El dueño de la UFC, Lorenzo Fertitta, quiere que México sea  el “octágono” que le permita incrementar el valor de su empresa.  Los reality shows se convierten en una de las “llaves” para lograrlo.

 

 

Por Iván Pérez

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Él es Lorenzo Fertitta, uno de los multimi­llonarios del deporte, CEO y dueño de la UFC, y amante del arte contemporáneo.

La fran­quicia deportiva de artes marciales mixtas más importante del mundo espera facturar 600 millones de dólares (mdd) este año, un negocio que en los últimos tres le ha generado a Fertitta al menos 1,500. Este hombre, que se ha convertido en uno de los más ricos gracias a las peleas en un octágono, es apasionado de las expresiones artísticas, principalmente de la pintura. Pero además es el rey de reyes para revalorar todo lo que toca. Este verano ha puesto la mira en México, un mercado que espera sea “muy im­portante para desarrollar el negocio”.

En 2001 (junto con su hermano Frank) compró la UFC en 2 mdd; 13 años después vale más de 3,500 mdd. Además rescató el negocio de los casinos de su padre y lo sacó de la bancarrota.

El CEO de la UFC se graduó en negocios por la Universidad de San Diego y tiene una maestría en la Universidad de Nueva York. Forbes calcula su fortuna en 1,300 mdd y el sitio Art Fortune lo ubica en el lugar 54 entre los 100 mejores coleccionis­ta de arte. “Coleccionar arte se vuelve adictivo”, dice. Su repertorio tiene un valor de 100 mdd, aproximadamente. “Afortunadamente tengo una colec­ción de diversos artistas”, presume.

 

─¿Cuánto vale la UFC?

─Creo que año con año vamos crecien­do y desarrollando la marca. Pode­mos pensar en ser una gran marca del deporte como lo son los Yankees de Nueva York, Barcelona, Manchester United o los Dallas Cowboys.

 

The Wall Street Journal calcula que la franquicia se cotiza en 3,500 mdd, y pensar que en 2001, cuando Frank, Lorenzo Fertitta y Dana White toma­ron el negocio, firmar un contrato de publicidad era casi un milagro en un deporte totalmente desprestigiado, “violento y brutal”, dirían sus críticos.

La UFC nació en 1993 y cinco años más tarde se fue a la ruina. “No hay reglas” era el eslogan de la naciente franquicia, y eso mismo los llevó a la bancarrota cuando fue prohibida la transmisión por televisión.

Para 2001, en Las Vegas, nació la empresa Zuffa LCC —con Lorenzo y Frank Fertitta como los máximos accionistas— y creada por Station Casino tras comprar al grupo de entretenimiento Semaphore. Lo siguiente fue adquirir la UFC y después fueron sumando otras franquicias de artes marciales mixtas como WFA, PRIDE, WEC y Strikeforce que fueron desaparecidas.

Lo primero fue dejar de lado el es­logan de “no hay reglas”, darle nor­mas a la UFC para que una vez más se pudiera transmitir por televisión. Se reunieron con las autoridades de la Comisión de Nevada (él fue uno de los miembros antes de adquirir la UFC) y se dieron a conocer las primeras normas; con ello regresó el PPV (pago por evento), y 13 años después no hay otro deporte en el mundo con más ingresos por este concepto.

La UFC es un imperio que se transmite en más de 150 países y en 22 idiomas. “Ahora la expectativa (para 2014) es de 600 mdd (en ingresos), queremos seguir creciendo hacia Latinoamérica y México.”

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A la izquierda, Lorenzo Fertitta.

─Lorenzo, es usted millonario y tiene mucha reputación, ¿qué opinión le merece el poder?

─No es algo que haya construido solo, es un negocio que ha crecido por el desarrollo de muchas entidades, no es sólo de los dueños, sino de los empleados y los peladores.

El negocio no es únicamente la venta de boletos para sus contiendas en vivo (es el espectáculo deportivo más caro en EU. En promedio se paga 245 dólares por función) o el PPV, sino que además se han consolidado en la industria de los videojuegos, tienen una revista, un reality show y ningún deporte en el mundo vende más DVD que ellos. Lorenzo Fertitta dice que las artes marciales mixtas son “artes”, no es “violencia”, aunque en muchos de sus combates los prota­gonistas salen ensangrentados o noqueados por un golpe en la quijada.

La UFC se ha presentado en los mercados más grandes del mundo como China, Asia y Brasil, en Amé­rica Latina. Pero además ha tenido presencia en Canadá, Nueva Zelanda, Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Australia, Suecia, Alemania, Puerto Rico y Japón. “Pero ahora nuestra prioridad es crecer el negocio en México”, dice Lorenzo. Y lo demuestran con una función que tendrán este noviembre en la Arena Ciudad de México (la primera en nuestro país), con boletos que van desde los 373 hasta los 7,455 pesos, y que en menos de ocho horas se agotaron.

La fortaleza de la UFC se puede medir ahora mismo en tiempos de crisis. En 2008 la quiebra del banco Lehman Brothers desató el crack financiero más terrible desde el ocu­rrido en 1929, pero Lorenzo Fertitta reconoce que no la pasaron tan mal y que pese a la situación “no dejemos de crecer y nos desarrollamos econó­micamente durante ese año y 2009”. La NBA, las Grandes Ligas y la NFL no pueden presumir este hecho.

