El director corporativo de Grupo Juan Beckmann y el director de IBM en México comparten detalles del proyecto que desde hace unos meses cocinan juntos y que comprende la modernización de uno de los municipios con más tradición del país.

 

 

La Fundación José Cuervo e IBM México trabajan desde hace meses en la estrategia para transformar el municipio de Tequila, en el estado de Jalisco, en una ciudad inteligente. Esto, a más tardar en 2020. Héctor Fernández Rousselon, director corporativo de Grupo Juan Beckmann (JB), recuerda que la fundación lleva más de 15 años trabajando para lograr que Tequila se convierta en un destino turístico cultural, en rescatar la mexicanidad que ahí existe, pero que no se ve por la actividad indus­trial que domina.

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¿Por dónde empezar? El jefe de la División Turística e Inmobiliaria de Casa Cuervo dice que cuando comenzaron con el proceso de rescatar la vocación cul­tural de Tequila se dieron cuenta de que hacía falta un componente fundamental, algo tecnológico.

“Nos encontramos con que teníamos infinidad de limitaciones por falta de tecnología, empezando desde la conecti­vidad; todo el tema de conectividad con Internet como algo básico, casi elemen­tal”, recuerda. “Empezamos a dar pasos, pero nos dimos cuenta de que el mundo había cambiado.”

Fue así que el nuevo mundo se les vino encima. Notaron que tomar un tequila en Tequila ya no es lo mismo; ahora es una experiencia diferente, porque los jóvenes, por ejemplo, le comunican al mundo todo lo que hacen en tiempo real. Se encontra­ron con que hoy existe una nueva forma de comunicarse a través de las redes socia­les. Ellos no tenían la posibilidad de estar presentes en esos canales y en tiempo real, ni de darle a sus visitantes las herramien­tas para que ellos lo hicieran.

Fernández Rousselon dice que final­mente entendieron que carecían de tecno­logía para empezar a conocer el comporta­miento de sus consumidores. También descubrieron que “esa cosa” podría ayudar a desarrollar la ciudad de Tequila.

“Vimos que ya no solamente era ne­cesario ni suficiente construir una calle; tenemos que ir mucho más allá y levantar una ciudad inteligente”, sostiene.

Salvador Martínez Vidal, presidente y gerente general de IBM en México, dice que van a trabajar en seis áreas: gobierno, seguridad, transporte, sa­lud, energía y agua. “Si tienes una ciudad en la que esas seis cosas funcionan bien, entonces tendrás una ciudad fantástica”, explica el hombre que desde 1989 ha ocupado diversas posiciones directivas en la compañía tecnológica.

Bajo esa máxima, IBM estudia algunos proyectos que ha realizado en otros países para ver qué se puede retomar y aplicar en Tequila de forma continua y sostenible. “Estamos en el plan estratégico”, explica Martínez Vidal. “¿Cuál es el sistema de transporte que debe tener la ciudad y de qué forma debe crecer con el tiempo? ¿Cómo es que la tecnología te puede ayu­dar a que el transporte sea eficiente? ¿Es necesario que haya una conectividad entre los camiones?”

 

La planeación

La idea base es que la ciudad no crezca caóticamente, como sucede en la mayoría de las urbes de los países pobres, sino que se calcule hasta el último detalle. “Ésa es la idea. Por una vez no dejar que las infraestructuras crezcan con la ciudad, sino hacer que sea un desarrollo planificado y que las piezas encajen. Ésa es la parte bonita”, dice el presidente de IBM en México.

“Es ahí donde vamos de la mano. Todo lo que estamos proyectando es ha­cia 2020 y 2040. El Tequila que nos hemos imaginado, el Tequila que hemos soñado, es una población diferente de la actual”, dice Héctor Fernández Rousselon.

Representantes de Casa Cuervo nos dicen que conocieron Verona (en Italia) y Edimburgo (en Escocia); visitaron una gran cantidad de ciudades. Lo importante de su proyecto, coinciden, es que es un modelo de prevención para el año 2020.

¿Qué es lo que está pasando en muchas ciudades? Que se equivocan en planear, por ejemplo, en seguridad, en transporte, y después tienen que meter reversa para corregir. Así, afirman que al imaginarse una ciudad al 2020, trazan un modelo de prevención para que Tequila no tenga que corregir y pueda crecer de forma planificada, con una batería de proyectos que cambien su fisonomía. Y, así, Tequila no se equivoque.

Por ejemplo, la sostenibilidad es una prioridad, ya que plantean un nuevo plan de reordenamiento urbano, es decir, proyectan hacia dónde crecerá la ciudad en 2020, con sus industrias, residencias, comercios y hasta escuelas.

Para que sea una ciudad inte­ligente, dicen los involucrados, en Tequila debe existir voluntad política, infraestructura, recursos y tecnología. Héctor Fernández sabe que la volun­tad política se rige por intereses, pero también por leyes. Para ello se creó el Consejo para el Desarrollo Integral de Tequila (Codit), un organismo plural en que participan el presidente municipal y los líderes de la sociedad, industriales y hasta el párroco del pueblo. “Algo que tiene que ventilarse en este consejo es el tema de las zonificaciones, que es un gran problema porque éstas se cambian muchas veces por voluntad política”, dice el representante de Casa Cuervo.

“Entonces el cambio de zonificación en las ciudades es lo que acaba con todo, porque no puedes meter a 1,000 perso­nas en un lugar donde estaba progra­mado que vivieran 100. Para evitar eso, nuestro primer paso fue crear el Sistema de Información Territorial, que hasta hora se ha aplicado parcialmente en Monterrey”, agrega.

¿Cómo detectaron que ése es uno de los problemas de México?

Fernández Rousselon responde: “Por la experiencia en negocios inmobilia­rios nos dimos cuenta de que uno de los grandes problemas es que no se respeta la zonificación, y eso es lo que vimos en Tequila. Frente a eso tuvimos que blindar la ley y dotar al Codit de las facultades para que ésta se cumpla.”

 

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