Cuando Charles Shaver supo del interés de DuPont en vender su división de recubrimientos para concentrarse en agricultura, nutrición, biotecnología y materiales avanzados, le propuso a The Carlyle Group presentar una oferta. Esto es un fragmento de lo que sucedió y un adelanto del rol de México en la estrategia.

 

 

Por Pierre-Marc René

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DuPont decidió darle un nuevo giro a su empresa y deshacerse de su división de pinturas y recubrimientos industriales en agosto de 2012. The Carlyle Group alzó la mano y la compró. El nuevo dueño buscó durante varios meses una nueva identidad para el negocio, y así, en febrero de 2013, surgió la marca Axalta Coating Systems, especializada en pintura y recubrimientos para los sectores automotriz, industrial y de la construcción.

Charles Shaver, presidente y director general de Axalta, explica en entrevista con Forbes México que 80% de su negocio está dedicado al sector del transporte. “La idea era buscar un nombre que nos representara, basándonos en todo el legado de las compañías de DuPont, pero también lo que somos actualmente y lo que buscamos ser en los próximos años”, explica el directivo.

La compra se concretó en agosto de 2012 por alrededor de 4,900 millones de dólares (mdd) y se inició un proceso de adquisición que necesitó la aprobación de las autoridades competentes.

Al formalizarse el nuevo nombre, más de un año después de la compra de Carlyle, se dio el nuevo paso de la empresa que busca ahora incrementar su presencia en América Latina, especialmente en Brasil y México. Justamente a finales de marzo, Charles Shaver vino a México para inaugurar las nuevas oficinas corporativas de Axalta en Tlalnepantla, Estado de México. Ahí instaló su sede para toda América Latina.

 

Desarrollo a toda velocidad

A pesar de que Axalta tiene importantes actividades en Brasil, confiesa Shaver, México es un país donde la empresa busca expandirse más. En los siguientes  tres años la compañía planea invertir más de 60 mdd en México, monto que será dirigido a incrementar la producción en sus tres plantas ya existentes: Estado de México, Nuevo León y Jalisco.

“En Carlyle estamos muy optimistas con las perspectivas. Durante el primer año [luego de la compra] anunciamos una expansión importante en Shanghai, otra igual de importante en Wuppertal, Alemania, y la fase final de una inversión de 32 mdd en Brasil”, comenta Charles, acompañado durante la conversación con Forbes México por el presidente para América Latina de Axalta, Jorge Cossío.

En su plan de negocio, México se inscribe perfectamente como un destino que podría favorecer el crecimiento de la empresa, pues su situación geográfica, su apertura económica con los casi 50 acuerdos comerciales en el mundo, su capital humano y su infraestructura son parte de las razones por las que Axalta busca implementar su presencia en el país.

“Desde la Ciudad de México tenemos una proximidad con Estados Unidos, Europa, Asia y también con Centroamérica y Brasil. Para los empresarios es mucho más eficiente. Estamos a cuatro horas de Nueva York, la capital económica; también podemos ir directo a Europa desde aquí”, resalta Shaver.

Un factor aún más significativo del desarrollo de la compañía en el país, donde actualmente emplea a más de 1,200 personas, es la industria automotriz. Shaver prevé que en los próximos cinco años en México se producirán entre cuatro y cinco millones de autos al año, que serán exportados a todos los mercados del mundo.

Todos los grandes fabricantes de equipamiento original (comúnmente conocidos como OEM en inglés), como Honda, Ford, Renault y BMW, ven a México como el destino idóneo para construir coches, por lo que importantes proveedores de esas automotrices ya iniciaron operaciones en territorio mexicano. Entre ellos está Axalta, que realiza el recubrimiento de autos desde hace más de 60 años.

Además dice que en México existe un ambiente business friendly para el desarrollo de las empresas, al tiempo que la mano de obra mexicana se ha perfeccionado mucho en los últimos años.

Desde su instalación aquí, la compañía estadounidense evolucionó con la economía del país, y su laboratorio de investigación y desarrollo permitió perfeccionar los colores y las técnicas de aplicación de las pinturas, haciéndolas cada vez más resistentes. Además, la tecnología ha logrado que la pintura seque más rápidamente.

“México y Estados Unidos van a tomar ventajas durante los próximos 10 a 20 años para producir pinturas. Vamos a exportar estas pinturas a todo el mundo”, asegura Shaver.