Recientemente, Lorenzo se asoció con Televisa en México para crear un canal exclusivo de la UFC y ha replicado en nuestro país la fórmula que detonó el negocio en Estados Unidos y en otras partes del mundo: un reality show. “Lo practicamos en Brasil y fue muy exitoso, en Canadá, también en China, en Australia y creemos que los consumidores deportivos en México sabrán cómo estos jóvenes atletas se entrenan fuertemente, lo dedicados que son, cuáles son sus sentimientos personales, cómo sus familias los ayudan, y se conectarán con estos peleadores y los entenderán mejor. Será una fórmula exitosa.”

Han desembarcado en nuestro país porque consideran que el fan mexicano “es uno de los más pasio­nales del mundo”, y aunque ahora representamos, según Fertitta, “una porción muy pequeña de los ingre­sos”, seguro está en que “será un gran mercado”. La UFC tiene 90% de los ingresos que generan las artes marciales mixtas en todo el mundo superando a sus competidores: Pan­crase, Bellator, One Fighting Cham­pionship, World Series of Fighting.

 

─¿Imaginó que el negocio de la UFC sería tan exitoso como ahora?

─Ciertamente nosotros pensamos que podía pasar y también comprendí que podría tener un impacto global.

 

Esta franquicia de artes marciales mixtas se ha mantenido en creci­miento. “Muchas veces sabemos que hemos tomado decisiones que no tendrán efecto inmediato, sino a mediano o largo plazo, eso nos ha ayudado a siempre pensar en el futu­ro y consolidarnos”, detalla el menor de los Fertitta para explicar porqué no han dejado de crecer.

Los Fertitta siempre han sido em­prendedores. En 1976, Frank Fertitta Jr. padre de Frank y Lorenzo, come­tió la “locura” de montar un casino en Las Vegas con máquinas traga­monedas y snack bar. El nombre era Bingo Palace (ahora Palace Station). La empresa creció, se hizo llamar Station Casinos (son 18) y vivió uno de sus momentos más complicados en 2009 cuando se acogió al artículo 11 de bancarrota. Cuando murió su padre por problemas del corazón, el negocio de los casinos seguía en duda. Para aquel momento habían rechazado una oferta de compra de Boyd Gaming por 950 mdd, pero Frank y Lorenzo lograron sortear el momento y en junio de 2011 salieron de la quiebra. Ahora tienen hoteles, paquetes de viajes y factu­ran más de 1,000 mdd al año, según The New York Times.

Además, en abril del año pasado estrenaron ultimatepoker.com, el primer sitio de apuestas legales en los Estados Unidos. La franquicia de artes marcia­les mixtas han ayudado a posicio­nar y comercializar el sitio web de apuestas.

 

Un combate difícil

Hasta aquí parece que la UFC ca­mina sobre ruedas, pero todavía hay cosas que a Lorenzo le incomodan o le molestan porque son objetivos no cumplidos, como que sus combates no se puedan llevar a cabo en Nueva York o que las transmisiones online piratas le sigan quitando clientes para fortalecer más el PPV.

Desde hace seis años han intentado que los combates en esa área de los EU sean legales. “Es frustrante porque no hay motivos reales para decirnos que somos un deporte violento o que hacemos daños”, dice Lorenzo.

La consultora HR&A Advisors hizo un estudio que establece que las artes marciales mixtas legalizadas generarían 135 mdd en actividad económica anual en Nueva York. “Podemos ayudar a activar la econo­mía, generar empleos”, comenta el CEO de la UFC.

El Madison Square Garden se ha convertido en una obsesión. Dana White, el presidente de la UFC, dice que ese escenario estaría listo para recibir al menos dos eventos al año y sería un gran éxito financiero.

Pero hasta el momento el congre­so de la ciudad ha impedido que esta franquicia pueda recalar en La Gran Manzana. Recientemente 35 asam­bleístas demócratas firmaron una carta donde catalogan a este deporte como “brutal y bárbaro”.

Lo cierto es que hasta ahora no ha ocurrido una muerte ligada a los combates de la UFC.

La otra mala noticia también viene de Nueva York. Hace algunos meses la UFC levantó una demanda por 32 mdd a un chico —que no se ha identificado su nombre— porque ha sido responsable de la transmi­sión ilegal de los eventos exclusivos de la compañía y de las pocas cosas que están seguros es que vive allí.

“Nos afecta mucho, es uno de los grandes problemas que tenemos en el negocio”, reconoce Lorenzo. Zuffa, la empresa dueña de UFC ha demandado y le exige pagar 150,000 dólares por cada evento transmiti­do de manera ilegal, 110,000 por el uso de contenido ilegal, 60,000 por interceptar la señal.

De las pocas cosas agradables que le han ocurrido en Nueva York a Lorenzo fue cuando su amigo Damien Hirst presentó su obra en la Gagosian Gallery.

La relación es estrecha, uno le obsequia entradas para ver un evento en Londres y el artista le ha dedicado una pintura llamada UFC Spin, una rueda multicolor con las letras de la franquicia deportiva al centro. Algo es un hecho: Loren­zo le ha confesado que el esquema de negocio de la UFC es “una rueda”, una cosa lleva a la otra y eso lo hizo multimillonario.

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