad de Yanukovich reprimieron a manifestantes partidarios del acuerdo con la UE y Rusia alejó a Kiev del bloque regional con una promesa de 15,000 millones de dólares en créditos baratos y una rebaja en el precio del gas.

 

Apuesta a futuro

Algunos diplomáticos esperaban que la UE se lavara las manos y se olvidase del acuerdo, ya que no puede superar los incentivos de Rusia ni en el frente financiero ni en el energético.

Sin embargo, la apuesta del bloque parece ser a más largo plazo.

Después de que la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, fuera citada diciendo que Bruselas y Washington trabajaban en una ayuda para Kiev, los responsables del bloque se apresuraron a decir que no hay planes nuevos, aparte de la promesa de ayuda financiera que mantienen si se firma el acuerdo comercial.

Lo que Europa tiene que ofrecer es más conceptual: el imperio de la ley, la rendición de cuentas en democracia, las libertades civiles e inversiones y comercio a largo plazo, siempre que se cumplan ciertos objetivos.

Al lado del dinero y el gas barato, esto no parece particularmente atractivo, pero como resaltó Van Rompuy, el curso de la historia no se decide en cuestión de semanas o meses.

El Muro de Berlín se cayó de un día para otro y la Unión Soviética se disolvió rápido.

“A veces, bajo el calor del momento (…) perdemos la perspectiva del factor tiempo”, dijo Van Rompuy en Múnich.

 

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