Es importante crear redes que no estén reservadas para los hombres; de lo contrario se seguirá generando ese networking excluyente.

 

 

Apostar por la mujer no sólo es lo justo; también es un buen negocio. Existen varias maneras en que las empresas pueden integrar a la mujer, fomentar su pleno crecimiento e impulsar la expresión de su gran potencial. No podemos actuar en favor de las mujeres en el ámbito de los negocios si no tenemos una mayor conciencia de la necesidad de un cambio estructural en el interior de las empresas.

Hay mucho por mejorar. Hoy, la realidad del mercado laboral nos muestra que las mujeres ascienden más lento, son reclutadas para puestos más bajos y reciben un salario inferior que los hombres. Esto ocurre independientemente de la edad, experiencia y nivel de escolaridad. Las causas para explicarlo son muchas, pero las más difíciles de enfrentar son aquellas que son menos evidentes, pues muchas de las maneras en que las mujeres son perjudicadas tienden a no ser percibidas. Uno de los ejemplos más claros de este tipo de barreras invisibles es el networking.

El networking puede ser una herramienta útil para alcanzar metas o avances profesionales. Dicho en pocas palabras, es una manera de progresar en nuestros empleos y hacer negocios. En el networking las mujeres se encuentran rezagadas. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), las mujeres empresarias por lo general tienen redes más pequeñas y menos diversas que las de los hombres. Esto genera que, al momento de pedir consejos o apoyos, ellos tengan mayores y mejores fuentes a las cuales recurrir.

Por su misma naturaleza, el networking es algo que sucede todo el tiempo. A menudo se construye durante interacciones informales, en pláticas, comidas o momentos de esparcimiento. Estas características del networking hacen que sea menos accesible para las mujeres. Para entenderlo debemos darnos cuenta de que, en la vida laboral, esas redes y esas interacciones están conformadas predominantemente por el sexo masculino. Por lo tanto, la manera y los lugares en los que ocurren están determinadas también por hombres. Esto provoca que a menudo las mujeres sean marginadas de los beneficios que genera el networking.

Si pensamos en la cantidad de contactos que se van creando en esos momentos, entenderemos la desventaja que significa para ellas. No es un tema menor, pues esos intercambios informales pueden, por ejemplo, ser lo que incline la balanza por una persona u otra al momento de un ascenso.

Además existen otros factores relacionados que limitan las posibilidades de las profesionistas. Parte de la exclusión de las mujeres en el networking surge porque aún prevalecen muchos prejuicios sociales y laborales respecto a ellas. Desafortunadamente, todos hemos escuchado críticas o comentarios malintencionados hacia mujeres, en situaciones en las que no pasaría lo mismo con un hombre.

Por ejemplo, una simple comida entre una mujer y su jefe se presta a interpretaciones negativas que no ocurrirían en el caso de un hombre. Por eso debemos resolver esta situación dando pasos decisivos para borrar estos tabúes; debemos dejar atrás prejuicios culturales e ideas preconcebidas que perjudican el desarrollo profesional de la mujer y que no tienen cabida en el ámbito laboral con equidad de género, al cual toda empresa debe aspirar.

Cambiar la situación implica promover de manera específica y diferenciada la interacción entre las mujeres y los grupos directivos de alto nivel. Es importante crear redes que no estén reservadas para los hombres; de lo contrario se seguirá generando ese networking excluyente. Deben existir medidas que disminuyan estas desventajas: van en contra del mérito y afectan el crecimiento de individuos y empresas; es necesario fomentar la igualdad de oportunidades en los procesos de contratación y promoción, además de reforzar la inclusión de mujeres en programas de mentoring.

Finalmente, un paso decisivo es establecer requerimientos para que los procesos de promoción incluyan a las mujeres, para que aquellas que tienen los méritos sean tomadas en cuenta sin prejuicios ni preconcepciones basadas en su género. Pues, más allá del networking, es importante asegurarnos que las mujeres sean consideradas en los procesos de promoción y sean tratadas de manera equitativa. De lo contrario, no podremos verlas ascender a puestos directivos altos.

El Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, dijo alguna vez: “La desigualdad de género es básicamente una cuestión de libertades dispares.” Quitemos los obstáculos que impiden el cambio, brindémosle a todas y todos las mismas libertades para crecer. Cuando lo hagamos, los resultados superarán lo que creíamos posible.

Veamos las cosas con otra mirada.

 

 

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