Un niño que trabaja es una esperanza perdida y un motivo de sanción para todos los que permitieron que llegara ahí. No al trabajo infantil.

 

 

“Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.”

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John Fitzgerald Kennedy

 

Se acerca el 30 de abril, y con ese motivo hice una breve investigación en la red para revisar cifras acerca de los niños mexicanos. Los resultados no fueron nada alentadores.

En el 2012, expertos de la Facultad de Economía de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) reportaron que en nuestro país trabajan 3.2 millones de niños entre los cinco y los 12 años.

Por otra parte, los datos oficiales de la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) revelan que en México, uno de cada ocho niños entre los cinco y los 17 años se encuentra trabajando. ¡Uno de cada ocho!

Pero ¿cómo es que una cantidad tan importante de pequeños se encuentra laborando?

Ciertamente, la ignorancia y la necesidad derivadas de la pobreza han fomentado el trabajo infantil. Aun así, pienso que es un hecho explicable, más no justificable.

Si bien los legisladores nacionales y organismos internacionales han tratado de eliminarlo, sus esfuerzos están inacabados y el trabajo infantil es una dolorosa realidad.

Para quienes tuvimos la fortuna de tener una niñez libre de cargas laborales, sabemos que es una oportunidad irrepetible de sano desarrollo personal. Sin embargo, esta no es la realidad para todos los niños mexicanos.

En ese sentido, sería deseable que tanto las autoridades, como las instancias gubernamentales en materia de trabajo y las empresas, centremos nuestros esfuerzos en acciones como:

  • Legislar normas efectivas que prohíban definitivamente la explotación infantil.
  • Generar empleo bien remunerado que le permita, especialmente, a las familias más pobres superar su situación.
  • Promover la educación obligatoria y de buena calidad para todos los niños, por lo menos hasta la preparatoria.
  • Difundir información a la sociedad sobre los efectos negativos y riesgos del empleo a una edad temprana.
  • Denunciar públicamente a las industrias y empresas que usen mano de obra infantil.

Un niño que trabaja es una esperanza perdida y un motivo de sanción para todos los que permitieron que llegara ahí. Estoy convencido de que el cuidado de nuestros pequeños es la única forma de garantizar un futuro más próspero para la sociedad.

 

 

Contacto:

Twitter: @ThierryGonnet

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Página: www.adecco.com.mx

 

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