La organización de más de 20 conciertos al año y la creación de un festival de música electrónica que busca ser referente en el género, son sólo un fragmento de este grupo de empresas que ha logrado un crecimiento promedio de 300% en la facturación de sus principales ramas de negocio. Se llaman Grupo Sicario y están listos para conquistar el mercado de entretenimiento en el país.

 

 

 

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Mola, la mascota del CEO de Grupo Sicario, pasea por las oficinas de la colonia Roma. Es una criatura despreocupada y divertida, como la vibra que flota en el ambiente.  No cuesta trabajo captar su atención, pero se muestra disciplinada cuando su amo da la orden de sentarse o quedarse quieta. No todas las oficinas en el país pueden tener un perro de su tamaño, ni todos los negocios pueden transformarse y multiplicarse a partir de una idea sencilla como hacer un bazar… Grupo Sicario hizo las dos porque están convencidos de que hacer las cosas diferentes también puede dar buenos resultados.

Hace siete años, en una reunión, cinco amigos decidieron un negocio con el único know how en el que no podían fallar: las fiestas. Hoy son los impulsores de un conglomerado de 11 empresas que han logrado posicionarse en el mercado de entretenimiento en México.

La historia empezó con la idea de hacer un bazar. Cada socio aportó 1,000 dólares, que destinaron a la compra de ropa, discos y artículos curiosos que trajeron de Estados Unidos.  Con éstos montaron bazares y se convirtieron en la Boutique Sicario, en Polanco. Dos años después inauguraron la boutique de la calle de Colima en la colonia Roma.

“Llegamos a la Roma y aún figuraba como una colonia emergente; Colima es ahora una de las calles con mayor actividad comercial. Cuando empezamos con la tienda, que es un negocio difícil, necesitábamos jalar gente, que nos conocieran; la única forma en que lo podíamos hacer es aprovechando un poco el know how que teníamos en firme: hacer fiestas. Nos dimos cuenta que era un modelo de negocio interesante”, dice Martín Casas, CEO de Grupo Sicario, en entrevista con Forbes México.

Las primeras fiestas de Sicario se convirtieron en eventos masivos de entre 2,000 y 3,000 personas. Esto dio pie a Promotora Sicario, que convirtió las fiestas en conciertos de música electrónica internacional, con marcas patrocinadoras en rubros como cigarrillos, alcohol o moda.

El siguiente paso para Sicario fue desarrollar una agencia de publicidad, que también dio paso a SicarioTV, un blog donde se crea contenido y se difunden los eventos del grupo.

En promedio, sus diferentes ramas de negocio han  logrado crecer la facturación a un ritmo de 300% anual. Actualmente la empresa cuenta con 230 empleados.

 

Feliz cumpleaños, Limantour

Cuatro años después de haber arrancado el negocio, Grupo Sicario había organizado más de 40 fiestas y creado un público cautivo.

“Necesitábamos un lugar fijo. Estábamos generando una cultura musical que necesitaba más foros. Por eso surgió Club Social Rhodesia, que fue el primer club sobre el género electrónico del tipo que estábamos promoviendo. Nos interesaba hacer las cosas distinto. Hay una fila para entrar, en lugar de una cadena; la gente que sirve es amable… es un concepto que para nosotros es clave para mostrar lo que queremos transmitir: música diferente, servicio diferente, no prepotencia ni discriminación”, dice Martín.

Sicario desarrolló una estructura para operar distintas modalidades de lugares. El siguiente paso fue crear Limantour, que en abril cumplió sus primeros tres años. Se trata de un bar especializado en coctelería. El objetivo de Limantour es ser percibido como un bar de barrio, el lugar ideal antes de acudir a un concierto.

“Limantour es el primer lugar en el que se otorga un valor muy importante al mixólogo; no se trata sólo de la persona que te sirve un trago, se trata de alguien que te pregunta tus gustos y tu humor, toma todo eso y lo convierte en el trago que seguro te gustará”, dice.

