Los alimentos, las bebidas y las botanas fabricados y comercializados para nuestra niñez están contaminando y dañando la salud de las generaciones del futuro.

 

Tengo una hija de dos años y medio; hablo con conocimiento de causa del tema, y tal parece que existe un gran complot en contra de la niñez. Los alimentos, las bebidas y las botanas fabricados y comercializados para nuestros hijos están contaminando y dañando la salud de las generaciones del futuro y, por ende, amenazando la sostenibilidad del sistema de salud del país. La esperanza (niños) de nuestro país está espantosamente mal alimentada.

Las grandes empresas y los empresarios que salen en las portadas de las revistas, que son premiados en televisión y cuyas organizaciones se jactan de haber multiplicado sus utilidades y haber sido premiadas por la Bolsa con una mejor cotización de su acción, son las principales responsables de la fabricación de esos productos realmente dañinos.

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Es mentira que en las escuelas ya estén prohibidos los productos basura. Es mentira que los padres supervisen bien la alimentación de sus hijos. Éstos se sienten tan culpables de no pasar suficiente tiempo con sus hijos e hijas, que con tal de ser aprobados por ellos, les permiten comer lo que sea. Por ello la nueva forma de referirse a los infantes como NIÑOS REY, quienes hacen lo que les viene en gana, tienen el control de su hogar y de su alimentación también. En la mayoría de los restaurantes de comida rápida, justo los paquetes, combos y productos enfocados a los niños son los peores. Los embutidos, los pastelitos, los panecitos, los chilitos, las paletitas, los chocolatitos, las galletitas, los juguitos, los refresquitos y las aguas saborizadas son realmente una bomba contra la salud de nuestros hijos. Abramos los ojos ¡caray! No podemos sentirnos buenos padres permitiendo esa alimentación, no podemos sentirnos buenos evaluadores de corporaciones premiando a empresas y empresarios que fabrican estos productos, y no podemos pensar que estamos desarrollando la generación del futuro porque en realidad la estamos subdesarrollando.

El endulzante, los colores radiactivos, las figuritas, el cobranding con superhéroes, los excelentes diseños de empaques y el “fabuloso” marketing que le hacen a estos productos los vuelven adictivos para los niños. Ni toda la estructura, orden y buenos hábitos en casa pueden contra el torbellino de estrategias comerciales alrededor de los productos que se comen y beben nuestros hijos. ¡Por el amor de Dios, propietarios de cadenas de cines, despierten! ¡No puede ser! Lo que venden en sus dulcerías es realmente contrario a cualquier valor moral, no puede ser que no carguen con karma por eso que dan de comer y que es lo único que se puede comer ahí. Todos los asistentes al cine están condenados a comer lo que ahí les dan, pero los combos ahí son un proyectil de ingredientes malignos.

Todos los empresarios se excusan bajo el argumento de: “pues es lo que quiere el mercado”. ¡No es cierto! Es lo que ustedes, en conjunto, le programan desde muy pequeños a los niños en su inconsciente, y que convencen a los padres con ciertas frases estratégicas como “extrahierro”, “más calcio”, “enriquecido con…”, “directo de la fruta”, etcétera.

Otro argumento en contra de la alimentación saludable para niños es que “son muy caros los ingredientes buenos”. Pues claro: si sólo pocos usan esos ingredientes, no se logran economías a escala; si acaso muchos más produjeran o compraran materia prima saludable para productos saludables seguramente bajarían los costos de ésta.

Éste es un grito desesperado para los empresarios y empresas en el sector bebidas, botanas y alimentos: por favor, les ruego, les suplico, hagan un alto en su día, hagan una reflexión profunda de conciencia. ¿Te sientes orgulloso por los productos que diriges a los niños del país?, ¿le darías a tus hijos tu propio producto todos los días? Ya han crecido muchísimo, muchas empresas ya están en todas partes del mundo, ¿qué más quieren? Hagan una obra buena por el mundo: denle buenos alimentos, botanas y bebidas a nuestros hijos, y a sus propios hijos.

Nunca todo el dinero ni todo el poder ni toda la fama serán capaces de eliminar la gran culpabilidad que muchos de ustedes sienten por lo que están fabricando. ¡No puede ser que no sientan culpabilidad! Es ahora o nunca. Comienza hoy e incorpora en tus planes estratégicos 2015-2016 KPI o indicadores como “aumentar 50% los ingredientes saludables en mis productos” o bien “reducir 50% los ingredientes dañinos en mis productos”.

¡Te lo ruego..!

 

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