A escala mundial, las ventas de Axalta ascienden a 4,500 mdd, de los cuales alrededor de 6% proviene de México, hecho que coloca al país como el segundo de mayor importancia para la empresa en América Latina, sólo por detrás de Brasil.

 

México, sede latinoamericana

Las nuevas oficinas corporativas y el centro de entrenamiento renovado ubicados en Tlalneplantla permiten a Axalta traer más y mejor tecnología a México, para luego exportarla al mundo, además de crear empleos en el país, comenta Jorge Cossío, presidente y director para América Latina de la empresa de recubrimientos.

Los directivos de Axalta consideran que las reformas que el gobierno está implementando favorecerán aún más a México.

Jorge Cossío, quien lleva 30 años en las industrias farmacéutica, de dióxido de titanio, fibras y recubrimientos, agrega que en México es posible encontrar gente mejor capacitada en ingeniería, con altos niveles de competencia, lo que permite, tanto a las empresas como al país, ser más competitivos.

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Nuevos sectores en desarrollo

Axalta cree que la penetración de sus productos puede tomar nuevos caminos en el mediano plazo, pues la apertura del sector energético en América Latina, especialmente de la industria de petróleo y gas, les ofrece oportunidades para dotar de recubrimientos a los transportes de hidrocarburos.

La generación de energía eólica, actualmente en pleno desarrollo en varios países de la región, también les permite mirar nuevas fronteras, ya que cuentan con resinas electro-aislantes que se ocupan en las turbinas eólicas para mejorar la conductividad basadas en nanotecnología, señala Shaver.

Si bien las reformas que impulsa el gobierno mexicano han llamado la atención de las empresas para invertir en el país, todavía falta ver cuál será el alcance de su implementación para conocer realmente el impacto y las posibilidades que habrá en territorio nacional, dice Jorge Cossío.

 

Mercado cambiante

Cossío dice que mexicanos, brasileños, europeos, estadounidenses y chinos tienen características culturales específicas, y eso se nota al momento de comprar una mercancía. Pero con el uso de las redes sociales casi han desaparecido estas diferencias.

“Uno de los más grandes desafíos es que vemos que los intereses de los consumidores cambian más rápido. Un consumidor en México puede ver lo que se produce en Alemania y puede decir que prefiere ese tipo de coche, lo que obliga a los OEM a estar más cerca de lo que le piden los consumidores”, explica Shaver.

Charles Shaver cuenta que recientemente fue a India y notó que a sus habitantes no les gustan los autos producidos para el mercado local, y prefieren los nuevos modelos para otros mercados.

“Dicen que quieren estos nuevos modelos de Honda y los quieren hoy. Es como la cultura de Amazon: puedo meterme en Internet, ver lo que hay, comprarlo y tenerlo para mañana. Creo que hay una gran oportunidad que se ha creado con eso, y lo que se produce en México puede ser realizado globalmente. Esto es también bueno para las ganancias”, considera el directivo.

Al respecto, Jorge Cossío apunta que actualmente existe una interconexión global gracias a las redes sociales y al acceso a Internet que permite desarrollar nuevos tipos de colores para los diferentes modelos de autos.

En América Latina, por ejemplo, ese hecho se ha reflejado en el mercado de trabajo porque existe una población laboral joven, mejor capacitada y con nuevas ideas.

Ese dinamismo le permite a las empresas ser más creativas e ir a la vanguardia, porque la población latinoamericana —como la asiática— es más joven, y son consumidores que tienen más dinero, que están creciendo económicamente y que son más exigentes con los productos que consumen.

Shaver explica que de acuerdo con los datos de sus ingresos se prevé que la compañía crezca a una tasa de 10%, y su separación de DuPont le permite pensar que el crecimiento será de 8 a 10% anual, debido a que ahora sus productos tendrán mejores precios.

La estrategia de Axalta es crecer aún más rápido que las economías latinoamericanas, mientras que buscará crecer al mismo nivel que Norteamérica y Europa.

“Nuestro negocio en Canadá y Estados Unidos crece al mismo nivel que su PIB. Creo que vamos en el buen camino”, afirma Shaver.

En ese sentido sostiene que los siete centros de investigación y desarrollo, las 35 plantas y los 42 centros de capacitación que Axalta tiene en el mundo aseguran a sus 120,000 clientes que la empresa puede responder rápidamente a sus peticiones y ofrecerles cada vez mejores productos… a pesar de los ritmos de la economía y de los mercados en que operan.

 

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