Limantour tiene dos sedes, Roma y Polanco. Los fines de semana alcanza un aforo de entre 200 y 250 personas.

 

¿Todo es la Roma y Polanco?

Apostar por la Roma hace algunos años lucía como un movimiento seguro; sin embargo, ahora esta colonia, y en general el rumbo Roma-Condesa, se ha saturado en el plano comercial y de entretenimiento. Por eso, Grupo Sicario plantea una expansión a otros puntos clave en la ciudad.

Mono surgió recientemente en la colonia Juárez. Es otro concepto de club privado con una propuesta novedosa en música y arquitectura. Para Martín Casas, esta es otra zona que será crucial en el panorama de la Ciudad de México.

La arquitectura es otra de las cartas fuertes del grupo, gracias al acondicionamiento de Rhodesia y Limantour, que corrieron a cargo de uno de los socios, quien es arquitecto de profesión. Nació Arquitectura Atemporal, un despacho que a su vez se encargó de la creación del Auditorio Blackberry, un capítulo difícil para el grupo, pero también uno de los de mayor aprendizaje.

 

Tragos amargos

El suelo de la zona en que está ubicado el Auditorio BlackBerry es demasiado blando. Cuando hay un concierto con lleno total puedes tener a 4,500 personas brincando al mismo tiempo y provocando un microsismo en las propiedades aledañas. Es por eso que el foro permaneció clausurado.

Ahora que han acondicionado el lugar, Grupo Sicario debe rechazar 80% de los conciertos que buscan alojarse ahí. Actualmente sólo pueden albergar espectáculos “tranquilos”.

“Ha sido un proceso de adaptación difícil, pero hemos aprendido mucho en lo que respecta a lo que no depende directamente de nosotros, como los permisos, o en este caso las condiciones del suelo”, señala Martín.

El otro episodio difícil fue el cambio de sede del Festival Ceremonia, planteado en un principio para realizarse al sur de la ciudad; sin embargo, pocos días antes de realizarse fue mudado a Toluca.

“Nuestro error fue confiar. Había autoridades que nos aseguraban que conseguiríamos el permiso para la sede de la que nos habíamos enamorado; al final hubo más de un inconveniente. Pese a ello logramos un aforo de casi 10,000 personas. Se trata de un proyecto de largo plazo. Por eso nada nos desanimó para tener un Festival Ceremonia 2014.”

Festival Ceremonia terminó en números rojos en 2013, pero es una de las ramas más prometedoras. En México,  49.6% de los 15.6 millones de hogares gastan en promedio 582 pesos al mes en artículos y servicios de esparcimiento, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). Los conciertos son el plato fuerte para el grupo.

 

La clave para la rentabilidad

Con tantos años haciendo conciertos, Carlo Ross, Hugo Díaz, Paul Curuchet, Alberto González y Martín Casas, los cinco socios, han aprendido que no sólo se trata del momento en que ocurre la fiesta, sino todo lo que la rodea: arquitectura, relaciones públicas, el precopeo y, un punto importante,  los alimentos y bebidas que consumes en los eventos.

Por eso también crearon Código de Barras, una empresa de catering que provee servicios y alimentos en conciertos y convenciones. Ésta, dice Martín Casas, es una empresa que ejemplifica el equilibrio de sus negocios.

“Hay algunos negocios en que la rentabilidad es rápida y alta, y otros que son más arriesgados y de largo plazo. Lo que hemos hecho es ser partícipes todos en todos los negocios. Cada negocio está dividido en cinco partes iguales y opera por separado. Ésta es una forma de ver cuál es más rentable, cuál necesita mayor empuje y también nos ayuda administrar y evitar conflictos”, explica.

Martín tiene una junta en un salón contiguo donde se escucha música electrónica y debe irse tras platicar poco más de una hora. Se despide de Mola y del Staff de Forbes que acudió a la cita en una casona junto al Club Social Rhodesia.

“Creo que la mejor manera de que no se quejen los vecinos es ser nosotros los vecinos”, bromea.

 

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